El plan de Almirón parte con dudas: las materias pendientes que deja el debut de Colo Colo en la Copa Libertadores

Los albos terminaron rescatando un angustioso empate ante Atlético Bucaramanga, teóricamente, el rival más débil en el grupo E. En el trámite, el equipo albo volvió a evidenciar dudas que no se condicen con la jerarquía del plantel que formó el Cacique.
Colo Colo termina rescatando un empate ante Atlético Bucaramanga. El 3-3 tiene varias lecturas. La más inmediata es la celebración del primer punto de los albos en la actual edición de la Copa Libertadores. El tanto que Javier Correa convirtió en los 84′ fue, finalmente, un desahogo. El Cacique salía vivo en su primera salida internacional de la temporada. Sonaba bien.
La segunda interpretación parece más aterrizada. El cuadro colombiano es el rival a vencer por el Cacique en la disputa por la clasificación en el grupo E. Teóricamente, el más abordable. La consideración no es gratuita. Los otros son Racing, el actual campeón de la Copa Sudamericana, y Fortaleza, uno de los representantes brasileños en la competencia continental. Visto así, el paso por Colombia figuraba como la opción más concreta para sumar un triunfo como visita. Hay quienes proyectan que los dos puntos que quedaron en el aire pueden conspirar contra la pretensión alba en el año del centenario: superar los cuartos de final que alcanzaron en la última edición del torneo.
El año plan de Almirón parte con dudas: las materias pendientes que deja el debut de Colo Colo en la Copa Libertadores
Al margen del resultado, la presentación alba dejó dudas. De hecho, al término de la primera etapa, los hinchas revivían las aprensiones que ya han manifestado en el comienzo de la temporada y que, incluso, habían sido reconocidas como falencias por Esteban Pavez, el capitán albo, después de otra igualdad que no estaba en los planes: el empate ante Palestino en el Monumental. “Sabemos que tenemos que mejorar. Sobre todo en la parte defensiva. Nos ganaron todos los duelos, el ‘9′ de Palestino, y sabemos que en la Copa no te perdonan. Tenemos que mejorar en pocos días, en especial la parte defensiva. En la Copa Libertadores es muy importante mantener el arco en cero en todo el partido", sentenció. No pasó una cosa ni la otra.
La lección no fue bien aprendida. Los antecedentes aumentan la deuda. Desde el plano estadístico, hay que remitirse a la última participación en la fase de grupos de la Copa Libertadores, al año pasado: nunca recibieron tal cantidad de goles. A nivel local, el último antecedente era el 7 de septiembre de 2024, ante Magallanes, en Talca. Ese día, fatídico para los albicelestes se impusieron por 3-0.

Desde el funcionamiento, basta recordar que pasados los 60′, con evidentes desajustes en la zona posterior de los albos, el cuadro cafetalero alcanzó a estar en ventaja por 3-1. El plan de Almirón se desarmó rápidamente, cuando Kevin Londoño se filtró entre los defensores albos para anotar el 1-0 frente a un Brayan Cortés completamente desprotegido. Entregado a su suerte, el iquiqueño tuvo que resignarse a la caída de su pórtico. Como si tratara de un karma, el mismo Pavez tuvo que soportar que Carlos Henao lo superara en el salto que terminó significando el 3-1 parcial, en los 57′. Hasta ahí, la reacción alba era impredecible.
La crítica de Almirón a sus dirigidos fue fuerte. "El equipo hizo esfuerzo y lo valoro, pero si uno quiere ser protagonista no te puede hacer tres goles. Me quedo con eso, es el primer partido contra un gran equipo. Este punto tiene un gran valor, el partido que sigue debemos ganar para hacer valer más este punto”, disparó.
Problemas de funcionamiento
Los hinchas del Cacique centraron sus reproches en Almirón. Principalmente, por la disposición táctica que utilizó el estratega. Aunque teóricamente la propuesta consideraba una línea de cuatro hombres en la defensa, en la práctica Mauricio Isla y Erick Wiemberg terminaban dejando amplios espacios a sus espaldas, que complicaban considerablemente a los centrales, Alan Saldivia y Sebastián Vegas. Incluso en el repliegue, el equipo popular parecía ocupar pocos metros, lo que facilitaba las subidas de los extremos locales. "El rival no nos sorprendió en nada, lo habíamos visto, fue muy cara la descripción, fueron precisos. Cuando uno arranca con imprecisiones, el local te hace pagar, por eso destaco la mentalidad del equipo para empatar. No era fácil y lo hizo bien el equipo, los que entraron lo hicieron bien. Con línea de cinco en el fondo llegó el gol de Mauricio Isla y después, con cuatro, con la entrada de Zavala más profunda los caminos se abrieron”, resumió el DT.
El uruguayo, por cierto, sigue lejos de su mejor nivel, lo que alimenta un fantasma externo a la contingencia futbolística: el de Maximiliano Falcón. El charrúa, con ripios incluidos, ofrecía una imagen de mayor solidez. Sus principales falencias eran otras: el eventual descontrol y los ripios al momento en que pretendía transformarse en agente ofensivo. Hoy, desde Miami, donde es compañero de Lionel Messi y Luis Suárez, debe mira de reojo cómo se desarmó el bloque que integraba.
En la mitad de la cancha, los albos apostaron fuertemente. El fichaje estelar de la temporada fue Claudio Aquino, quien quedó libre en Vélez Sarsfield y al que transformaron en el segundo jugador mejor pagado del plantel, después de Arturo Vidal, a razón de $ 83 millones mensuales. El transandino cargaba un cartel notable: había sido considerado como el mejor volante creativo de la competencia transandina en la temporada reciente, en la que el Fortín, de la mano de Gustavo Quinteros, alcanzó el título. Ahí radica el reproche más frecuente entre los aficionados: Almirón termina utilizándolo prácticamente como alero izquierdo, donde, evidentemente, pierde influencia, pese a que su técnica le permite imponerse en los duelos. Un detalle: inexplicablemente, en varias ocasiones se le ve sirviendo laterales.
La mitad del campo albo, aunque ofrece nombres estelares, como los de Pavez, Vidal y Vicente Pizarro, da cuenta de esos desajustes. Hay una pose de Aquino que comienza a ser habitual y lo refleja: en varios pasajes de los partidos, el mediocampista suele mostrarse con las manos adelante, pidiendo que le entreguen el balón para desarrollar su función, después de deambular en busca de una buena posición para recibirlo. No son pocas las veces en que el capitán o Vidal eligen otra opción. Generalmente, un arresto individual que termina en cualquier parte.
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