Por Francisco ArtazaOposición se divide ad portas de la votación en general de la megarreforma
Los timoneles opositores esperaban consensuar este lunes una contrapropuesta a la ley miscelánea de reconstrucción que sería entregada al gobierno antes del miércoles, cuando se vota en general la idea de legislar el proyecto. Pero las diferencias internas les impidieron llegar a un texto único.

Un último intento por llegar a un acuerdo realizarán este lunes a las 9 de la mañana en la sede del Partido Socialista los presidentes de las colectividades de oposición con miras a consensuar una contrapropuesta común frente a la megarreforma del gobierno.
Pero a tan sólo 48 horas de que los senadores voten en sala sobre la idea de legislar en general, lo que está previsto para este miércoles 24, el objetivo se veía muy lejano.
Desde el PS y el PPD admitieron que llegarán al encuentro de coordinación de las mesas directivas de oposición con mucho excepticismo, debido a las fuertes diferencias que se han registrado entre las diversas bancadas de senadores lo que les ha impedido suscribir hasta ahora un texto que puedan presentar de manera conjunta al gobierno para así negociar cambios y mejoras a algunos de los aspectos centrales del proyecto presentado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
El domingo en la mañana, los timoneles partidarios mantuvieron varias conversaciones para ver si es que había alguna posibilidad de despejar algunos de los puntos en los que no hay consenso. Pero el resultado no fue bueno.
La piedra de tope, señalaron algunos dirigentes del Socialismo Democrático bajo reserva de sus nombres, es el rechazo del Partido Comunista a abrirse a una rebaja de los impuestos corporativos a cambio de que el gobierno comprometa compensaciones, entre ellas, un alza a los impuestos a las personas de mayores ingresos, para evitar los riesgos de un mayor déficit fiscal.
El gobierno ha propuesto bajar los impuestos a las empresas del 27% actual a un tasa del 23% de manera gradual, lo que ha sido criticado por la oposición como un beneficio que sólo favorece a los más ricos y porque no está garantizado que la medida vaya a generar un mayor crecimiento e inversión en Chile.

“Vamos a llevar un borrador, pero nuestras expectativas son bastante escuálidas”, señalaron en el PS.
Las conversaciones han estado lideradas por los presidentes de partido y por los jefes de bancadas. En las discusiones previas todos habían estado de acuerdo en que la contrapropuesta debía presentarse antes del miércoles, cuando se vota en general la iniciativa.
“Pero ni siquiera ese debate fue pacífico y exento de dificultades, porque hay varios parlamentarios que no quieren aparecer en nada junto al gobierno”, indicaron dirigentes del Socialismo Democrático.
Mucho menos, añaden las fuentes, hubo acuerdo sobre los temas de fondo de la propuesta.
Hasta ayer aún circulaban varias propuestas elaboradas en forma independiente por cada partido. Además, del documento de 16 páginas que redactaron la red de centros de estudios progresistas el 11 de mayo pasado y que fue presentado en su momento como la “contrapropuesta de toda la oposición”. El esfuerzo de los 13 centros de estudios, que trabajaron bajo el mandato de los secretarios generales desde la DC al PC cuando la ley miscelánea del Ejecutivo aún estaba en trámitación en la Cámara de Diputados, sin embargo, no logró unificar a las distintas bancadas opositoras, las que terminaron presentando sus propias propuestas e indicaciones por separado.
Algo que podría repetirse ahora en el Senado.
Hace algunas semanas, el Frente Amplio hizo llegar un documento propio por intermedio de su presidenta, Constanza Martínez. El texto generó bastante controversia y poco respaldo en las demás colectividades.
Entre las principales críticas que levantó la propuesta del FA apuntaban al hecho de que hubieran incluido varios aspectos legislativos que no tienen ninguna relación con el proyecto de ley que está en trámite actualmente por parte del gobierno. Incluso, señalan parlamentarios opositores, se incorporaban artículos para detener los cobros a los deudores del CAE e insisten en volver a la fórmula del FES que se creó durante el gobierno de Gabriel Boric.
La iniciativa de los frenteamplistas fue duramente cuestionada por el resto de las fuerzas progresistas. Algo que quedó en evidencia el sábado, durante la celebración de los 114 años del Partido Comunista en el salón de honor de el Congreso Nacional, durante una breve conversación entre la senadora comunista Claudia Pascual y el secretario general del PS, Arturo Barrios, en la que ambos coincidieron en sus quejas sobre el documento que había hecho llegar la timonel del FA.

Pero los comunistas tampoco dan su aprobación a los otros documentos que han emanado desde el resto de las instancias partidarias y al de los centros de estudio, porque todos ellos concuerdan en aceptar una rebaja a los impuestos corporativos, pero condicionada a que haya compensaciones.
“El PC no ha estado nunca de acuerdo con la rebaja a los impuestos corporativos. Se opuso desde el principio. Desde que el entonces ministro Mario Marcel propuso la idea, ellos la rechazaron”, señalan dirigentes del socialismo democrático.
Los socialistas también han avanzado en una propuesta, la que fue elaborada por la timonel del PS, senadora Paulina Vodanovic, junto al jefe de bancada, el senador Juan Luis Castro, y los asesores del comité socialista.
El texto recoge el debate sobre la baja de impuestos corporativos planteado por el gobierno, pero pide compensar la menor recaudación, algo que es aceptado por la DC y el PPD, pero no así por los comunistas.
Sobre la exención al pago de contribuciones para los mayores de 65 años, medida defendida por el gobierno, pero que ha sido cuestionada por algunos sectores del oficialismo y en especial por la mayoría de los alcaldes debido a la merma de recursos que provocaría en los presupuestos municipales, en la oposición pretenden extenderla a todos los adultos mayores que sean propietarios de viviendas de hasta 6.000 UF, siempre y cuando declaren bajos ingresos.
En el documento también se plantea la idea de separar el proyecto y discutir, con plazos más extensos, lo referido a materias tributarias, algo que en el gobierno no ha encontrado eco.
“En nada estamos todos de acuerdo”, reconoce un dirigente socialista. Una frase que es respaldada en el PPD en y el PC.
Por lo mismo, este domingo los timoneles optaron por que en la reunión de este lunes el esfuerzo esté concentrado en concordar al menos una declaración general de principios, que ordene el discurso y el accionar de los parlamentarios progresistas frente a la megarreforma, y unas pocas indicaciones comunes al megaproyecto.
“Así cada partido podrá llevar su propia propuesta al gobierno para tratar de abrir una negociación y luego cada uno presentará, además, las indicaciones que le parezcan convenientes”, añadieron las fuentes.
La actitud de algunos parlamentarios del PPD, como el senador Pedro Araya, quien se ha mostrado abierto a votar a favor de la idea de legislar y luego entrar en una negociación con el gobierno, desordenó aún más las cosas.
En la oposición están conscientes de que el gobierno tiene los 26 votos que necesita para aprobar este miércoles la idea de legislar, por lo que la resistencia que han mostrado hasta ahora no deja de ser sólo simbólica. Y, aunque en el oficialismo han aumentado las voces que advierten al gobierno sobre los riesgos de aprobar un proyecto de esta naturaleza sólo con los votos propios y uno o dos que logren pirquinear, no han logrado convencer a algunos parlamentarios de Demócratas y Chile Vamos de poner freno a la iniciativa del Ejecutivo.
En la reunión de hoy, los timoneles de los partidos de oposición también deberán decidir si dan luz verde a la idea de presentar un requerimiento ante el Tribunal Constitucional para frenar la megarreforma.
En las reuniones con expertos constitucionalistas no han logrado consensuar una estrategia común. Hasta el momento hay acuerdo en que sólo uno de los puntos, la invariabilidad tributaria por 25 años para inversiones sobre US$ 50 millones, podría tener argumentos suficientes para llevarlo al TC. Lo que no está zanjado es cuándo debería interponerse ese recurso. Algunos consideran hacerlo antes de votar la idea de legislar, mientras otros proponen hacerlo después, cuando ya esté avanzada la tramitación de la norma.
COMENTARIOS
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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