20 de agosto de 2008
Las relaciones entre ambos países empeoraron cuando Irán estrenó Ejecución de un faraón, donde al asesinado presidente Anuar El Sadat se le califica de traidor.
Egipto prepara una película crítica con el líder de la Revolución Islámica en Irán, Ruhola Jomeini, como respuesta a un filme iraní que ha sembrado la discordia entre ambos países al presentar al asesinado presidente egipcio Anuar el Sadat como un traidor.
Según informa el sitio d internet egipcio de ocio y entretenimiento yallabina.com, la película tiene el nombre provisional de El Imán de la Sangre y su presupuesto, calculado en 20 millones de libras (2,5 millones de euros), será financiado por el Gobierno egipcio.
Las tradicionalmente frías relaciones entre Irán y Egipto se tensaron aún más con la reciente presentación de la película Ejecución de un Faraón, que presenta la muerte de Sadat, en 1981, como "la ejecución revolucionaria del traidor a manos del mártir Jaled al Islambuli".
La réplica egipcia ha sido escrita por el periodista Mohamed Hasan el Alfy, miembro del partido gobernante, y estará dirigida por Mohamed Fadel, un conocido realizador especializado en documentales.
Aunque Fadel todavía no ha decidido el elenco de actores que interpretarán el film, sí ha señalado que espera contar con un buen número de estrellas del cine egipcio y árabe.
La polémica levantada por la exhibición en Irán de Ejecución de un Faraón, de una hora de duración, llevó al Gobierno egipcio a presentar en julio una queja formal ante el encargado de negocios iraní en El Cairo, y también propició la suspensión de un partido amistoso entre las selecciones de fútbol de ambos países.
Sadat gobernó Egipto desde 1970 hasta el 6 de octubre de 1981, cuando fue asesinado por Islambuli, oficial del Ejército, cuando asistía a un desfile militar.
El presidente egipcio había adoptado una posición crítica hacia el régimen del ayatolá Jomeini, surgido de la Revolución Islámica en Irán, y ofreció asilo al Sha Reza Palevi cuando huyó de ese país.
Teherán rompió los lazos diplomáticos con El Cairo después de que Egipto firmase un acuerdo de paz con Israel en 1979.
En 1990 se reanudaron relaciones de bajo nivel entre ambos países, pero Egipto todavía se resiste a designar a un embajador hasta que, entre otras cosas, Teherán retire el nombre de Islambuli a una de sus calles.