Un "género menor". El juicio es duro, pero la novela policial ha tenido que convivir con él, porque son muchos quienes creen que las historias de crímenes no podrán jamás ser consideradas obras de "gran" literatura. Tal vez sea porque muchas de esas novelas recurren a fórmulas predecibles, o porque a menudo sus personajes parecen una colección de clichés antes que una construcción literaria, o porque el mundo del crimen -sus víctimas, sus autores y sus perseguidores- abunda en cosas en las que la mayoría de nosotros prefiere no pensar. ¿Pero no puede decirse lo mismo de muchas obras clasificadas entre la literatura "seria"?
Según el consenso popular, una persona se transforma en héroe cuando realiza una hazaña a costa de grandes sacrificios (a veces, suficiente sacrificios como para alcanzar la inmortalidad o estar a medio camino de ser considerado un semidiós, como pensaban los antiguos griegos). O es llamado héroe quien destaca por sus virtudes y se convierte en digno representante de los valores que sostienen la cultura de su comunidad.
A propósito de la alharaca por el eventual emplazamiento de una estatua de Juan Pablo II, cualquiera creería que los chilenos nos tomamos condenadamente en serio las intervenciones en nuestro paisaje urbano. Nada decimos cuando aparecen por doquier gigantografías, esculturas modernistas de dudoso gusto o masivos centros comerciales de escasas concesiones a la estética. Pero otra cosa es exponer, ¡a vista y paciencia de todos!, una efigie (bastante grande, es cierto) del fallecido Pontífice, porque entonces sí que todos tienen opinión: que es muy grande, que el lugar no es el adecuado, que un símbolo religioso no puede "invadir" un espacio laico... "Perdón, ¿cómo dijo?", preguntará usted.
Es sabido que los políticos de todos los sectores son "selectivos" a la hora de recordar la historia. Y en plena campaña electoral, esa selectividad tal vez sea de rigor, pues los candidatos no tienen tiempo ni energías para explayarse sobre las complejidades de los procesos históricos. Una o dos frases escogidas y listo, porque no se trata de dictar cátedra ni de dárselas de erudito.