Crítica de discos de Marcelo Contreras: los universos de Fito Páez, The Horrors y Masters of Reality

Fito Páez
Crítica de discos de Marcelo Contreras: los universos de Fito Páez, The Horrors y Masters of Reality

Las novedades discográficas de la semana cubren desde la impronta ya conocida -y algo cliché- del rosarino, hasta el acento gótico y oscuro de The Horrors, en un retorno vibrante. Lee aquí nuestras reseñas.


*Fito Páez - Novela

En 1988 Fito Páez trabajaba en Ey!, su quinto título, y paralelamente en este proyecto de ambiciones narrativas, con la intención de convertirlo en una película. La trama es la de una pareja joven -Jimmy y Loka- inmersos en un ambiente circense itinerante, redundante en rock cocinado con realismo mágico y un hálito de Harry Potter. El álbum, registrado el año pasado entre los estudios Abbey Road y 5020 de Madrid, se configura a la manera de Pete Townshend de The Who escribiendo óperas en guitarras eléctricas, mediante música suscrita mayoritariamente a la pócima beatle del Sgt. Pepper ‘s, con el barroquismo a flor de piel.

Hay diatribas fugaces en contra del reggaetón -”ritmo hueco, oro fake”-, en una declaración de principios también. Para el astro trasandino esta es y será música válida para las masas, en un imaginario donde el rock argentino juega en la misma liga anglosajona, con versos plagados de anglicismos y guiños cosmopolitas, como la infaltable alusión a París. Toda esta carga temática y musical eventualmente compleja de hilvanar y sostener, Fito Páez la resuelve subdividiendo el material, creando escenas musicales distintas y dinámicas. Por muy conceptual que sea la obra, las canciones funcionan y se validan como unidades independientes. Novela encapsula una visión del pop rock con alma de museo. Lo mejor ya se hizo, sólo cabe contemplar.

*The Horrors - Night life

Como habitantes de la oscuridad, los británicos The Horrors han atravesado distintas etapas en demanda de parajes góticos. Si en sus primeros álbumes como Strange house (2007) y Primary colours (2009) reinaba una actitud más frontal mediante una guitarra espectral por capas, teclados tétricos y rechinantes sobre rítmica post punk, con Faris Badwan cantando como un Joey Ramone desde el más allá, a partir de Skying (2011) pulieron el lenguaje suavizando los bordes. The Horrors se ha dejado llevar por la electrónica sin abandonar el primer arsenal, con una expresividad que puede ser romántica, melancólica o sideral.

Este sexto disco trae novedades. No solo es el primero en siete años, sino que incluye nuevos miembros: Amelia “Millie” Kidd en sintes y voces, y Jordan Cook en batería. Night life refleja los nuevos aires con canciones más largas como Lotus eater, que se extiende por más de siete minutos, y otras como The silence that remains, que se conecta con los inicios, en una especie de viaje subterráneo por una línea de metro húmeda y abandonada. Trial by fire representa dominio completo de formas industriales y afiladas, en un refinado ejercicio de contención y estallido. When the rhythm breaks reverbera progresivamente hasta convertirse en una pulsación acelerada, que se desvanece con elegante tristeza. The Horrors persiste inquebrantable buscando belleza en las sombras.

*Masters of Reality - The Archer

El padrino del stoner rock Chris Goss -la figura paternal que dio forma a Kyuss en el estudio-, retoma su proyecto más perdurable. Masters of reality, cuya alquimia funciona en torno a la rotación de integrantes, algunos de ellos figuras de élite como Ginger Baker (Cream), Josh Homme (QOTSA) y Mark Lanegan, regresa con nuevas canciones tras 16 años. Goss ha desafiado “a cualquier banda autoproclamada de riffs pesados” a tener “las pelotas de lanzar la bola curva que hemos lanzado con este disco”.

Es una verdad relativa en la medida que The Archer, con Alain Johannes en guitarras, de todas formas contiene frases densas y circulares -Mr. Tap N’ go, por ejemplo-, aunque sin necesidad de atronar sino fragmentadas como sirenas, la manera en que se despliegan en Chicken little. La perdurabilidad y atractivo de este proyecto intermitente desde 1981, consiste en comprender que la música desértica tiene más opciones que aferrarse a las afinaciones bajas, con tratamiento muscular. The Archer expone el paisaje completo, toda la gama de colores y calores de ese rock entre cactus, arena y rocas, capaz de reflejar inmensidades, soledad cósmica y lisergia. Rock ácido y surf rock, majestuosidad sinfónica, guitarras cristalinas, fondos caleidoscópicos y corales. Masters of reality tiene las pelotas para volver y preguntar si alguien más puede hacer lo mismo, sabiendo que la respuesta es no.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbete aquí.