Cómo Gabriela Mistral se convirtió en referente LGBTQ+ y por qué ese simbolismo complicó las celebraciones del Nobel

Destacar el lesbianismo de la poeta no gustó a varios sectores. Tampoco la idea de que Poema de Chile sea el libro clave en la conmemoración. José Goñi, integrante de la comisión, asegura que la orientación sexual de la poeta nunca fue central en los lineamientos de la celebración. Ahora bien, ¿por qué la escritora es considerada un referente LGBTQ y cómo se mira hoy? Especialistas lo responden.
Una polémica se vive a días del natalicio de Gabriela Mistral. La comisión encargada de coordinar la conmemoración de los 80 años del Nobel de la Poeta está en el ojo del huracán por los dichos de la académica Soledad Falabella, integrante de esta mesa de trabajo, quien afirmó que la Ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana, impulsaría desde la cartera la “identidad de mujer rural y también como lesbiana” de la poeta.
Sus palabras fueron recogidas en un artículo de la Universidad de Chile, casa de estudios a la que Falabella pertenece. Consultada por Culto, prefirió no profundizar en sus dichos. No obstante, en Emol aclaró que lo que ella afirmó fue que en la comisión “se habló de la identidad de Gabriela Mistral y que se iba a relevar su experiencia como niña indígena, rural, y en ese contexto también se habló de su orientación sexual, y señalé que eso me alegró porque se suele silenciar eso”.
La idea de resaltar la orientación sexual de la oriunda de Montegrande sacó ronchas en algunos sectores políticos, especialmente de derecha. Los diputados Gustavo Benavente y Sergio Bobadilla pegaron un grito al cielo, catalogando la mirada como “imprudente” y asegurando que Mistral “no fue premiada ni reconocida a nivel mundial por su posición sexual, sino por su aporte a la poesía, a la pedagogía y a la literatura”.

Por su lado, el directorio de Gabriela Mistral Foundation, Inc., expresó su “gran pesar” y señalaron que “Gabriela Mistral, fue una persona que cuidó y resguardó su vida personal”.
La Comisión Asesora se formó en enero y su segunda reunión fue el 26 de marzo. Lidera la mesa de trabajo la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, y convoca a representantes de las carteras de Mujer y Equidad de Género, Educación, Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones; además del Senado, la Cámara de Diputados, las subsecretarías de las Culturas y las Artes, y del Patrimonio Cultural; el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural; las asociaciones de Gobernadores y Gobernadoras Regionales de Chile (Agorechi) y de Municipalidades, AMUCH y AChM; el Cuerpo Consular, la Embajada de Suecia, la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), la Comunidad Mujer, el Centro Gabriela Mistral (GAM).
Además, en la primera reunión estuvieron presentes el agregado cultural en Francia Diego del Pozo, la sobrina nieta de la poeta Carmen Gloria Valladares, y la PhD en Literatura y especialista en ésta Soledad Falabella. Se sumó en la segunda sesión el exembajador y exministro de Defensa José Goñi y Kenza El Ghali, embajadora de Marruecos en Chile y difusora de la obra de Mistral.
En esa línea, José Goñi, autor del libro Gabriela: Su difícil camino al Nobel (2024) afirma a Culto que ese enfoque nunca estuvo en discusión. “En ningún caso la idea estuvo dentro del trabajo de la comisión, ni fue aprobaba”.
Así, afirma que el enfoque conversado tiene relación con “relevar lo que es la obra poética y en prosa, la obra en general de Gabriela; su trabajo diplomático y como luchadora social”.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que encabeza la conmemoración, aclaró la mañana de este miércoles el revuelo. La cartera “desmiente rotundamente que la conmemoración de los 80 años del Premio Nobel a Gabriela Mistral esté centrada en su orientación sexual u otro aspecto de su vida privada”, escribió en un comunicado.
Gabriela Mistral 80 es la plataforma dispuesta por la comisión para que la ciudadanía ofrezca actividades en torno a esta conmemoración. Hasta ahora, son 91 las actividades inscritas en todo Chile y ninguna de ellas se enfoca exclusivamente en la orientación sexual de la Nobel. Eso sí, se estrenará en OndaMedia el documental Locas mujeres, dirigido por María Elena Wood, que explora la relación de Mistral con Doris Dana.

La tarde de ayer, la ministra Orellana descartó que ese sea el enfoque central de la conmemoración. Desde su cartera, se pretendería abordar el tema “sin imponer lecturas y señalando que esto es un debate que, desde la publicación póstuma de libros como Niña Errante o documentales como Locas Mujeres, así como con la donación del archivo de Doris Atkinson, se abre otra dimensión de la obra de Gabriela Mistral, que tiene que ver precisamente con sus cartas y poemas a mujeres”.
Jaime Quezada, reconocido mistraliano, sostiene que centrarse en aspectos personales de la autora “no es buena manera de celebrar un Nobel, que vino por la literatura, por su obra”. “Me parece que eso queda fuera de cualquier foco, sobre todo de una actividad que venga de organismos estatales”, agregó.
“El foco en ningún caso debe ser sobre la orientación sexual, sobre la que tampoco podemos opinar mucho, porque ella mantuvo todo en secreto”, dice Patricia Cerda, historiadora y autora de Lucila, novela biográfica sobre Mistral. “Decir que ella es lesbiana, a mí me parece que no corresponde, pienso que ella se enamoraba del alma de las personas y no de los genitales. Decir que era lesbiana está bien para personas normales, pero no para ella. Ella está por sobre esos calificativos”.
“Abordarla por el tema del lesbianismo es, sencillamente y utilizando la misma palabra que ella inventó, ningunearla. Seguimos en lo mismo. Desconociéndola, tergiversándola, malinterpretándola. Seguimos en lo mismo: no respetando también su privacidad, que ella siempre guardó en un completo hermetismo”, agrega la escritora radicada en Alemania.

Patricia Cerda considera que la conmemoración debe centrarse “en su premio, en que es una gran poeta latinoamericana que durante la primera mitad del siglo XX fue la embajadora cultural de América Latina en Europa y en el mundo. Por eso le dieron el premio Nobel, independientemente de su orientación”.
En eso coincide Jaime Quezada: “Destacaron una mujer chilena y americanista, que es la trascendencia de su premio Nobel. Cuando se le dio el premio Nobel, la academia no estaba pensando en otras cosas, sino que en su obra y en su pensar latinoamericano, y eso es lo significativo”.
María José Cumplido, historiadora y ejecutiva de Fundación Iguales, se refirió a este tema en una carta a El Mercurio. “Es cierto que su Premio Nobel se otorga por el valor literario de su poesía y no por su orientación sexual. Pero eso no significa que esta última sea irrelevante al analizar su biografía, sus vínculos afectivos o ciertas zonas de su escritura (...) Nombrarla lesbiana no es una consigna, sino una forma más precisa y honesta de comprender su humanidad y su legado”.
Mistral: ícono feminista y disidente
¿Por qué Mistral es un ícono feminista y de la comunidad LGBTQ+, si nunca se declaró públicamente como parte de ningún colectivo? Primero, hay que comprender el contexto del feminismo de la época, ligado a las clases sociales más altas, y cómo Mistral se sentía ajena a ello.
“Mistral fue muy avanzada en esos aspectos, a los 17 o 18 años escribió uno de sus artículos fundamentales, la Instrucción de la Mujer. Ella estaba totalmente preocupada de la educación de la mujer, de sus derechos y de cómo prepararla para la vida, para que fuera una persona que pudiera insertarse, que pudiera ser productiva, que pudiera ser feliz”, explica José Goñi.
Ahora bien, “ella fue muy crítica del movimiento feminista de la época, que ella lo trata de elitista. Hablaba del feminismo del barrio alto. Para ella el movimiento feminista tenía que ser más completo, una visión social más amplia e incorporar a distintos sectores de la sociedad. Ella apoyaba al movimiento feminista de la época, a las sufragistas también, y todos los movimientos que hicieron en Chile y en el extranjero. Pero desde su mirada particular. Ella no militó nunca en ningún movimiento feminista”, continúa el exdiplomático.

Por su parte, Jaime Quezada explica: “Ella fue pionera en destacar siempre la labor de la mujer, del mujerío, como ella decía, en una palabra muy de ella. Pero no vengamos a ponerle ahora ciertos cartelitos a Gabriel Mistral que ofenden la vida misma de Mistral”.
La licenciada en literatura bisexual Pollett Body Lizana, directora de Von Refugio e investigadora autodidacta de Gabriela Mistral, se ha dedicado a socializar la obra de Mistral y “desmitificarla, sacarla de un especio blaqueado”.
“En esos momentos, el feminsimo no existe como tal para la clase obrera. En la recopilación que hace La Pollera Ediciones, Por la Humanidad Futura, (Mistral) declara que ya no se va a considerar feminista hasta que la obrera y la burguesa se sienten a la mesa. Sin embargo, sin tener como esta noción tan literal del feminismo, por supuesto que hacía un montón de actividades feministas, como preocuparse de la alfabetización de la clase obrera, hacerle clase a los niños de norte a sur, y todo eso está puesto en los diarios. Toda su vida estuvo asociada a eso”, explica.

Body profundiza en cómo Mistral poco a poco fue formandose en el feminismo, a través de lecturas como Una habitación propia de Virginia Woolf, a la que accede gracias a Victoria Ocampo. “Es muy interesante cuando se dice tan fehacientemente que Mistral no era feminista y no se declaraba feminista, pero estuvo toda la vida leyendo a otras activistas”.
“Cuando uno va revisando sus cuadernos, se va enterando que era una persona profundamente feminista, solo que en ese momento el feminismo era una corriente que no juntaba las clases sociales”, señala.
En cuanto a su orientación sexual, Gabriela Mistral nunca se declaró públicamente lesbiana. “Ella jamás habló o escribió en público sobre el lesbianismo. Era un tema privado de ella. Hemos llegado más bien a la conclusión, al respecto de eso, sobre todo en su relación con Doris Dana, pero ella nunca lo puso en el centro de su vida”, profundiza Goñi
Su relación con Doris Dana se evidencia en cartas recopiladas en textos como Doris, vida mía, registro epistolar que demuestra un estrecho vínculo afectivo con quien fue su albacea y compañera en sus últimos días. “(Las cartas) develan que eran pareja y no solamente una relación maternal, como incluso Doris declara hasta el final de su vida, que dice que fue una relación filial”, explica Polett Body, y sentencia: “Yo creo que Mistral es bisexual”.
“Si nos basamos en los testimonios que hacen, tanto ella en sus diarios y en sus artículos, como Doris Dana hasta el final de su vida, te vas a encontrar con que no hay nunca una declaración pública sobre una relación. Todo lo que se sabe de ellas es a partir de revisar sus cartas”. Polett recuerda la misiva que inicia Niña Errante, texto de Pedro Pablo Zegers: “En ella es muy explícita la codependencia entre ambas”, profundiza.
Body explica que en el prólogo de Doris, vida mía, escrito por Alia Trabucco, fue la primera vez que “leíamos la palabra queer en la nueva crítica, esta idea de pensar a la Mistral como una persona con un género más fluido, que se cambia de género en sus cartas. Por ejemplo, cada vez que dice cosas negativas de sí misma, cuando dice soy un loco, soy un niño enfermo, siempre la asocia a cosas masculinas”.

Según explica, con el paso de los años se consolidan nuevas corrientes que estudian a la poeta desde fuera de lo binario, tomando “nociones más queer de Mistral”. Incluso, para Body, decir que Mistral era lesbiana “invisibiliza a las personas bisexuales (...) No me gusta clasificarla en una orientación sexual fija, porque ella es una persona que no quita todo lo que escribió antes, con gente que la deslumbró en las primeras etapas de su vida”.
Ángela Neira, escritora y vocera del colectivo Autoras Chilenas, lleva la discusión al debate de separar la obra del autor o autora.
Ese discurso “es un invento del canon literario masculino para borrar acciones deleznables de escritores que de no ser por esa operación, quizás no estarían en nuestros catálogos de lectura obligatoria”, dice.
Así, explica que “los procesos escriturales no son paralelos a nuestras vivencias, sino que se crean en cruce”. Por ello, plantea que “Gabriela Mistral también escribió sabiéndose al margen del canon literario cuando envió cada recado (privado), cada carta (privada) a sus amigas (escritos que el mismo canon ha clasificado como ‘géneros menores’ por estar escritos en primera persona gramatical), y es en cada intersticio de sus palabras y construcción literaria donde podemos ver los otros modos de escritura que usó para sentirse expresada. Soslayar las múltiples lecturas interseccionadas que se pueden hacer de sus formas poéticas es subestimar y sobre todo es aniquilar su intelectualidad, que jamás la vivió por afuera de su experiencia vital”.

En suma, incorporar la vida privada de Mistral en la lectura de su creación literaria constituye una forma de leerla. El “debate” del que habla la ministra Orellana no es nuevo, sino que está instalado hace años en los círculos de estudio de Mistral.
Tal como mencionó Orellana en el video clarificatorio, Pollet se remite a Locas Mujeres, documental de María Elena Wood que explora la relación de la autora con Doris Dana. “Hay muchas cosas de Mistral que están en sus cuadernos íntimos y que luego son materia prima de su voz poética”.
¿Hay homofobia en este debate? La investigadora afirma que sí. “Cuando me meto a Twitter (X) y la gente se enoja cuando se pone una carta de Gabriela, y dicen: no nos preocupemos de eso, preocupemonos de su escritura y su poesía, para mi es homofobia, bifobia y queerfobia. Eso hace mucho daño”.
Para las disidencias, “leer a Gabriela Mistral es un refugio”, concluye Body, por eso es un referente.

Poema de Chile
La celebración de los 80 años del Nobel de Mistral comenzará para el natalicio de la poeta. El 7 de abril, “a través de diversos edificios públicos, nuestro país amanecerá vestido con la imagen de Mistral y una pregunta que ella se hizo en los manuscritos de su obra póstuma El Poema de Chile: ‘¿Qué será de Chile en el cielo?’”, dijo la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo.
Eso sí, especialistas en Mistral que no forman parte de la comisión consideran que la elección de ese texto es un desacierto. ¿La razón? Poema de Chile fue publicado después de la muerte de Mistral. El Premio Nobel se le fue concedido cuando solo había publicado Tala, Ternura y Desolación.
“A mí me parece también otro gran error o desconocimiento, lo que revela que no conocen en absoluto la obra y la trayectoria literaria y poética de Gabriela Mistral, a través de toda su vida (…) Ternura debería ser el libro capital”, dice Jaime Quezada. Y agrega: “Poema de Chile es un libro póstumo publicado muchos años después de la muerte de Gabriel Mistral y ni siquiera ella misma ordenó. Ella dejó los textos escritos, pero nunca se armó su libro”.

“Es un desacierto también”, responde Patricia Cerda. “Nosotros los chilenos nunca hemos dejado de desconocerla. Siempre somos desacertados con respecto a ella. La obra en la que hay que sentarse son sus tres libros que ella publicó. Ese debe ser el debate, cuál es su obra cumbre”.
Por su parte, José Goñi argumenta la exaltación de Poema de Chile en la conmemoración. “La elección tiene que ver con el carácter mismo del poema. El poema es muy vinculado a Chile, obviamente, ya el nombre lo dice. Se concentra en Chile, en distintas ciudades, regiones, río, naturaleza, etcétera. Entonces, de alguna manera, hay una columna vertebral de su mirada hacia Chile a través de esa publicación”.
Más allá de las polémicas, José Goñi cree que esta celebración es “la gran oportunidad para darle a ella el nivel que le corresponde, no solo en la literatura, sino la identidad nacional”.
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