Otra vez , Víctor Aravena (28) reclama. El actual campeón sudamericano y bronce panamericano de 5.000 metros, asegura tener algo que contar, una revelación drástica y sorprendente: "Me retiro".

¿Por qué?

Por las lesiones y que me hayan excluido de la beca Proddar. Soy el actual campeón sudamericano en 5.000 mil metros, y ahora me evalúan por los Odesur... Y es obvio que ahí iba a rendir menos, a 2.700 metros de altura y tras estar seis meses lesionado. Apelé y nunca recibí una respuesta sobre por qué me sacaron del sistema.

Un berrinche, una forma de presión, y si ceden, a volver a correr.

No. Ya es una decisión tomada. Lo he meditado y decidí, ahora que fui padre, que no podía continuar gastando mis recursos en el alto rendimiento. Me aburrí de dedicar mi vida para que siquiera me dieran las gracias.

No será otra de sus peleas con los dirigentes del COCh, como cuando dijo que se sentía un mendigo.

Eso me pasó la cuenta. Dije la verdad y le dolió a muchos. Dejé pasar 10 veces que me fallaran en la entrega de viáticos, pero a la undécima me cansé. Fue para preparar el Sudamericano del año pasado. Me citaron para el Día del Joven Combatiente para que lo retirara, llegué allá y el CEO estaba cerrado. Me indignó, ahí decidí no contar más con el apoyo del COCh. Llevo 12 años sin bajarme de los podios, fui el único oro en pista de Santiago 2014, la única medalla en pista en los Panamericanos de Toronto, soy el actual campeón sudamericano en 5.000 metros y aún así no se me respeta. Por eso me cansé.

¿Tan maltratado se siente?

No miento. Cuando preparé los Panamericanos fue lo mismo, tuve que irme a España con mi dinero, porque me depositaron a los cuatro meses después de lo que debían. Fue así siempre. Otra vez tuve que pedir un crédito porque debía viajar a España y no me depositaron nada... No entiendo qué es lo que hacen. Es indignante. Muchos proyectos aprobados quedaban reducidos porque me compraban los pasajes dos días antes de viajar. Pese a que reclamé mucho, nunca hicieron nada.

¿Qué respondía el COCh?

Nunca recibí una respuesta. Ni unas disculpas. Cuando preguntaba, no respondían. A veces viajaba de Concepción a Santiago y no me podía subir al avión porque no tenía los pasajes que se habían aprobado seis meses antes. ¿De qué alto rendimiento se habla entonces?

Suena dolido.

Es que me sacaron del Proddar hace dos meses y aún no recibo el porqué, que es lo mínimo. Desgastas tu vida por Chile y tu deporte, respondes con resultados, y al primer tropiezo te botan. Es una falta de respeto tremenda. Será porque hablo sin pelos en la lengua de sus negligencias, pero en Chile se acabó hace bastante la dictadura y uno se puede expresar libremente. Son muy poco profesionales.

¿Siente que hay deportistas de primer orden y otros de segundo?

Totalmente. Hay deportistas como Francisca Crovetto, que tienen proyectos de 100 millones de pesos, y obtuvo la misma medalla que yo en Toronto. Natalia Duco anda por ahí también y así son varios. Yo preparé Toronto con recursos propios, no alcanzaba con el aporte de dos millones de pesos que me dieron. Dije las cosas como eran y me sacaron. Me da pena, porque si todos reclamaramos habría cambios. Pero los deportistas somos tan individualistas que preferimos comer miserias solos antes de unirnos para reclamar lo justo.

¿Lo amenazaron para que callara?

No, nunca recibí una amenaza directa, pero siempre supe que era así. Me hicieron la cama en el Sudamericano 2017, retrasaron mis proyectos para que no pudiera prepararme como estaba planificado. Y cuando saqué oro fue taparles la boca. Y esperaron mi primer tropiezo para sacarme del sistema. Estoy clasificado incluso a Lima 2019, he corrido los 5.000 metros a tiempos que hace 15 años no se corrían en Chile, estoy más vigente que nunca y aún así lo hacen. ¿Qué clase de metodólogos están a cargo? Marcelo Ubal, el del Plan Olímpico, arranca de mí cada vez que me ve. Sabe bien que lo que ha hecho.

¿Imposible que corra en Lima?

Es que no hay recursos, no me puedo preparar desde el patio de mi casa. Mi país merece respeto. Yo nunca he viajado a pasear. Incluso decidí bajarme del Mundial del año pasado por mi problema en el tendón de Aquiles, cuando lo hubiese podido hacer estando allá. No conozco Londres, hubiese recibido muchos artículos caros por ser atleta, pero moralmente no era correcto y por eso no lo hice. Soy competitivo, corro siempre con garra, mis marcas lo responden todo.

¿Se va por la puerta de atrás?

De alguna manera, sí. Tenía proyectado retirarme en París 2024. Clasificar a Tokio 2020 en 5.000 o en maratón, volver a pelear una medalla en los Panamericanos de mi país, y a los 34 años despedirme del alto rendimiento en París. Pero no puedo más.