21 de agosto de 2008
Heitor Gurgulino de Souza, secretario electo de la Asociación Internacional de Rectores de Universidades, estuvo en Chile para avanzar en la coordinación de encuentro mundial de rectores que se realizará en Viña del Mar a fines de septiembre.

En la balanza de pagos de Australia, los ingresos aportados por alumnos extranjeros que estudian en ese país tienen un rol muy importante, dentro de los diez primeros lugares.
Ello no es sino un ejemplo que aporta Heitor Gurgulino de Souza, secretario electo de la Asociación Internacional de Rectores de Universidades (IAUP), para graficar el impacto que puede llegar a tener el intercambio estudiantil en la economía de un país.
Por ello el experto, presidente de Virtual Educa Brasil, ex rector de la Universidad de las Naciones Unidas y ex subsecretario general de la ONU, además de Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Guadalajara y de la Universidad de California, y miembro del Club de Roma, otorga máxima relevancia a la XV Conferencia Trienal de la IAUP, que se desarrollará entre el 29 de septiembre y 2 de octubre próximos en Viña del Mar, donde los rectores de la Universidad de Viña del Mar (UVM), Barham Madaín; y de la Universidad Técnica Federico Santa María, José Rodríguez, asumirán los cargos de presidente y tesorero, respectivamente, de la organización, formando mesa directiva junto a Gurgulino.
El tema de esta conferencia será, precisamente, "El rol de las universidades en la formación del ciudadano universal". Para Gurgulino, una de las personalidades brasileñas más importantes del escenario político internacional y quien estuvo en Chile para coordinar detalles de la cita, éste es uno de los principales desafíos que enfrenta la educación superior en los países en vías de desarrollo como Chile.
"Estamos mirando hacia el futuro, porque en este mundo que está cada vez más integrado y globalizado, el profesional que se gradúa en una universidad puede ir a trabajar en un país vecino o más lejos, y esta tendencia va a crecer seguramente en los próximos años", expresa Gurgulino.
En ese contexto, las universidades deben asumir esta nueva realidad y ofrecer una mejor formación en idiomas, técnicas y aspectos culturales que capaciten al nuevo profesional para desempeñarse con éxito fuera de las fronteras de su país.
"Este intercambio interregional y entre países de diferentes continentes va a crecer mucho en los próximos años, entonces creo que las universidades deben preocuparse de formar un ciudadano universal, un profesional que va a migrar o pasar un período en otro país", advierte.
¿Considera que las universidades latinoamericanas están preparadas para este proceso?
Nuestra conferencia es para llamar la atención precisamente en este tema, porque algunas universidades están preparadas y están recibiendo estudiantes extranjeros desde hace años, pero no en la escala que debieran, a mi juicio, y que tiene muchas perspectivas de aumentar en los próximos años.
Aún hay mucho por hacer, y en materia de educación todavía más, en aspectos como reconocimiento de estudios, convalidación y reconocimiento recíproco de diplomas. El muchacho que se gradúa en ingeniería en Chile o en Brasil, cuando va a trabajar a México o Colombia tiene problemas de reconocimiento de su título para poder actuar en la vida profesional. El área médica es otro ejemplo clásico. Debemos apuntar a la integración.
¿Cuál es el rol del Estado para allanar este camino?
El Estado tiene que ofrecer las facilidades para el intercambio. Hay reglas que no permiten que el estudiante se quede, y al término de su curso debe regresar a su país de origen, pero cuando hay un buen estudiante, el país que lo recibe tiene interés en capturarlo para que se quede en su fuerza de trabajo. Es un esfuerzo del Estado y de las universidades. Además, hay que ofrecer un ambiente adecuado porque el alumno que viene tiene que tener donde vivir y la posibilidad de interactuar con sus compañeros, aspecto donde el idioma es fundamental. Si Japón, por ejemplo, quiere atraer 150 mil estudiantes extranjeros, o hay que estudiar japonés antes, o Japón tiene que ofrecer cursos en otros idiomas, y no todas las universidades están preparadas para eso.
¿Debe priorizarse también la asociatividad interuniversitaria?
Claro, y por eso se habla de que muchas de nuestras universidades en América Latina no tienen bien desarrolladas el área de cooperación internacional. Es importante que las rectorías tengan una pequeña estructura que pueda movilizar y facilitar la firma de acuerdos y convenios para intercambio de profesores y estudiantes y, desde mi punto de vista, hacer también proyectos conjuntos de investigación.