Del odio y el cáncer
Señor director:
Recientemente un médico señaló en televisión que el cáncer (incluido el de mamas) es causado por la "acumulación de odio". Obviamente su declaración carece de fundamento porque el odio es un sentimiento que difícilmente un científico puede medir de forma cuantitativa o cualitativa, lo que impide realizar estudios que lo relacionen con la incidencia de algún tipo de cáncer.
Sin embargo,quienes salen a desmentir al médico, olvidan que existe una íntima conexión entre el sistema nervioso -responsable de las emociones- y el sistema inmune, principal encargado de detectar y eliminar las células que han sufrido cambios que pudiesen desencadenar el crecimiento de un tumor. Por lo tanto, la hipótesis de que el estado de ánimo pueda influir en el desarrollo del cáncer no es descabellada.
En la literatura científica existen pocos estudios clínicos que asocian desórdenes del estado anímico con el desarrollo de un cáncer. Por ejemplo, en 2015, en el British Journal of Psychiatry se publicó un artículo realizado en Taiwán, que incluyó a 10.207 pacientes con desorden bipolar y 9.826 con depresión mayor, observándose en ellos un riesgo mayor de desarrollar diversos cáncer. Por ejemplo, las mujeres con desorden bipolar vieron incrementado su riesgo de cáncer de mama, uterino y cervical.
Lamentablemente, estudios como ese son escasos y otros presentan problemas metodológicos que impiden obtener conclusiones inequívocas, y menos establecer la relación de causa-efecto que sugiere el mediático médico.
Daniel A. Bórquez
Centro de Investigación Biomédica
Facultad de Medicina UDP
Comenta
Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.