por Ximena Pérez | 27/12/2008 - 09:35
Libre y sin brazalete electrónico pasa sus días ahora Andrés Pimstein Scott, el chileno que el 17 de diciembre pasado se declaró culpable ante una corte de Miami de 12 cargos de fraude a través del clásico esquema piramidal de Ponzi.
Pimstein decidió colaborar con la justicia, por lo que la pena máxima -de 20 años- podría ser rebajada en forma sustancial. El próximo 20 de marzo, a las 9.00, escuchará la sentencia del juez federal Adalberto Jordan. "Ese será mi último día en libertad", dice en una conversación con La Tercera desde Miami. No sabe en qué cárcel cumplirá, pues la ciudad del sol eterno sólo cuenta con centros de detención.
El chileno fue investigado por el mismo delito del que se acusa al ex presidente del Nasdaq Bernard Madoff: pedir dinero prestado y pagar altos intereses a inversionistas, en un esquema en el que los últimos en incorporarse lo pierden todo. El fiscal federal Jess Tsai y dos agentes del FBI a cargo de la investigación concluyeron que hay 12 casos de comercio interestatal -wire fraud, en inglés- en los que se hicieron transferencias de dinero entre distintos estados. Y US$ 23 millones desaparecieron.
"Hay gente que piensa que tengo esos US$ 23 millones depositados en el extranjero, pero no me quedé con un peso. Sé que le he hecho daño a mucha gente y estoy sumamente arrepentido", comenta este hombre que, en 1965, a los cinco años, partió con su familia a vivir a Miami y que es defendido por un abogado asignado por el Estado.
A mediados de año le requisaron sus ahorros previsionales, le congelaron sus cuentas corrientes, no pudo seguir el crédito hipotecario de su casa en Kendall, y le quitaron su pasaporte.
"Jamás pensé que esto iba a terminar así. Me arruiné la vida, porque perdí a mis hijos, los dos seres que más quiero. Espero que tras pasar unos años en la cárcel pueda volver a partir de cero. Quizás muy pocas personas van a querer darme una mano, pero tengo la esperanza de que los niños me den una oportunidad".
Desde abril, cuando viajó por última vez a Chile, no ha tenido contacto con ellos. Estuvo tres días y pudo haberse quedado: "No tenía cargos, pero no quise involucrar a mis hijos. Creo que hice lo correcto". Antes de embarcarse en Miami, Pimstein se topó sorpresivamente con un peruano, al que llama su asistente, y que colaboró en la captación de clientes. Viajó con él a Santiago y no se le despegó ni un momento. Lo acompañó a la casa de sus hijos y a la de un amigo, quien lo invitó a almorzar dos veces.
La ex mujer de Pimstein denunció a la justicia que él planeaba permanecer en Chile y no lo hizo por las amenazas del peruano. Pimstein lo niega y dice que lamenta el episodio en el que los extranjeros amenazaron con que otros perjudicados vendrían y harían "lo que fuese necesario" para recuperar su dinero. Los hechos fueron denunciados a la justicia, pero Pimstein asegura que no sabe qué pasó, porque no ha tenido contacto con su ex mujer ni con sus amigos.
ESTALLA EL ESCÁNDALO
A su regreso a Miami, su socio Leonard Esformes en The Bottom Line of South Florida lo denunció a la justicia. "La mayoría de los inversionistas se enteró y pidió su plata de vuelta. Varios de ellos se juntaron en mi casa, uno se me tiró encima y decidí no volver a mi casa".
No fue lo único: "Otro inversionista me llamó y me dijo que habían matado a mis hijos con lujo de detalles. En vez de llamar a Santiago, me traté de suicidar. Tomé 20 ó 30 pastillas para dormir y terminé en el Hospital de Miami, internado tres semanas en la unidad siquiátrica".
En ese período lo visitó Wayne Black, un investigador privado recomendado por un amigo para que lo protegiera. Se ganó su confianza y tras ser dado de alta, Black le pagó ocho días en un hotel para que reconstruyera los hechos. Después supo que trabajaba para Víctor González, un empresario inmobiliario que perdió US$ 2 millones.
Ingeniero comercial con un MBA en la U. de Miami, Pimstein relata que se quedó solo. "El 15 de junio fue mi cumpleaños 48. Después de mantener una comunicación diaria con mis hijos y con mi hermana -María Eugenia, que vive en Miami y está casada con un chileno-, nadie me llamó ni me mandó un correo. Fue lapidario. Sentí un vacío enorme. Me he dado cuenta de lo triste que es quedarse sin amigos, sin familia".
Su caso saltó a la luz pública el 20 de agosto. La cadena CNN en inglés emitió un reportaje de cuatro minutos, en el que el lector de caracteres anunciaba "espectacular fraude en la U. de Miami".
"De no haber sido por la universidad, el caso no hubiese hecho tanta noticia", asegura Pimstein, quien tras el escándalo vivió un mes en una pensión y ahora arrienda un departamento de una habitación. "No le he pedido ayuda a nadie. Subsisto comprando y vendiendo perfumes".
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