Ciencia y cerebro: ¿Cómo impacta el consumo de grasa en las funciones mentales?

Comida chatarra
Recientes estudios muestran que el consumo d grasas no sólo afecta a nivel metabólico, sino que también podría contribuir al deterioro cognitivo.

Mientras que una alimentación inadecuada puede comprometer la función cognitiva, una dieta equilibrada con grasas saludables podría proteger el cerebro del envejecimiento y de enfermedades neurodegenerativas, asegura la investigadora española Núria Casals, quien visitó la Universidad Andrés Bello en el marco de la inauguración del año académico del doctorado en Biomedicina.


Nuestro cerebro es un órgano con un alto consumo energético. Sin embargo, a diferencia de otros tejidos, no puede utilizar ácidos grasos como fuente principal de energía.

Pero esto no significa que las grasas no contribuyan en su funcionamiento. De hecho, ciertos lípidos cumplen un rol clave en la regulación de procesos neuronales esenciales, que van desde la memoria hasta el control del hambre.

“Lo que comemos, de alguna forma, afecta nuestra salud y eso está muy claro”, afirmó la doctora Núria Casals, investigadora en el campo del metabolismo lipídico y quien compartió detalles de sus más recientes estudios en el marco de la inauguración del año académico del Doctorado en Biomedicina de la UNAB.

NURIA CASALS
La doctora Núria Casals compartió detalles de sus más recientes estudios en el marco de la inauguración del año académico del Doctorado en Biomedicina de la UNAB.

Durante su exposición, la jefa de la Unidad de Farmacología de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat Internacional de Catalunya analizó el impacto de las grasas saturadas y los azúcares en el organismo, señalando que “estos alimentos inducen a la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes y enfermedades cardiovasculares debido a la arteriosclerosis, pero en los últimos años también se ha relacionado y se ha demostrado que pueden afectar a nuestra salud cerebral y pueden producir una disminución de algunas habilidades cognitivas”.

Además, la doctora en Bioquímica y Biología Molecular de la Universitat de Barcelona advirtió que los efectos negativos de estos alimentos se acentúan con la edad.

“Nuestro cerebro es muy plástico, es muy resiliente, pero con la edad está perdiendo sus capacidades”, explicó Casals. Esto significa que mientras una persona joven puede contrarrestar algunos efectos adversos con mayor facilidad, los adultos mayores presentan una mayor vulnerabilidad a la dieta que consumen.

Los cuerpos cetónicos y su efecto en la memoria

En este contexto, han aparecido distintas estrategias para contrarrestar estos efectos, así como las dietas cetogénicas y el ayuno intermitente, que han escalado en popularidad en los últimos años, puesto que inducen a la generación de cuerpos cetónicos como el betahidroxibutirato (BHB).

“Estos cuerpos cetónicos llegan al cerebro y se transforman de nuevo en AcetilCoA, que luego entra en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos para generar ATP”, apuntó la Magíster en Economía y Política de la Salud por la Universitat Pompeu Fabra.

Eso sí, la especialista advirtió que estas dietas pueden ser difíciles de seguir y que sus beneficios aún están en estudio.

Ayuno intermitente
Tanto las dietas cetogénicas como el ayuno intermitente inducen a la generación de cuerpos cetónicos como el betahidroxibutirato (BHB), que ayudarían a reducir o mejorar el deterioro cognitivo.

“La mayoría son actualmente en modelos animales y hay algunos estudios también en humanos pero, en los primeros, parece ser claro que sí reducen, mejoran o previenen el deterioro cognitivo asociado a enfermedades neurodegenerativas”, comentó. Sostenido en esta premisa, su equipo de investigación se preguntó si los efectos positivos de los cuerpos cetónicos podrían lograrse sin la necesidad de seguir dietas restrictivas.

“Nos preguntamos, ya que estos dos tipos de dietas tienen en común un aumento de los cuerpos cetónicos: ¿sería posible administrar esos cuerpos cetónicos en forma de suplemento con una dieta estándar justamente a este tipo de pacientes?”, recordó. Los resultados preliminares nos entusiasmaron, señaló. “Observamos que los ratones sometidos a dietas altas en grasa sufrían pérdida de memoria, pero al administrarles BHB, estos efectos se revertían de manera significativa”, planteó.

De acuerdo con Casals, esto sugiere que la suplementación con betahidroxibutirato (BHB), el principal cuerpo cetónico en la sangre, podría ayudar a revertir los efectos nocivos de una dieta rica en grasas saturadas en cuanto a la memoria y la cognición.

Limitaciones y nuevos horizontes

A pesar de los resultados encontrados, la doctora Casals recalcó que aún hay muchas preguntas sin respuesta. La evidencia hasta ahora da ciertas luces de que los beneficios de los cuerpos cetónicos podrían aplicarse principalmente en personas con deterioro cognitivo previo, así como con obesidad o síndrome metabólico. Además, apuntó, no está claro si estas estrategias podrían ser efectivas en enfermedades más complejas.

Casals hizo un llamado a continuar investigando en el área, fomentar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas e incluso invitó a todos los alumnos ahí presentes a sumarse a su equipo en la Universitat Internacional de Catalunya. “La investigación es necesaria y necesitamos científicos que nos ayuden a hacer una sociedad mejor”, aseguró.

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