© Nadia Pérez
En un 2011 en que el grueso de las economías del globo registrará un freno en su crecimiento respecto de este año, Chile irá en la dirección contraria. Acelerará, para ubicarse entre los tres países de mayor expansión del PIB a nivel mundial. No obstante ello, la posibilidad de volver a brillar como en los 90 y ser el alumno aplicado de la clase de modo más permanente, es la gran duda que persiste en el horizonte.
Esta semana, las nuevas estimaciones de incremento del PIB del Banco Central para el país -con un máximo de 5,5% para 2010 y de 6,5% para 2011- se sumaron al Imacec de 7,1% de julio, configurando un cuadro de expectación sobre el dinamismo local.
En ese contexto, según las más recientes proyecciones de JP Morgan para cerca de las 40 economías más relevantes del orbe, con un cremiento que prevé en torno a 6% Chile liderará el crecimiento global el próximo año, siendo sólo superado por China (8,6%) e India (8,5%), y acompañado de Perú (6%) (ver infografía). Desde 1995, cuando anotó una expansión superior a 10%, que Chile no se ubicaba entre las 10 economías de mayor dinamismo.
"Chile va a ser de los pocos países en el mundo que no va a presentar una desaceleración en 2011 como es la línea global, ya que toda Europa, Asia, EEUU y el resto de A. Latina están marcando una tendencia a la moderación", afirma el director para América Latina de Moodys, Alfredo Coutiño.
Es una sensación compartida en Chile y en el mayor centro bursátil mundial, Wall Street. "El crecimiento de 6% para 2011 me parece razonable. La economía chilena empezó a crecer a un ritmo elevado en el segundo trimestre y se mantendrá a nivel interesante en el segundo semestre y en 2011", dice desde Nueva York el economista de Goldman Sachs, Alberto Ramos.
John Edmunds, académico del Babson College, apuesta a que Chile crecerá más de 6% en 2011, dado el impulso proveniente de economías como India, China, Australia, y Corea. "Eso no se ha tomado mucho en cuenta, porque el crecimiento de EEUU y Europa no será muy vigoroso", comenta desde Boston.
Inversión es la clave
Para los expertos, el vagón que tirará el carro de la economía el próximo año será la inversión. Su tasa alcanzaría a cerca del 30% del PIB, en el marco del programa de reconstrucción del terremoto que se concentrará en transporte, construcción y comunicaciones. "Chile posee una de las fuentes fundamentales para el crecimiento (...), con un coeficiente de inversión de un tercio del PIB, tiene para crecer a tasas sostenibles de 6% de manera ininterrumpida", señala Coutiño, quien dice que aquella tasa sólo es comparable con los ratios de inversión de los asiáticos.
En la misma línea, Ramos dice que la construcción será la estrella en 2011, aunque cree que las exportaciones, consumo y mercado del trabajo tendrán un año favorable.
Pero el economista Patricio Rojas, de Rojas y Asociados, le pone números a los sectores que empujarán el crecimiento. Estima que las comunicaciones crecerán a tasas del 9% en 2011 y destaca la expansión que tendrá el transporte (6% a 7%) y comercio (6% a 6,5%).
"Pero la construcción debiera ser el gran sector que va a liderar la fuerte expansión de la economía el año próximo. Mi estimación es que podría pasar de tasas de crecimiento de no más de 4,5% a 5% este año a sobre el 10% el 2011. Si eso ocurre, uno podría decir que ahí está la base del crecimiento del próximo año", sostiene.
¿Sobrecalentamiento?
Si bien el crecimiento será muy robusto por algunos trimestres el próximo año, los expertos discrepan sobre la posibilidad de un sobrecalentamiento de la economía. "Un escenario de crecimiento de entre 6% y 6,5% es algo factible; no es una economía sobrecalentada, porque hay varios sectores por el lado de la oferta que van a necesitar un estímulo, porque estaban contenidos", dice Rojas, quien acota que la fuerte expansión de la inversión está empujada por la importación de bienes capital.
"El Banco Central se va a ir fijando en la inflación con mayor atención y lo más probable es que vaya adelantándose a su trayectoria con los ajustes monetarios. Por tanto, el riesgo de sobrecalentamiento es casi nulo", añade.
Para Angel Cabrera, socio de Forecast, hay un riesgo de aumento importante de las presiones inflacionarias para 2011. "Hay un riesgo inflacionario que algunos definen como sobrecalentamiento. Para mí, es un proceso continuo, porque en la medida que la brecha de capacidad se va cerrando, con un crecimiento del consumo a tasas del 10%, las presiones inflacionarias aumentan en forma gradual, lo que ya está comenzando a ocurrir. Esto sucede por etapas, pero se va a ir intensificando en los próximos 12 a 14 meses", manifiesta el experto.
Alfredo Coutiño relativiza el riesgo. Dice que si el crecimiento supera el 6% de manera constante, durante los cuatro trimestres del año, eso puede generar un exceso de demanda y presión inflacionaria. "Si el crecimiento sube arriba de 6% y luego se modera, no debería haber problema", explica.
La gran interrogante
La gran pregunta que existe entre los expertos es si este alto crecimiento puede ser sostenible para los años siguientes. Asociado a ello, la interrogante es si el gobierno de Sebastián Piñera podrá materializar en su administración reformas que mejoren la productividad y el crecimiento potencial, resolviendo los problemas que enfrenta hoy la economía local relativos a las restricciones en los mercados laboral y energético y en materia de competitividad cambiaria.
Adicionalmente, si bien los economistas consultados ven altas posibilidades de que Chile crezca por sobre 5% en los próximos cuatro a cinco años, indican que eso también dependerá del contexto externo.
"Chile es una pequeña economía abierta que refleja lo que pasa con la economía global. Si el entorno externo sigue favorable y el precio del cobre sigue elevado, es posible que Chile continúe creciendo encima del 5%. Si la economía mundial no está tan saludable, será más difícil", apunta Ramos. Destaca que el país tiene una economía bien manejada y sin desbalances estructurales, lo que le permite un crecimiento arriba del promedio de países de la región.
Coutiño es aún más optimista. "Habrá un crecimiento sostenido de la economía chilena en al menos cuatro o cinco años, si el coeficiente de inversión en relación al PIB se mantiene en niveles promedio. La administración de Piñera Chile va a estar en un promedio de crecimiento del 5%, con algunos años por sobre eso", afirma.
Piensa que la posibilidad de que se concrete este círculo virtuoso de crecimiento en los próximos años se debe a las reformas implementadas en los últimos 30 años y a las expectativas de que Piñera concrete su visión más liberal de la economía.
"Esta administración no estaría disfrutando esta estabilidad con expansión si todo este crecimiento histórico de cambio y disciplina no se hubiera dado. Sí hay un efecto muy relevante de lo que ya se hizo en Chile, que ahora está reportando resultados importantes. Pero también está la mirada del Presidente, que le da prioridad a la inversión y que tiene una visión mas liberal en el sentido que intenta reducir la participación del Estado en la economía", concluye Coutiño.
En una reciente columna de opinión, el ex ministro de Hacienda, Hernan Büchi, dijo que aún siguen pendientes algunos cambios en la economía para afianzar el crecimiento. "Para que haya un cambio de tendencia permanente es necesario un vuelco a favor en los incentivos para emplear y producir, que aún no existe", señaló.
En esta línea, el decano de la Facultad de Economía de la Universidad Católica, Francisco Rosende, también advierte que no se han resuelto los obstáculos que afectan el potencial. "El riesgo es que una vez que superemos la normal recuperación tras un período recesivo volvamos al crecimiento del 4%, con aumentos más lentos del empleo", indica.
Alberto Ramos cree que las políticas que pueda aplicar Sebastián Piñera no significarán un cambio radical respecto de lo hecho en administraciones anteriores.
"No me parece que el cambio de políticas sea tan radical (...) Chile ha tenido un marco de políticas siempre amistosas con el mercado. Siempre hay algunas diferencias a nivel retórico si se confía más o menos en el mercado, pero en términos del marco de políticas macro, monetaria y fiscal, es muy bueno que haya un nivel de continuidad elevado", concluye el economista de Goldman Sachs.