Solange Lackington: “No le damos el valor a algunas cosas importantes y Gabriela Mistral es una de ellas”

Mistral, Gabriela 1945
Solange Lackington: “No le damos el valor a algunas cosas importantes y Gabriela Mistral es una de ellas”

La actriz lleva más de un lustro interpretando a Gabriela Mistral. Tanto se impregnó con la voz y el cuerpo de la poeta, que construyó un biodrama sobre cómo se convirtió en el personaje. Con profunda admiración, habla con Culto sobre los paralelismos entre su propia vida y la de la escritora, ad portas del reestreno de las dos obras teatrales y de los 80 años del Nobel de la autora, lo que también ha causado polémica.


Durante seis años Solange Lackington se ha puesto en los zapatos de Gabriela Mistral. La actriz de 62 años asumió el desafío de encarnar a la gran poeta de Chile, a la ganadora del Premio Nobel, a la maestra, la humanista, la cristiana. Sin embargo, Lackington es clara al decir cuál de todas las facetas de la autora le caló la fibra: “Lo que más me conmueve de Gabriela Mistral es Lucila”.

Mistral, Gabriela (1945) llega con una nueva temporada al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), desde el 24 al 27 abril. La producción del mismo recinto fue escrita por Andrés Kalawski y dirigida por Aliocha de la Sotta.

“Trata de un supuesto secuestro a Mistral, por una feminista, una chica que se supone representa a un grupo de feministas. La secuestran porque saben que ganó el Premio Nobel de Literatura y le piden que, cuando reciba el premio, haga una declaración de género, cosa que Mistral obviamente nunca hizo. En la obra solo estamos dos actrices conversando”, explica Solange Lackington. La secuestradora es la actriz Valeria Leyton.

“(Mistral) argumenta que no está de acuerdo con ningún ‘ismo’, como dice ella en la obra. Para ella hay una lucha que es mucho más grande, que tiene que ver con la reivindicación, con el respeto y la humanización de la dignidad de las mujeres, los niños, los campesinos, los pobres y los más necesitados”, profundiza la también dramaturga.

Mistral, Gabriela 1945

Este año, la puesta en escena adquiere otro matiz. En 2025 se cumplen 80 años desde que la escritora se hizo con el premio de la Academia Sueca. Este elemento es crucial en la obra teatral, vigente desde 2019, cuyo estreno tuvo lugar antes del estallido social.

“De alguna manera hemos hecho un trabajo como de hormiguitas, al poder mostrarlo en distintas temporadas, algunas más cortas, otras más largas. Incluso tuvimos en algún minuto la posibilidad de llevar la obra a Estocolmo, pero por la pandemia no pudimos”, dice la actriz en llamado con Culto.

Ahí comienzan los paralelismos entre la autora de Tala y la intérprete. “Siento que de alguna manera es un poco lo que le pasó a ella también, en el sentido de que fue bien accidentada su premiación. Este homenaje ha sido accidentado de alguna manera, no hemos podido tener la continuidad que hubiéramos querido”.

Mistral, Gabriela 1945

Cuando Gabriela Mistral recibió el Nobel pasaba por un difícil momento personal. Su hijo Yin Yin se había suicidado, al igual que su amigo el escritor Stefan Zweig, con su esposa Charlotte E. Altmann. La muerte había golpeado por partida triple a la poeta. “¿Cómo abordarla? —se preguntó Lackington ahora y en ese entonces—. No desde la mujer enorme, distante, inalcanzable, sino más bien como una mujer frágil y vulnerable, pero de mucho carácter y una inteligencia que pone a prueba”.

El estudio para la interpretación fue arduo y se sostuvo en el archivo que realizó la directora Aliocha de la Sotta. “Trabajamos con el fotograma, imágenes y el registro de Mistral, el tono cantado que tiene. Con todo ese material tuve que abordar a este personaje con mucho cuidado y respeto. La directora, Aliocha, quería que yo buscara una característica. Trabajamos con Franklin (Sepúlveda, encargado de maquillaje y peluquería) para construir la caracterización del pelo, la nariz, el color de los ojos y el tono de la voz. Era un trabajo muy relacionado con buscar esa kinética, esa forma de moverse y entendiendo el contexto en que se encontraba cuando recibe este Premio Nobel”.

Empaparse de Mistral trascendió el impecable resultado de Mistral, Gabriela (1945). “Con todo ese material decido realizar este biodrama De cómo me convertí en Mistral. Había un background en mi piel”.

Mistral, Gabriela 1945

El unipersonal De cómo me convertí en Mistral (2023) es una producción del Teatro Nescafé de las Artes que regresa este 7 de abril. Este que explora el proceso de “encarnar a esta mujer tan inabordable, inalcanzable”, según palabras de Lackington.

“Uno no termina nunca de conocerla, de saber su obra, su legado… Es tanto lo que ella aborda, no es solo la docencia o la poesía. Estaba resonando mucho en mí la experiencia y el conocimiento que tenía sobre ella. Todo eso lo puse al servicio de esta obra desde mi punto de vista, de cómo me afectó, me conmovió y me sacude visceral, intelectual y emocionalmente hacer a esta Mistral. Lo que hago en el biodrama es hablar de los paralelos que yo encontré cuando la tuve que abordar para la obra”.

—¿Cuáles son los paralelismos que encontró entre su vida y la de Mistral?

Cuando ella tiene 56 años recibe el Nobel, la misma edad a la que fui convocada para representarla en el teatro. Para mí eso no es una coincidencia, es una causa. No es una casualidad tampoco, es una causalidad de por qué yo tenía que hacerla. Significó que yo podía entender desde esa edad, desde la madurez que significa tener esa edad, lo que es el proceso de recibir un reconocimiento.

Luego, a los 39 años, ella adoptó a Yin Yin, su hijo. Yo a los 39 años estaba pariendo a Mauro, mi hijo número cuatro, porque yo quería tener una familia numerosa. También ahí hay una cosa de saber qué significa una maternidad a esa edad. Con las dos obras aprendí a desprejuiciar completamente quién es Mistral.

De cómo me convertí en Mistral

—¿Qué prejuicios tenía?

De una mujer un poco soberbia, distante. Como que miraba un poco hacia abajo al resto por su altura. Me di cuenta de que en realidad detrás hay una persona, un ser humano, que sufrió bastantes denostaciones y humillaciones. En Chile no adoran a nadie. Le inventaron cosas, que si fumaba, no fumaba, que si usaba pantalón… Todo era un comidillo.

La conmemoración

A nivel institucional se está impulsando la Conmemoración de los 80 años del Premio Nobel de Gabriela Mistral, que reúne una serie de actividades en honor a la poetisa desde el 7 de abril, para el natalicio de la escritora, y que culminaría el 10 de diciembre, para el aniversario del hito mismo.

En palabras del Presidente Gabriel Boric, esta instancia pretende reflejar la diversidad de la poetisa: “indigenista, educadora, feminista, mística y también crítica de su tiempo”.

Para Solange Lackington, esta fiesta “debería centrarse en la humanidad que tuvo esta mujer. En su labor educativa, en su entrega por la cultura. También en su labor literaria. Este año debería centrarse en los escritos de Mistral, en sus libros más desconocidos y en su postura frente a otros temas. La escritura es el mayor regalo y el mejor don que Dios le dio, ella pudo de alguna manera sublimar toda esta falencia y este dolor que le provocaba la injusticia social, política, económica, denostadora, de nuestra sociedad; a través de la escritura. Ella sublimó, a través de su letra, mucho dolor, mucha angustia, mucha alegría, mucha tristeza, mucho todo”.

De cómo me convertí en Mistral

—¿Los chilenos y chilenas conocemos y valoramos a Mistral?

“Sin duda hoy se habla mucho más de ella, se conoce más, por distintas razones. Una de ellas es el movimiento feminista, lo que también es bien contradictorio. Hay distintas posturas frente a Mistral desde el punto de vista de las mujeres”.

“No sé si hay una conciencia en las personas de detenerse a pensar y decir: ‘es la única mujer latinoamericana que ha ganado el Premio Nobel de Literatura’. La gente no le da el valor o el peso, y muchos te dicen: ‘te quedaste pegado en el pasado, en Chile siempre estamos hablando de las glorias pasadas’. Nos autoboicoteamos tanto, no le damos el valor y la trascendencia a algunas cosas importantes y Mistral es una de ellas. Siento que hay poco respeto, poca conciencia de tomarle el peso a lo que significa”.

¿Y quiénes deberían crear esa conciencia?

“Tiene que ver la crianza, la educación… Para mí la educación es el colegio y la familia también, claramente, van de la mano”.

Además de hacer de Gabriela Mistral en múltiples escenarios de Chile, Solange Lackington se mantiene activa con múltiples proyectos, entre ellos una película propia. “Espero que este año se empiece a concretar, es un tremendo proyecto. Es un guion que yo escribí, que lo empecé hace ocho años”. Sin adelantar más, explica que es un drama romántico que pretende protagonizar. “Será mi ópera prima, por así decirlo”.

A la actriz también se le puede ver por las pantallas de Mega, en el remake de Amores de Mercado. Según dice, las grabaciones de la teleserie ya están llegando a su fin.

Tal como ha dicho en anteriores entrevistas, valora cómo las nuevas versiones de emblemáticas teleseries se convierten en una fuente de trabajo. “No le tengo miedo a enfrentarme a un remake”, dice. “La posibilidad de reinventar algo que fue hecho te da la posibilidad de poner tus sellos, desde otra perspectiva, con otra mirada, eso finalmente igual es un desafío”.

Los cuestionamientos a los remakes no han faltado, ya sea por parte del público o de parte de otros actores. “La crítica denostadora y no constructiva es la que a mí me duele. Eso me hace entender por qué Mistral se fue del país, volviendo a ella”.

“Todos los caminos nos llevan a Mistral”, dice para cerrar.

De cómo me convertí en Mistral

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