Megarreforma: Senado zanja rebaja de impuestos e invariabilidad tributaria en maratónica sesión
El gobierno logró salvar los ajustes tributarios, que corresponden al corazón de la iniciativa. Además fue visada la exención de contribuciones a mayores de 65 años y la indemnización por revocación de RCA, artículos en que la oposición anunció reserva de constitucionalidad. A las 02.39 de la madrugada el proyecto fue despachado.

El “glamour” propio de la cuenta pública del Congreso -que llevó, este miércoles, a muchos senadores a lucir sus mejores trajes y peinados en la alfombra roja del Salón de Honor- a duras penas sobrevivió a la maratónica y extenuante sesión de la Cámara Alta.
A partir de las 15 horas, en momentos de que muchos asesores y legisladores también estaban pendientes del partido de Argentina e Inglaterra, el Senado comenzó a discutir “hasta total despacho” la megarreforma de reconstrucción y reactivación económica del Presidente José Antonio Kast.
Sin embargo, la ronda de votaciones partió más tarde de lo esperado.
Uno de los factores que frenó el avance de la sesión fue el reclamo de la senadora y jefa del Comité Unido, Yasna Provoste (DC), por un problema informático que no permitía visualizar dos documentos: uno del Servicio Electoral y otro del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, que expresaban algunas recomendaciones.
Una vez que se despejó que esos documentos no eran esenciales para las deliberaciones, recién a las 16.30 se aprobó el primero de los 63 artículos de la iniciativa. Esa disposición, incluso, era la que generaba menos controversia, ya que estaba relacionada con las medidas de reconstrucción por los incendios de Valparaíso, Ñuble y El Biobío. Ese artículo, de hecho, se aprobó por unanimidad: 50 votos a favor.
Otras normas consensuadas o que no fueron objeto de indicaciones ni de votaciones separadas también se aprobaron en forma automática o con una amplia mayoría de al menos 48 respaldos.
No obstante, los temas más polémicos, especialmente tributarios y laborales, que eran el corazón del megaproyecto, tuvieron una votación más reñida y se aprobaron con una mayoría ajustada de 26 votos. Por ejemplo, la rebaja de impuestos para las empresas de un 27% a un 23% (artículo 8°) tuvo 26 a favor y 24 en contra.
La reintegración (artículo 9°), que permite a los dueños de empresas descontar tributos por lo que pagan sus sociedades, tuvo el mismo resultado.
El senador Daniel Núñez (PC) calificó esta última medida como “la más obscena” de la megarreforma.
Por su parte, el senador Rodolfo Carter (independiente republicano) justificó los cambios tributarios como una apuesta para “romper con la pobreza”. “Cuando hablamos de bajar el impuesto corporativo queremos volver a crecer”, dijo.
Sorpresivamente el crédito para el empleo, que era la política más costosa, tuvo más apoyos: 44 a favor, una abstención de Karol Cariola (PC) y uno en contra de Daniella Cicardini (PS). El amplio respaldo se debía a que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se abrió a focalizar ese crédito tributario en empresas exportadoras y de servicios basados en el conocimiento (tecnologías). Además, el costo de la medida se redujo drásticamente de US$ 1.670 millones a unos US$150 millones.
Por 28 votos a favor y 22 en contra -tras sumarse los senadores Pedro Araya (PPD) y Karim Bianchi (Ind.)- también fue aprobada la exención de contribuciones a mayores de 65 años. Faltaba aún por zanjar el futuro de la compensación del Fondo Común Municipal, que sufriría una merma por la reducción de este gravamen.
El senador Matías Walker (independiente asociado a Evópoli) -quien había amenazado con rechazar las fórmulas de compensación municipal-, también retiró sus indicaciones en vista del avance de las conversaciones del gobierno con los alcaldes.
De hecho, este miércoles concurrió al Senado el presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades y jefe comunal de Zapallar, Gustavo Alessandri, para sostener reuniones con los ministros Jorge Quiroz, José García Ruminot y Claudio Alvarado.
El problema es que los alcaldes de oposición no aceptaron la última propuesta del ministro Quiroz para compensar la menor recaudación vía Ley de Presupuesto, lo que quebró a la asociación de municipios. En vista de la falta de acuerdo, el senador Diego Ibáñez (FA) no dio unanimidad para ingresar una enmienda de última hora, lo que obliga al gobierno a buscar otra alternativa legislativa, incluso en un próximo proyecto de ley o un veto, para salvar ese punto.
El artículo 12, referido a la indemnización por la revocación de Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA), fue aprobado por el margen más estrecho de la jornada: 25 votos a favor y 24 en contra. Debido a la abstención del senador Miguel Ángel Calisto, la votación debió repetirse, conforme al reglamento del Senado, por incidir en el resultado. Al mantenerse el mismo cómputo en el segundo escrutinio, la disposición quedó aprobada. Tras ello, la oposición anunció una reserva de constitucionalidad.
Y cerrando con uno de los artículos emblemáticos de la megarreforma, el Senado aprobó la invariabilidad tributaria, uno de los aspectos que más tensión generó tanto en las negociaciones entre el Ejecutivo y la oposición como durante el debate en Sala. El artículo 29 fue visado con 25 votos a favor, 23 en contra y la abstención del senador del PPD Pedro Araya. Tras la votación, y como se anticipaba, la oposición anunció una reserva de constitucionalidad.
Con ello, la norma quedó redactada con la fórmula que el gobierno y el PPD habían alcanzado durante las negociaciones, pese a que posteriormente ese entendimiento político se quebró. El primer tramo fija una invariabilidad de 10 años para inversiones entre US$ 50 millones y menos de US$ 100 millones; el segundo establece un plazo de 15 años para proyectos iguales o superiores a US$ 100 millones e inferiores a US$ 350 millones; mientras que las inversiones iguales o superiores a US$ 350 millones tendrán un período de invariabilidad de 20 años.
A las 02.39 de la madrugada, el proyecto fue despachado por la Cámara Alta.
Extenso debate
Según el acuerdo de los comités, cada senador disponía en total de 10 minutos que podía ocupar y distribuir durante la sesión, incluso en medio de las distintas votaciones.
Esto significaba al menos 8 horas solo de discursos, sin considerar las votaciones, que por su magnitud también demandaron algunas horas más.
Dada su calidad de ley miscelánea, la megarreforma constaba de 38 artículos permanentes, cada uno, una ley en sí misma. De ahí, el apodo periodístico de esta emblemática iniciativa gubernamental. Además, se sumaban otros 25 artículos transitorios.
En teoría, los senadores podían pedir votaciones separadas en cada letra, en cada número, de cada artículo. Hasta el inicio de esta sesión, sin embargo, solo estaban previstas alrededor de 100 votaciones (72 solicitudes de votación separadas, 21 indicaciones de senadores y 7 reclamaciones de inadmisibilidad). Ello se redujo al final a cerca de 50 votaciones.
Una vez cumplido ese trámite, la Cámara de Diputados votaría el próximo martes, posiblemente en última instancia. Con ello, el megaproyecto que quedaría en condiciones de ser promulgado como ley de no ser por la impugnación del bloque opositor que realizarán ante el Tribunal Constitucional.
Con Boric a la cabeza: exautoridades pasan a la ofensiva
Cuando se estaba discutiendo en la sala del Senado la megarreforma, varios senadores se encontraron en sus cuentas de Instagram un llamativo posteo. ¿El usuario? El expresidente Gabriel Boric.
Por medio de una historia en sus redes sociales, el exmandatario apuntó indirectamente contra el megaproyecto de Kast, al compartir un mensaje que momentos atrás había publicado, también en Instagram, el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic.
“Clarito, Tomás Vodanovic”, fue el escueto mensaje del expresidente. En la publicación original, el alcalde citó su entrevista con Desde la Redacción de La Tercera, en la que cargó contra el megaproyecto, al plantear ideas como que “no puede no ofuscarse que un gobierno insista con aliviarle el bolsillo a personas que realmente tienen situaciones que les permite afrontar la vida sin problemas”, en desmedro del impacto que, considera, padecerían las personas con menos recursos.
La ofensiva del expresidente es uno de los pocos momentos en los que Boric ha apuntado contra decisiones de Kast. La anterior fue cuando inició el embargo de cuentas bancarias a deudores del CAE, una materia sensible para el líder frenteamplista.
Boric no fue el único de su gobierno en salir a marcar diferencias con el proyecto que se votó en particular este miércoles. En la mañana, el extitular del Trabajo Giorgio Boccardo acusó que las reformas del gobierno “son claras en materia de reducirles costos laborales a las grandes empresas, muy dudosas en términos de creación de puestos de trabajo y son claros retrocesos para los trabajadores. Eso me parece muy grave”.
El exministro de Hacienda Nicolás Grau, en una carta a El Mercurio, apuntó a que “no hay, al menos desde el 90 a la fecha, una reforma tributaria con tan poco acuerdo técnico y político”.
A ambos exsecretarios de Estado también se suma la ofensiva de las exministras Camila Vallejo y Jeannette Jara, por las medidas que impulsa el Ejecutivo de Kast en materia laboral.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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