Por Ignacia CanalesDesignación de exministra de Boric en Hospital de San Antonio desata rebelión y abre flanco para el Minsal
El nombramiento de Jeannette Vega en el recinto sanantonino se transformó en un foco de tensión inesperado para el gobierno: el Servicio de Salud quiso remover a la directora del hospital y que su subrogante removiera a la exsecretaria de Estado a 72 horas de asumir, pero toda la línea de sucesión se negó a asumir.

Bastaron solo horas desde que se conoció la noticia para que se desatara la primera gran tensión en el Ministerio de Salud, la que durante la última jornada no hizo más que escalar y que tiene como protagonista a la exministra de Desarrollo Social del gobierno del Presidente Gabriel Boric, Jeanette Vega.
Todo comenzó este lunes, cuando la médica cirujana con doctorado en Salud Pública asumió como subdirectora médica de Gestión Asistencial del Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, luego de que la directora del recinto, Loreto Maturana, la designara para el cargo. Pero su jugada no cayó bien a las autoridades del Servicio de Salud Valparaíso-San Antonio -organismo encargado de coordinar al recinto hospitalario- ni en la Subsecretaría de Redes Asistenciales que supervisa a los servicios y que está dirigida por Julio Montt. Todos acusan que la decisión no fue visada por ellos.
Horas después del nombramiento de Vega, el director del servicio de Salud, Juan Castro, fue el primero en salir al paso, criticando en La Tercera la determinación de la directora del establecimiento: “Personalmente no avalo la decisión. Respeto a la doctora Vega desde el punto de vista profesional, pero creo que es un error político”.
Pero fue este jueves cuando todo terminó por desbordarse. Tras los cuestionamientos y las críticas desde el propio oficialismo, el director del Servicio de Salud le solicitó la renuncia no voluntaria a Maturana, quien había había sido elegida para el cargo por Alta Dirección Pública en febrero de 2022. ¿Las razones? Se esgrimió pérdida de confianza y reiterados errores de conducción en la gestión.
La idea era que su reemplazo concretara la salida de Vega. Así, designaron a Ximena Parada como directora subrogante, quien por instrucción directa tenía como encargo concretar la inmediata remoción de Vega, quien había asumido su cargo apenas 72 horas atrás.
La rebelión
Pero eso no pasó. Según pudo confirmar La Tercera, esta misma jornada de jueves, específicamente a las 14:00 horas, Parada envió una carta a Maturana en la que informó que no asumiría la subrogancia, renunciando a dicha designación.
“Esta decisión se funda en la fortaleza del equipo formado que hoy se ve quebrado debido a la solicitud de su renuncia por parte del director del servicio de salud. Como médicos debemos exponer que la salud no tiene color político y las decisiones deben fundarse en aspectos técnicos, debemos sanar a todos los pacientes”, reza la misiva.
La carta también está firmada por Alex Gómez, jefe de la Unidad de Paciente Crítico (UPC) del recinto, y Mauricio Cortés, jefe de pabellón. Ambos figuraban en la línea de subrogancia, pero al firmar el documento también optaron por restarse de asumir ese mandato en subrogancia.
Así, sin línea de sucesión y sin que Maturana haya presentado su renuncia al menos hasta el cierre de esta edición, las autoridades sanitarias no tienen más que esperar. ¿Cuánto? Según la normativa, si la renuncia no se presenta dentro de las 48 horas siguientes a su requerimiento, el cargo se declarará vacante.
Cumplido ese plazo, las autoridades buscarán a quien pueda tomar la dirección, para luego concretar la remoción de quien fue subsecretaria de Salud Pública durante el primer gobierno de Michelle Bachelet y directora de Fonasa en su segundo mandato.
Desde ambos lados -Redes Asistenciales, y hospital y Vega- sostienen que las decisiones responden a criterios políticos y no técnicos.
Desde el recinto, además, defienden que la exministra del gobierno de Boric cuenta con las credenciales para el cargo, destacando su experiencia en el sistema público, su paso por cargos gubernamentales y su trabajo en organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud. En contraste, desde las actuales autoridades del Minsal cuestionan la designación, apuntando a que respondería a lineamientos políticos y que parte del respaldo interno obedecería a afinidades de ese mismo carácter.
Tensión política
Una vez que su nombramiento se hizo público, las críticas no tardaron en surgir desde el oficialismo, que en un inicio apuntó directamente al gobierno. En ese contexto, las autoridades sanitarias debieron salir a dar explicaciones, señalando que se trataba de un hospital autogestionado. Desde la cartera de Salud explicaban que la decisión de incorporar a Vega solo podía revertirse por voluntad de la propia directora del hospital, lo que no se dio.
Con todo, el malestar no cesó. El diputado Luis Sánchez (Partido Republicano) calificó la designación como “descabellada”, aludiendo a la salida de Vega del gabinete en 2022, tras la polémica por sus contactos con el líder de la CAM, Héctor Llaitul.
“Me consta que el ministerio no estaba al tanto ni de acuerdo. Si la directora del hospital se arranca en estas, es mejor que renuncie”, afirmó.
En la misma línea, el diputado Andrés Celis cuestionó los criterios detrás de la decisión y solicitó explicaciones formales. “Esto parece responder más a una lógica política que técnica”, señaló al diario El Líder, adelantando un oficio dirigido a la dirección del hospital.
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