El ánimo de la gente en la Quinta Vergara, era de fiesta. La cuarta noche del Festival de Viña, que finalmente fue la tercera tras la reprogramación forzada por el apagón que afectó al país el martes 25 de febrero, apuntaba a subir los ánimos.
Y no solo con la habitual música envasada. Quizás para superar el trago amargo, la noche abrió con una sorpresa. Una obertura colaborativa, al estilo de las que se presentan en ceremonias internacionales como los premios Grammy.
Fue una instancia que tuvo participación de los doce participantes de las Competencias Internacional y Folclórica, además de 26 bailarines y cuatro miembros del jurado, Kidd Voodoo (quien estuvo en una obertura en 2024), además de la Miss Chile, Emilia Dides, el dúo Bacilos y el ex Prisionero, Claudio Narea.
La presentación, un homenaje a la música del mundo, fue recibida por el público con un bullado aplauso. Hubo referencias a canciones como Por ti valoré de Andrea Bocelli, Rompe de Daddy Yankee, Vivir así es morir de amor de Camilo Sesto, Hasta que te conocí de Juan Gabriel, La tierra del olvido de Carlos Vives, y cerró con un momento emotivo, la interpretación de Paramar de Los Prisioneros, que incluyó la participación de Claudio Narea tocando la guitarra eléctrica. El “Monstruo”, bramó.
Todos los temas del ensamble se grabaron entre el lunes y martes pasado. Un proceso que estuvo a cargo del director musical de Viña 2025, Roberto López, también director de la orquesta Festival, que con este número tuvo su momento. Este año se le movió de ubicación, hacia la parte posterior del escenario y la obertura permitió destacarla en la transmisión televisiva.
Luego se dio paso al número musical estelar de la noche, el colombiano Carlos Vives, quien al año pasado estuvo en el Festival de Las Condes, pero que acumula una historia con el Festival. Las banderas de Colombia en platea (que no se llenó como en otras noches) y galerías, revelaban presencia de público que llegó especialmente a verlo.
Vives salió a escena a las 21.54, tras el habitual video introductorio que resumió su carrera. De inmediato arrancó con el hit Pa’ Mayté, que generó la esperable respuesta del público. El músico acompañó el extendido segmento instrumental con la armónica. “Buenas noches Viña”, saludó y casi de inmediato siguió con la encendida Ella es mi fiesta.
Luego, siguió con el hit La bicicleta, con un especial arreglo de directo con una introducción alargada para generar expectativa. “¿Quien se quiere subir a la bicicleta conmigo?”, preguntó. En un segmento instrumental hasta bajó a cantar entre la platea , acompañado por sus tres coristas. Ellos son claves en el show, pues la voz del samario evidencia un desgaste y ellos, además de armonizar, lo apoyan en las notas altas o en segmentos en que debe sostenerlas por algunos compases.
Pero ante lo evidente, Vives compensa con manejo escénico y sentido del espectáculo. En un momento, hasta bajó al Palco para besar a su esposa Claudia Elena Vásquez.
En escena, Vives se acompaña con una banda de ocho músicos, entre percusiones, guitarras, bajo eléctrico, acordeón y teclado. Una combinación que le da amplias posibilidades de sonido para su estilo en que combina vallenato, pop, folclore caribeño y hasta guiños a la cumbia.
En su quinta presentación en Viña (tras las de 1996, 1998, 2014 y 2018), el colombiano llegó en un momento de reconocimientos, no solo por su labor en la renovación y difusión del vallenato, sino como un nombre clave para posicionar a Colombia en la gran industria. Mucho del éxito de gente posterior, como Maluma, J Balvin, o hasta Sebastián Yatra, no se entienden sin el trabajo previo del samario.
Como a la media hora, el show tuvo un intermedio que le permitió a Vives cambiarse la camisa y reponerse algo. Al regreso interpretó La gota fría, aquel hit que lo presentó al mundo en 1993. Con los años, Vives acomoda la línea melódica al desgaste natural que evidencia su voz.
Vino la entrada de los animadores, con la consiguiente entrega de la Gaviota de Plata. Pero ahí vino una sorpresa, la aparición en escena de Claudio Bravo, el exfutbolista y capitán de la selección quien le entregó una réplica de su camiseta de la Roja.
En el último año, Carlos Vives ha estado de gira con su tour El Rock de Mi Pueblo Vive, la que ha pasado por Europa y México. Recientemente, fue honrado como la Persona del Año 2024 por la Academia Latina de la Grabación en Miami. Y en 2020, fue incluido en el Salón de la Fama de la Música Latina de Billboard.
Ese espíritu de gira, hizo que Vives recreara un momento icónico del rock, con su banda tocando el clásico pattern de We will rock you, de Queen, pero con la letra “Viii-va, viii-va el vaaaa-lle-nato” encajada en la melodía. Todo, rematado con un ceacheí. Un momento a lo Freddie Mercury, que apela a la cultura pop. Tribuneo puro, pero efectivo.
Siguió con Carito, de Egidio Cuadrado, ese canto a la diversidad que tuvo en escena hasta a una niña ataviada con traje típico colombiano. También hizo mención a Carin Leon (con quien grabó la canción La chancleta), a Morat y a Sebastián Yatra, acaso en solidaridad por su reprogramación por fuerza mayor. Remató con La tierra del olvido.
Con el respetable a gusto, pifió y obtuvo la entrega de la Gaviota de Oro. El bis tuvo en escena la presencia de Sebastián Yatra, con quien interpretó el hit Robarte un beso. Fue una suerte de revancha para el joven cantante, que fue uno de los afectados por la reprogramación forzada por el apagón a nivel nacional. El “Monstruo” coreó y aplaudió a rabiar.
Y para cerrar, una infaltable, Cuando nos volvamos a encontrar, la recordada canción de la teleserie Pituca sin lucas, de Mega, la señal que emite el Festival. Un guiño a la cultura pop local, y al largo historial del colombiano con el género.
La apertura de la tercera noche de Viña con Carlos Vives, no resultaba muy novedosa, pero cumplió como un número fuerte, desplegando un cancionero extenso y arraigado en el país. Le imprimió continuidad al show y lo construyó con momentos claves. Pese a tener la voz muy disminuida, salvó la situación con oficio y un desarrollado sentido del espectáculo al incluir momentos sorpresivos. En las cifras, el show marcó un rating online de 35,6 puntos, con un peak de 40,8.