La potente historia de Ion Tiriac, el extenista que inspira al ATP de Bucarest en el que compite Nicolás Jarry

El extenista de 85 años da nombre a la competencia en la que el chileno buscará volver a celebrar como cuarto sembrado.
Nicolás Jarry vuelve a las canchas este miércoles en el ATP 250 de Bucarest. El chileno, 58° del ranking ATP, es el cuarto mejor sembrado de la competencia, por lo que comenzará la acción desde la segunda ronda.
De esta forma su debut será contra el australiano Christopher O’Connell (87°), quien se impuso en dos sets de 6-4 y 6-3 al serbio Dusan Lajovic (109°) este martes.
En caso de avanzar a cuartos de final, Jarry tendría altas probabilidades de toparse con el argentino Mariano Navone, a quien ya superó en los dieciseisavos de Brisbane por parciales de 5-7 y 6(7)-7(9).
Todo esto lo hará en el llamado Tiriac Open, título oficial del certamen rumano que rinde honor al extenista Ion Tiriac.
El exdeportista de 85 años fue una de las figuras más destacadas de su país en la disciplina, compartiendo el honor con Ilie Nastase.

La potente historia de Ion Tiriac
Ion Tiriac nació en 1939 en Brasov, Rumania, y tuvo una sufrida vida en sus inicios hasta que, en base a su esfuerzo en el deporte, logró transformarse en uno de los hombres más ricos del mundo.
Criado en el periodo de postguerra, Tiriac dejó claro las dificultades que tuvo en su infancia en una entrevista. “Fueron tiempos muy duros. No había que comer en Rumania. Se comía lo que se podía. Yo llegué a comer ratas para poder subsistir”, confesó en la ocasión.
Luego, el deporte llegó a su vida y este le entregó importantes avances. Primero se desarrolló como jugador de hockey sobre hielo, defendiendo al club Stiinta Bucarest, llegando a ser parte de la selección nacional el el Campeonato Mundial de Hockey sobre Hielo en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1964.
Más tarde fijó su llegada al tenis, compartiendo con una de las grandes estrellas locales de la especialidad: Ilie Nastase, con quien ganó Roland Garros en dobles y consiguió cinco títulos, escalando hasta el puesto 55° del mundo.
Sus éxitos le permitieron ganar el dinero suficiente para conseguir desarrollar otra de sus pasiones: los automóviles. De hecho, desde 2013 tiene una galería junto al aeropuerto de Bucarest en el que se exponen cerca de 380 vehículos.
Y en este aspecto destaca otra anécdota. Dentro de sus posesiones estaban dos Ferrari F40 que fueron olvidados en un estacionamiento. Estos se quedaron en Múnich después de que se fue a vivir a Monte Carlo. Diez años más tarde lo llamó el dueño del aparcamiento para recordarle que los tenía ahí.
Por otro lado, también aseguró hace algún tiempo de tener 33 hijos. “Yo tengo tres hijos oficiales y 30 no oficiales y creo que todos tienen el derecho a la misma parte”, confesó Tiriac a Jurnalul National.
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