¿POR QUE NADIE se opone a la idea de la consulta ciudadana para sancionar el proyecto de remodelación del Parque Forestal? La respuesta es fácil: sería políticamente incorrecto. Esta captura, que tan mal le hace a nuestra sociedad, avanza en forma preocupante en el ámbito de la ciudad.
Nadie dudó un segundo que los vecinos de Martín de Zamora rechazarían el Mall de Cencosud en su barrio, así como para nadie fue noticia que los vecinos de Vitacura y Lo Barnechea se opondrían a los aumentos de altura y densidad en sus respectivas comunas. ¿Tiene sentido, entonces, hacer una consulta para encontrarse con la obviedad de que nadie está a favor de "pavimentar" el Parque Forestal? ¿Hay alguna persona o institución que estaría en contra de invertir para mejorar y restaurar el parque?
No conozco el detalle del proyecto a implementar, que como muchas cosas en la vida se podría perfeccionar, pero me cuesta creer que el gobierno regional aprobara los fondos para implementar un proyecto, como afirman algunos, "aberrante", y que esa "aberración" además tenga la aprobación del Consejo de Monumentos Nacionales y que, para colmo, sea patrocinado por la Ilustre Municipalidad de Santiago, que hace muchos años tiene claro que el Forestal necesita una inversión importante para frenar su deterioro. En la fatalidad de ese relato no me calzan muchas cosas y ciertamente existe un alto grado de desinformación.
Cabe preguntarse para qué se quiere incorporar la participación de la ciudadanía en este proyecto o en cualquier otro de implicancias similares. "Porque es un derecho", responderían algunos. Perfecto, pero si el reconocimiento de ese derecho sólo es parte de una orquestación más efectista que de fondo, cual test de la blancura, ¡protesto!
El involucramiento ciudadano en el quehacer urbano debe ser por convicción y no por convención. Su razón de ser fundamental es la apropiación de los proyectos por parte de la comunidad residente y también de los usuarios, así como, a través del trabajo colaborativo y de los aportes de las partes involucradas, lograr mejorar el proyecto en cuestión. Reducir la discusión a un gallito para preguntar por un "sí" o un "no" es triste.
¿Qué le aporta más a la ciudad, al parque, a las personas que lo usan, visitan o simplemente lo contemplan? Esa es la pregunta para poner sobre una mesa de trabajo conjunto y no de bipolaridades artificiales. Hace algún tiempo escribí que el "Forestal buscaba dueño", cuando la discusión era enrejarlo para "hacerlo más seguro". Hoy estamos frente a una oportunidad concreta para construir colectivamente ese sentimiento y necesaria "propiedad" sobre el Parque Forestal. Mis desvelos respecto de la creciente privatización del espacio público y de decisiones inconsultas, de la necesidad de más y mejores mecanismos de control ciudadano o de la preocupación por el desdén hacia el patrimonio vegetal urbano, se profundizan y agudizan de sólo pensar que este espacio real para la construcción colectiva de un espacio público emblemático se transforme en un show donde el "defendamos el parque" y "consultemos a la ciudadanía" estén blindados por convenciones de lo políticamente correcto. Yo no me sumo.