Las carreras que las mujeres no estudian: electricidad y mecánica

Educa LT
En disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), la brecha de género sigue siendo profunda.

Pese a los avances, éstas áreas siguen siendo territorios masculinos. ¿Cómo revertir la brecha?


Hoy, de cada 100 estudiantes en educación superior, 53 son mujeres. En algunas áreas, su presencia es mayoritaria: en educación alcanzan el 74%, en ciencias sociales el 66% y en salud el 61%. Pero en disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), la brecha de género sigue siendo profunda. En carreras como Electricidad y Mecánica, la participación femenina resulta casi inexistente. Según el informe Brechas de Género en Educación Superior 2024, elaborado por el SIES, de la Subsecretaría de Educación Superior, el 20,8% de la matrícula de primer año en STEM corresponde a mujeres.

La diferencia es marcada en ciertas carreras. En las universidades, la brecha en Ingeniería en Electricidad es de 88,4 puntos porcentuales (p.p.); en Técnico en Electricidad y en Electricidad Industrial, llega a 81,9 p.p. En IP, Ingeniería Mecánica y Técnico en Electricidad superan el 90% de matrícula masculina; en CFT, Técnico en Electricidad y Mecánica Automotriz sobrepasan el 85%.

Un cambio lento pero visible

En casas de estudio como la U. de Santiago de Chile (Usach), la matrícula femenina en Ingeniería Civil en Electricidad y Mecánica ha crecido. En 2023, las mujeres representaban solo el 7% en electricidad y el 11% en mecánica. Para 2025, estas cifras aumentaron al 17% y 22%, respectivamente. Su vicerrectora Académica, Leonora Mendoza, explica que este crecimiento ha sido impulsado por iniciativas como el cupo Transformando Estereotipos de Género, que facilita el acceso a carreras con alta brecha. Gracias a este mecanismo, la matrícula femenina en estas especialidades pasó de 26 estudiantes en 2023 a 112 en 2025.

Factores que alejan

Pese a los avances, persisten barreras significativas. “Uno de los principales factores es la escasez de referentes femeninos, lo que dificulta la identificación y proyección profesional, y la persistencia de campos laborales masculinizados y no inclusivos, donde la falta de políticas inclusivas genera obstáculos adicionales para las mujeres que ingresan a estas disciplinas”, señala Leonora Mendoza.

Andrea Vásquez, directora de Acompañamiento en la Trayectoria Académica Estudiantil de la U. Técnica Federico Santa María (USM), explica que los estereotipos afectan la autopercepción de las estudiantes, especialmente tras las primeras evaluaciones: “Un hombre suele atribuir un mal resultado a causas externas, como haber estudiado poco. Las mujeres, en cambio, tienden a pensar que no sirven para la carrera”. Esta autocrítica las lleva a dudar de sus capacidades y, en muchos casos, a abandonar prematuramente.

Estrategias para revertir la brecha

Si bien en 2014, la U. de Chile abrió cupos extra para mujeres en carreras STEM, fue recién en 2024 cuando esta medida se transformó en política pública. Este año se ofrecieron 2.866 vacantes en 42 universidades y 474 carreras. Más de 1.500 mujeres ingresaron a través del programa Más Mujeres Científicas, cubriendo el 55% de los cupos. Víctor Orellana, subsecretario de Educación Superior, destaca que “hay carreras con muy baja participación femenina, un escenario que nos impulsa a seguir avanzando, porque mientras más diversa es una disciplina, mejores son sus resultados”.

Otras instituciones han seguido esta línea. Montserrat Garrido, directora del Área de Electricidad, Electrónica y Telecomunicaciones de Inacap explica que “el programa Mujeres STEM elevó la matrícula femenina en carreras técnicas del 11% al 15%”. A inicios de 2025, se sumaron 1.300 nuevas estudiantes en estas áreas, de las cuales 900 accedieron a una beca de arancel.

Este programa no solo facilita el acceso, sino que también incluye mentorías con exalumnas, programas de motivación y capacitación docente en perspectiva de género.

En la USM, en tanto, han apostado por intervenir desde etapas más tempranas. Programas como Inspire STEM y Technovation Girls buscan despertar el interés por las ciencias desde la educación básica. “Los estudios muestran que lo ideal es llegar a las estudiantes en tercero básico, porque a esa edad todavía no se han consolidado los estereotipos de género”, afirma Vásquez.

El próximo desafío

Incluso cuando las mujeres completan su formación en estas áreas, el mundo del trabajo sigue siendo desafiante. Uno de los problemas más serios es la percepción de las capacidades. Para enfrentar este reto, el programa Mujeres STEM de Inacap apoya la empleabilidad temprana. “Se está trabajando en la creación de un ‘Sello’ para Empresas por +Mujeres STEM y se han establecido convenios con empresas —como Orica y el Banco de Chile— para facilitar la inserción laboral, a través de acciones como prácticas y mentorías”, explica Montserrat Garrido.

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