Sebastián Jans, líder de la masonería en Chile: “No veo qué otro concepto pueda reemplazar a República; habría que inventarlo”

SEBASTIAN JANS
Sebastián Jans, Gran Maestro de la Gran Logia de Chile. Mario Tellez / La Tercera

"En todas las instancias constituyentes hay mucho debate e ideas, pero debemos confiar en que el sentido común, la lógica, la conceptualización política contemporánea sean utilizadas del modo correcto en la redacción de una nueva Carta Magna", dice el gran maestro de la Gran Logia de Chile al abordar el acontecer político. "La exacerbación del lenguaje y de las contradicciones no resuelve los problemas", afirma respecto de la discusión constitucional.


A toda máquina prepara la masonería chilena -liderada por el gran maestro de la Gran Logia, Sebastián Jans- la ceremonia del Fraternitas Republicano en septiembre.

Allí se espera que por primera vez se congreguen constituyentes -incluyendo la presidenta de la Convención Constitucional, Elisa Loncón- y poderes del Estado en una misma ceremonia, con la idea de propiciar el diálogo y la reflexión.

De a poco se han ido reactivando los masones, obligados a realizar sus ceremonias de forma virtual debido a la pandemia. Pero pese a esto, no se han mantenido ajenos a la contingencia del acontecer nacional que Jans aborda en esta entrevista.

-Nuestro diagnóstico es que estábamos enfrentando situaciones complejas de mucho antes, la crisis de representación empezó hace unos 10 años. Entonces, advertíamos que el sistema político chileno estaba siendo sometido a tensiones que podían tener un resultado complejo. La solución a los problemas de nuestro país tiene que surgir de voluntades políticas y desde una convicción real de diálogo, respetando la diversidad que representa el otro. Lo que uno advierte es un nivel de confrontación muy alto; hay que recuperar una mirada común.

¿Cómo recuperar el diálogo?

Yo tengo una mirada un poco más optimista. Se han creado los canales necesarios para resolver los problemas desde la democracia. Hoy día existe una Convención Constitucional que nos va a plantear al país un proyecto de Constitución surgido de un debate profundo. ¿Cuál es el camino para esto? Existen vías institucionales, pero estas tienen que potenciarse sobre la base del respeto entre sus integrantes. La exacerbación del lenguaje y de las contradicciones no resuelve los problemas. Lo que hay que buscar es construir un diálogo, y para eso es fundamental una voluntad ética de respeto a la diversidad y a la opinión adversaria, y a partir de ese respeto encontrar los puntos en común.

¿Ese respeto se ha dado en la Convención?

La Convención va a ir construyendo un diálogo institucional por sobre todas las cosas. Que haya diferencias y exabruptos a veces es propio de procesos de discusión. Pero, desde luego, todos tienen la conciencia de que hay que buscar puntos en común y llegar a resultados. Hay gente, en su gran mayoría, incluso aquellos que tienen miradas muy radicalizadas, que en el fondo son personas responsables frente a su tarea. Se han dado cuenta de que están en otro escenario. No están en la calle, frente a la masa, sino que ante la tarea institucional.

Usted el 2019 dijo que “debemos tener una Constitución generada en democracia”. ¿Ha estado a la altura de sus expectativas?

Hay una ansiedad respecto del trabajo de la Convención, pero creo que estos procesos requieren su tiempo. Pero es importante que tenga un resultado que efectivamente sea aprobado (en el plebiscito), porque o si no quedaremos en una situación de permanente interdicción que podría ser perjudicial. Hay que lograr que esto ayude a generar un nuevo consenso nacional. Un nuevo contrato social, lo llamamos nosotros, para que nos ordenemos como país.

Hace unas semanas, la subcomisión de Estructura Orgánica eliminó la palabra “República” de una propuesta para el reglamento de la Convención, y la reemplazó por “los pueblos de Chile”. ¿Qué opina de ese debate?

No tenemos alternativa para la República si no en un sistema monárquico. Chile ya lleva mucho tiempo siendo República, porque, por sobre todas las cosas, significa la soberanía popular. No sé si hay otro sistema que pueda representar tan fielmente ese propósito.

¿Le gustaría que se mantuviera el concepto?

Más que gustarme, es una cosa lógica: yo no veo qué otro concepto pueda reemplazar a República. Habría que inventarlo a lo mejor.

¿Cree que por simbolismos como éste la Convención pueda caer en errores conceptuales?

En todas las instancias constituyentes hay mucho debate e ideas, pero debemos confiar en que el sentido común, la lógica, la conceptualización política contemporánea sean utilizadas del modo correcto en la redacción de una nueva Carta Magna. Las palabras tienen un significado y los conceptos políticos tienen definiciones concretas, que tienen valor aquí y en cualquier parte del mundo. Eso tendrá que prevalecer sobre opiniones que buscan generar una perspectiva distinta.

¿Qué tan refundacional está siendo el debate?

Todo proceso de discusión de un nuevo marco constitucional implica una idea de refundación. Pero también implica una reformulación, porque hay cosas que son constantes. En cualquier actividad, todo lo nuevo surge de una evolución o una transformación de lo viejo. El mandato de la Convención es hacer una nueva Carta Magna en una página en blanco, pero de los conceptos que la van a llenar, habrá algunos que son de las categorías tradicionales de la política y del ordenamiento de los estados y habrá elementos nuevos.

Ha habido candidatos presidenciales masones, como Alejandro Guillier y Mario Desbordes. ¿Cómo ve la elección presidencial que viene?

No nos corresponde institucionalmente apoyar a un candidato. La elección presidencial es una jornada democrática de enorme trascendencia y nuestro llamado va a ser que no haya una discusión que exacerbe las contradicciones, sino que ayude a construir un diálogo mayor entre los chilenos. El próximo Presidente tiene que ayudar mucho a sanar las enormes heridas que hay dentro de nuestra sociedad.

¿Cómo ha visto el cierre de la U. de la República, asociada a la masonería?

No tengo ningún tipo de análisis de esa universidad; desde hace 14 años quienes ejercemos este cargo hemos dicho que no hay una relación institucional. Como ciudadano me preocupan los estudiantes, que se les garanticen sus derechos y no se vean afectados. El resto es un tema de las autoridades competentes, no hay nada más que decir.

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