Felipe Loyola, la figura de Independiente y la Roja que Colo Colo desechó

El volante atraviesa el mejor momento de su carrera. En los Diablos Rojos, lo adoran. En la Selección es capaz de sobreponerse al cambio de posición que le impone Gareca para escapar al descalabro generalizado. En Europa lo miran y Huachipato celebra. En Macul se cuestionan haberlo dejado ir.
Felipe Loyola anota dos goles en la última victoria de Independiente por la competencia argentina, ante Godoy Cruz. En la Doble Visera, el apodo que recibe el Estadio Libertadores de América, explotan. Los fanáticos de la escuadra que recibe el apoyo de la mitad del barrio Avellaneda (la otra le pertenece a Racing) reconocen la actuación del carrilero, con un cántico que suele bajar desde las tribunas transandinas ante actuaciones descollantes de jugadores nacionales: “Chileeeeno, chileeeeno”.
Loyola es reconocido como uno de los mejores volantes del medio transandino en la actualidad. La consideración surge desde el otro lado de la cordillera, donde a su llegada la percepción era diametralmente opuesta. “Las palmas y las gargantas de los hinchas de Independiente quedaron más rojas que el escudo y todo por ovacionar a Felipe Loyola, un polifuncional que llegó desde Huachipato sin demasiado marketing a mediados del año pasado y hoy es uno de los mejores jugadores del Rojo y también del fútbol argentino”, consignó el diario deportivo Olé, referencia obligada para revisar la actualidad del balompié transandino. “La verdad es que desde que llegué la gente se ha portado espectacular. Solo tengo palabras de agradecimiento”, respondió el volante. En la Roja, Ricardo Gareca lo ocupó como lateral ante Paraguay y Ecuador. Igual se las arregló para destacar.
Felipe Loyola, la figura de Independiente y la Roja que Colo Colo desechó
Loyola está en el radar de grandes clubes europeos. La Juventus y el Bayern Múnich apuntaron los antecedentes del jugador de 24 años. La tasación es proporcional al interés. Hoy, se estima que un traspaso no se sellaría por menos de US$ 15 millones. La expectativa, incluso, es que ese número siga creciendo. En Huachipato aguardan con entusiasmo: el acuerdo con los transandinos estipula la repartición igualitaria de las ganancias. El negocio, en esos términos, sería redondo: en julio del año pasado, los acereros traspasaron la mitad de los derechos económicos sobre el jugador en US$ 2,5 millones.
En Macul, en cambio, la percepción es distinta. Si la referencia son las ganancias, en una posible venta Colo Colo tendría que conformarse apenas con la contribución por solidaridad: considerado desde los 12 años del jugador, los clubes que tuvieron en sus filas al futbolista se reparten un cinco por ciento de la operación. El volante salió de Pedrero a comienzos de la temporada 2020, con rumbo a Concepción: fue cedido a Fernández Vial, con el que se coronó campeón de la Segunda División. Nunca más volvió a los albos. En otras palabras, los aurinegros entrarían en la ecuación.
Ariel Paolorossi, quien entonces lideraba el área formativa del Cacique intenta precisar, hoy, cómo se produjo la salida del incipiente futbolista. "Me pone feliz Loyola que juegue. Por el pibe. Si no hubiese sido considerado por mí, lo dejaba libre. Y no. Por eso lo mandé a préstamo. Quería que jugara con grandes. Después armó su carrera. Está todo registrado“, explica a El Deportivo, descartando que la partida de Loyola se haya debido a algún informe desfavorable del área que encabezaba.
Gualberto Jara fue el último entrenador que dirigió a Loyola en el Cacique. “En ese momento Paolorossi era el jefe de cadetes. Él es quien decide mandarlo a Fernández Vial”, establece, coincidiendo hasta ahí, con el trasandino. La versión no tarda en separarse de la otra. “Después, (Paolorossi) decide no dejarlo. El chico quería jugar. Tenía las condiciones para estar en el primer equipo. Por eso decidió volver a Fernández Vial. Era el jugador tipo que se trabaja en Colo Colo. Estaba pintado para jugar en el club”, describe.
El diagnóstico era compartido con Mario Salas, el técnico del primer equipo albo, quien incluso lo incorporó a algunas prácticas, entusiasmado por las condiciones que le vio, una convicción que reforzaron los informes que recibió. “Lo suma después de hablar conmigo. Loyola mostraba la personalidad que exhibe hoy, su carácter. Y técnicamente era bueno. Tenía buen cabezazo y remate. Ya era bastante completo”, sentencia el exayudante de Gustavo Benítez en la segunda mitad de los 90, cuando los albos dominaban el concierto local e incluso alcanzaron las semifinales de la Copa Libertadores en 1997.
La búsqueda de explicaciones
La búsqueda de explicaciones remite, necesariamente a quienes estaban vinculados directamente al área profesional. De hecho, esa es la indicación que surge automáticamente de parte de Paolorossi, quien recuerda su posición de partidario de esperar el desarrollo del jugador. “Es el apuro que hay en Chile. Dicen que los chicos tienen que jugar a los 17 años en Primera”, sostiene, en modo genérico, en evidente desacuerdo con la afirmación y en la tendencia de esperar una mayor maduración antes de tomar una determinación tajante. Loyola dejó el club popular con 20 años recién cumplidos.
En el Cacique recuerdan que en su etapa formativa, el jugador también dio muestras de la polifuncionalidad que muestra hoy: jugó como lateral, como zaguero central y en el mediocampo. Es decir, conoce en plenitud las funciones que hoy desarrolla en los equipos de Gareca y de Julio Vaccari.
Las miradas respecto de su partida de Colo Colo antes de saltar al profesionalismo apuntan al nivel mayor. Por esos días, la gerencia deportiva alba la encabezaba Marcelo Espina. El transandino recibía los reportes de los técnicos de las respectivas categorías y del jefe del área. La dinámica se mantiene en el tiempo. En la práctica, la alta cantidad de jugadores que integran las divisiones menores tornan imposible que la cabeza del área conozca en detalle sus condiciones y los respectivos progresos.
Conocedores de la materia apuntan a otro detalle fundamental: que ni siquiera el más pormenorizado análisis puede prever que un jugador evolucione de la forma en que lo hizo Loyola. “Hay jugadores que crecen. Este es uno de los casos. Pero, en sentido contrario, se pueden nombrar muchos que debutaron en el primer equipo de Colo Colo y después cayeron en picada. Esa es la dinámica de los chicos. Va cambiando la progresión”, sostiene una fuente del club popular.
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