Imagina que tu guagua, apenas empieza a gatear, va directo al basurero y come todos los restos de comida que encuentra. Y cuando comienza a ir al colegio, roba de las mochilas las colaciones de sus compañeros y se las come. Este hambre voraz es uno de los síntomas más difíciles de manejar del síndrome de Prader-Willi, una enfermedad rara que se calcula afecta a 1.200 niños en Chile, pero que solo 130 saben que lo padecen.
Bárbara Riedemann / Fotografía: Alejandro Araya y Rodrigo Chodil / Producción: Paulina Wiegand
12 ene 2016 11:22 AM