La millonaria estadounidense Martha Sunny von Bulow falleció ayer en Nueva York tras haber pasado los últimos 28 años en coma. Sunny, que tenía 76 años, permanecía en estado vegetativo desde que fue encontrada inconsciente en el baño de su mansión en Newport, en el Estado de Rhode Island, el 21 de diciembre de 1980.
Su segundo marido, el abogado Claus von Bulow (un refinado galán de origen danés), fue acusado de intentar asesinarla en al menos dos ocasiones, lo que convirtió el caso en una atracción mediática de la época. Durante estos 28 años, transcurridos primero en el Hospital Presbiteriano de Nueva York y después en su residencia en Manhattan, Von Bulow nunca mostró signos de actividad cerebral.
El primer matrimonio de la heredera fue a los 25 años, con el príncipe austríaco Alfred von Auersperg, de quien se divorció en 1965. Un año después, contrajo matrimonio con Claus von Bulow, quien posteriormente fue acusado y absuelto de dos intentos de asesinar a su esposa con inyecciones de su propia insulina, con el objeto de agravar su hipoglicemia.
El procesamiento de Claus von Bulow se convirtió en la década de los ochenta en un fenómeno mediático, un drama cinematográfico tejido por la movida vida de la millonaria, la acusación a su marido y los enfrentamientos entre los dos hijos mayores, de su primer matrimonio, y la menor, Cosima, fruto del matrimonio Von Bulow y que siempre defendió a su padre.
Los hijos de Sunny estaban convencidos de que su padrastro había intentado matar a su madre para hacerse con su fortuna, que ascendía a unos US$ 75 millones.
El asunto se tornó literalmente cinamtográfico cuando en 1990, Jeremy Irons y Glenn Close protagonizaron El misterio von Bulow. El actor incluso ganó un Oscar por su interpretación de Claus.
El filme está basado en un libro en que el abogado Alan M. Dershowitz reconstruye el caso. Porque en un primer juicio, en 1982, Claus fue declarado culpable de dos intentos de asesinato y condenado a 30 años de prisión. Sin embargo, tras presentar recurso, contrató a Dershowitz, entonces profesor de derecho en la Universidad de Harvard. El representante legal, con la ayuda de un equipo de estudiantes, consiguió cambiar el dictamen en 1985 y lograr la absolución del acusado. Y esa es precisamente la historia, que con la ayuda de flashbacks cuenta la cinta, sin comprometerse con la inocencia o culpabilidad de Claus Von Bulow.
Actualmente él vive en Londres no sin antes llegar a un acuerdo extrajudicial con sus hijastros para divorciarse de su esposa y no hablar del caso públicamente, medida que se concretó en 1987.