Por Carlos AlonsoTras IPC de junio de 0% sobre las expectativas, economistas se inclinan por mantención de la TPM durante todo 2026
De acuerdo al INE, el índice de Precios al Consumidor acumula entre enero y junio un 2,8% y en términos anuales sube a 4,3%, su mayor nivel desde septiembre pasado. Transporte fue el que más incidió a la baja, mientras que alimentos al alza.
La inflación tuvo un nulo registro en junio. Si bien es un IPC contenido, se ubico por sobre las expectativas que apuntaban a una cifra negativa. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (INE) el IPC acumula un alza de 2,8% en el año y de 4,3% a doce meses.
Así, la inflación anual se aceleró desde el 3,9% de mayo y alcanzó su mayor registro desde septiembre de 2025, cuando llegó a 4,4%. El repunte se explica en parte por la base de comparación: en junio de 2025 el IPC fue negativo, mes que salió del cálculo a doce meses.
Según el boletín del organismo, ocho de las 13 divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas en la variación mensual del índice, cuatro presentaron incidencias negativas y una registró nula incidencia.
Entre las divisiones con descensos en sus precios destacó transporte, que retrocedió 1,3% y restó 0,181 puntos porcentuales (pp.) al indicador.
También cayó vestuario y calzado, con una baja mensual de 6,1% y una incidencia de -0,148 pp.
En la vereda opuesta, alimentos y bebidas no alcohólicas subió 0,8% y aportó 0,169 pp., el mayor empuje del mes.
El retroceso de transporte se explicó principalmente por combustibles para vehículos personales, que bajó 3,3% e incidió -0,146 pp. Dentro de esa división, la gasolina disminuyó 2,5% en el mes, aunque acumula un alza de 27,4% en el año, mientras que el petróleo diésel cayó 8,0% y registra un avance de 42,1% en lo que va de 2026.
El transporte aéreo internacional, en tanto, descendió 5,6%.
Los datos del INE revelan que la contribución de los combustibles a la variación del IPC de junio (-0,1 pp.) fue negativa luego de tres meses consecutivos de aportes al alza, lo que sugiere el término de las presiones inflacionarias provenientes del shock de marzo, cuando el gobierno intervino el Mepco y traspasó íntegramente a los consumidores el alza de los hidrocarburos.
En vestuario y calzado, 21 de los 23 productos que componen la división consignaron bajas en sus precios, con descensos mensuales de 6,3% en vestuario y de 5,8% en calzado.
En alimentos, el alza estuvo liderada por la clase pan, cereales, harinas y pastas, que subió 3,0% y aportó 0,124 pp. El pan aumentó 4,5% en el mes, con una incidencia de 0,093 pp., y los vinos avanzaron 3,9%. Los alimentos adquiridos en restaurantes, cafés y similares subieron 0,6%.

En los indicadores subyacentes, el IPC sin volátiles registró una variación mensual de 0,2%, mientras que el IPC menos alimentos y energía retrocedió 0,1%. La medición de energía bajó 1,1% en el mes y la de alimentos subió 0,8%.
Si el bajo crecimiento de la economía, que a mayo acumula una caída de 0,7%, abrió la puerta para que algunos economistas plantearan la necesidad de que el Banco Central recortara la Tasa de Política Monetaria (TPM), esa posibilidad ahora nuevamente se cerró, al menos para este año. Esa es la visión mayoritaria de los economistas consultados.
Samuel Carrasco, economista jefe Chile de Credicorp Capital por el IPC afirmó que “por ahora, mantenemos nuestra proyección de inflación en 4,1% para este año y seguimos esperando que el BC mantenga una postura cautelosa, con una TPM de 4,5% hacia fin de año”,
El experto argumenta que, por ahora, “la debilidad del crecimiento sigue concentrada en sectores ligados a la oferta, donde la política monetaria tiene una efectividad limitada, mientras que el deterioro del mercado laboral parece ser más estructural que cíclico, reduciendo el impacto potencial de una flexibilización monetaria”.
Misma visión tienen en Santander: “En nuestra visión, este resultado no modifica el escenario de política monetaria. Si bien la inflación sorprendió al alza y persisten riesgos asociados al escenario externo, la evolución reciente ha sido más favorable, los efectos de segunda vuelta continúan siendo acotados y no se observan presiones relevantes desde la demanda. En este contexto, esperamos que el Banco Central mantenga la Tasa de Política Monetaria en 4,5% hasta fin de año”.
La economista jefa de Fintual, Priscila Robledo, plantea que “la debilidad reciente en la actividad y en el empleo aumentó los llamados a recortes anticipados de tasa. El dato de hoy no elimina la posibilidad de ver nuevos recortes de tasa este año, pero sí llama a la cautela”.
En este contexto, señaló que “creemos que es improbable que el Central lleve a cabo un recorte de tasa en julio. Sin embargo, en su próximo Ipom la entidad podría discutir más formalmente potenciales recortes en la última parte de 2026”.
Gustavo Yana, estratega de Mercado y Economista para Latinoamérica de Zurich, dijo que “en materia monetaria, la rápida corrección inicial de energía y una actividad económica más debilitada durante la primera mitad del año venían aumentando la expectativa del mercado sobre un eventual recorte anticipado de la TPM. No obstante, plantean que el BC actuará con cautela en la próxima reunión, preservando un sesgo data-dependent y manteniendo la TPM en 4,5%, dado que la tasa ya se encuentra en torno a niveles neutrales y la inflación anual volvió a acelerarse en junio”.
Entre quienes ven opciones de recorte está Scotiabank: “Mantenemos la visión de que el BC introduciría la opción de recorte en la reunión de política monetaria de septiembre ante la debilidad de la actividad, particularmente del consumo privado y empleo que observamos este 2T-26. Sin embargo, la concreción del recorte no ocurriría antes de ver, primeramente, clara disipación de los efectos de segunda vuelta y apreciación del peso”.
Misma visión entregan desde Coopeuch, quienes sostienen que “un escenario de baja de TPM podría darse en el caso de que la demanda interna mostrara signos claros de mayor debilidad, es decir, en un escenario donde viéramos una brecha de actividad que se torna más negativa (en el escenario actual, donde la debilidad de la actividad se explica por sectores ligados a la oferta, el producto potencial igual cae, dejando la brecha sin mayores cambios). Esto sería consistente con el borde inferior del último corredor de la TPM, y podría ocurrir en caso de que el mercado laboral continúe deteriorándose”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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