Columna de Xavier Peytibi: En España el problema es la suma

Feijoo
Trabajadores remueven una gigantografía de Alberto Feijoo, líder del PP, en Madrid. Foto: AP/Emilio Morenatti


Por Xavier Peytibi, consultor de comunicación política en ideograma

Una campaña electoral dura hasta el último segundo. Todo puede cambiar hasta el último instante. Incluso una mala semana final puede dar al traste con una buena semana inicial. Eso es lo que ocurrió el domingo pasado en España. Un Alberto Núñez Feijóo, líder del opositor Partido Popular (PP), que en la primera semana mostraba liderazgo y capacidad -especialmente durante el cara a cara contra Pedro Sánchez-, quedó desdibujado la siguiente semana al no acudir al debate, o al no saber responder a los ataques recibidos. Y la campaña seguía, y los indecisos seguían decidiéndose. Nada estaba ganado o, al menos, nada estaba tan ganado como para poder gobernar junto con Vox. Entre ambos no sumaron los 176 escaños que les darían la mayoría.

Porque el problema es la suma. Excepto el PP, nadie quiere sumar con Vox. Nadie quiere aparecer con ellos en la fotografía. Es la suma de ambos lo que ha movilizado a un electorado socialista y de izquierda que parecía desactivado según todas las encuestas, pero que se movilizó por el miedo a Vox. Pedro Sánchez -jefe del gobierno socialista- sabía al convocar elecciones que éstas tendrían lugar justo después de los pactos de las elecciones municipales. Acertó. Vox está en numerosos gobiernos junto al PP, y muchas de sus decisiones iniciales, allí donde gobiernan, han tenido una fuerte controversia.

La gestión de las expectativas es lo que ha hecho que la victoria popular parezca una derrota. Pedro Sánchez no ganó, quedó segundo. Sin embargo, su gestión de las expectativas fue mejor, porque no esperaba poder gobernar, pero sí puede. Eso no significa, sin embargo, que lo haga. De hecho, es muy complicado llegar a acuerdos con tantos partidos cuando incluso algunos han perdido escaños precisamente por el pacto anterior (como ERC o el PNV). Van a pedir mucho y, además, no será suficiente sin la abstención de los independentistas de Junts, cuyo presidente -Carles Puigdemont- sigue en Bélgica.

Hubo repetición electoral en 2015. Hubo repetición electoral en 2019. Y todo parece indicar, si no cambian mucho las cosas, que podría haberla en 2023. Pero ya saben, todo puede cambiar hasta el último instante.

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