Por Fernando FuentesCelso Amorim: “Lula tiene gran estima por Bachelet y la seguimos apoyando como candidata a la ONU”
El excanciller brasileño y actual asesor del presidente Lula en asuntos internacionales asegura que el apoyo de su país a la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU es “total” e “indiscutible”, pese al retiro del respaldo por parte del gobierno de Kast.

En octubre de 2009, el destacado comentarista y analista estadounidense de política exterior David Rothkopf lo describía en la revista Foreign Policy como “el mejor ministro de Asuntos Exteriores del mundo”. Se refería a Celso Amorim, por entonces canciller del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y quien ya había ocupado el mismo cargo durante el gobierno de Itamar Franco, a mediados de los 90. En su columna, Rothkopf se refería a Lula como “una especie de estrella de rock en la escena internacional”, pero centraba sus elogios en Amorim. “Ha planeado una transformación del papel de Brasil en el mundo que casi no tiene precedentes en la historia moderna (…) Creo que hay razones fundadas para afirmar que actualmente es el ministro de Asuntos Exteriores más exitoso del mundo”, aseguraba por entonces.
Además de desempeñarse como canciller de Lula entre 2003 y 2011, el diplomático nacido en Santos en 1942 ocupó la cartera de Defensa entre 2011 y 2014 en la administración de Dilma Rousseff. Previamente había sido embajador en Reino Unido (2001-2002) y Representante Permanente de Brasil ante las Naciones Unidas (1995-1999), donde jugó un papel fundamental en las discusiones sobre el régimen internacional de desarme y no proliferación de armas nucleares.

Como uno de los principales asesores de Lula, Amorim fue designado en enero de 2023 para liderar la Asesoría Especial de la Presidencia de la República. En ese puesto, el diplomático se ha convertido en uno de los principales asesores del líder del mandatario brasileño, acompañándolo muchas veces en sus compromisos internacionales y manteniendo un diálogo directo con el canciller Mauro Vieira. Y no solo eso. Ha encabezado misiones especiales encomendadas por Lula. Por ejemplo, en 2024 impulsó la mediación de Brasil y Colombia para que el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana negociaran cómo salir de la crisis. Asimismo, en 2023 el líder izquierdista lo envió a Moscú y Kiev para abordar una posible mediación en busca de una solución negociada al conflicto en Ucrania.
A sus 83 años, Amorim sigue de cerca la actualidad regional. Así, no duda en responder al llamado telefónico de La Tercera para analizar la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU, especialmente luego que el gobierno del presidente José Antonio Kast retirara su respaldo a la postulación impulsada originalmente por la administración de Gabriel Boric, además de México y Brasil. Pese al impasse, esta semana la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum reiteró su apoyo a la exmandataria chilena en su carrera por el puesto que a fines de año deberá entregar el portugués António Guterres. “Nosotros vamos a seguir apoyándola (…) Consideramos que Bachelet es una persona ideal para dirigir Naciones Unidas”, señaló.
Y Amorim se suma al respaldo a la exmandataria. “Nuestro apoyo es indiscutible (…) tiene nuestro total apoyo”, plantea el diplomático brasileño.

La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum dijo que ellos iban a seguir apoyando la candidatura de Bachelet a la ONU. ¿Qué ocurre en el caso de Brasil?
Seguimos apoyando a la presidenta Bachelet como candidata a secretaria general de Naciones Unidas. No es necesario el anuncio formal. Nosotros hicimos la presentación juntamente con México, en la ocasión con Chile, de la candidatura (de Bachelet). No retiramos (el apoyo), entonces ahí está. Quizás va a ocurrir algún pronunciamiento en algún momento, pero no entendemos que eso sea necesario. Nuestro apoyo es indiscutible. Además de ser una gran chilena, es una gran personalidad internacional con una actuación importante en los derechos humanos, en el rol de la mujer, gran capacidad de comunicación. Me acuerdo con especial alegría el momento que presidió el grupo de Unasur, en la reunión presidencial entre Unasur y los países de la Liga Árabe. Entonces tiene nuestro total apoyo y así será.
En ese sentido, ¿a ustedes los tomó por sorpresa la decisión del presidente José Antonio Kast de quitarle el apoyo del gobierno chileno a la candidatura de Bachelet?
Bueno, yo soy muy viejo para tener sorpresas, ¿no? Pero, bueno, quizás había la impresión que podría mantenerse, aunque de manera discreta. Creo que eso ha sido más de lo que esperábamos nosotros. Hablo en mi nombre, no puedo hablar (en nombre del gobierno de Brasil), cada uno tiene su juicio. Solo quiero subrayar eso. Pero, de todas las maneras, seguiremos apoyando, era una de las posibilidades que se concebía.

Considerando su experiencia diplomática, ¿le parece inédito que el país de la propia candidata a la secretaría general de la ONU le quite su apoyo?
Es muy grande la historia de Naciones Unidas, no estoy seguro en términos absolutos, pero hasta el punto que yo conozco sí, nunca he visto eso, pero no lo puedo decir con seguridad.
¿Usted estima que esta decisión del gobierno chileno apunta más bien a un tema de política interna?
Yo no voy a hacer juicios sobre los motivos del presidente (Kast), que es un presidente de un país amigo, con el cual queremos mantener buenas relaciones. Pero yo pretendía que eso no fuera un tema de política interna. El propio presidente Kast ha dicho que Bachelet es una figura internacional, con gran proyección, una persona progresista. Para nosotros es una mujer que es importante en este momento también, una persona con capacidad de diálogo. Esto no es solamente un cargo, ser ese el secretario general de Naciones Unidas exige mucho. Yo estuve ahí como embajador algún período, fui ministro mucho tiempo, entonces sé, por ejemplo, cómo Kofi Annan tuvo gran importancia en ciertos momentos. Claro que tiene limitaciones, porque los miembros permanentes (del Consejo de Seguridad) siempre son más fuertes, pero Kofi Annan tuvo gran importancia. Yo creo que Bachelet es una persona que tiene esa capacidad de hacer un diálogo, de descubrir soluciones para problemas complejos, de hablar con chinos y norteamericanos, rusos o ucranianos, no son muchas las personas que tienen esa capacidad. No es solamente un don intelectual, es también una capacidad humana y ella la tiene.

¿El hecho de ser secretario general de la ONU implica beneficios para el país de quien ocupa el cargo?
En general, sí trae prestigio para el propio país evidentemente, como su acción en los otros puestos que yo he mencionado, aunque hay gente que puede no estar de acuerdo de una u otra decisión, pero de todas maneras siempre han sido equilibradas, siempre han sido basadas en el diálogo. Uno puede estar de acuerdo o no con el resultado final, pero son pocas las personas que tienen esa capacidad en ese nivel, que yo haya conocido. Y el presidente Lula tiene gran estima por Michelle Bachelet, estoy seguro que seguirá apoyándola.
¿Cuán exitosa cree que puede ser la candidatura de Bachelet, atendiendo a la composición del Consejo de Seguridad de la ONU y su poder de veto? Se lo pregunto porque, en su momento, China criticó el informe sobre violaciones de derechos humanos en la región de Xinjiang que Bachelet elaboró cuando era Alta Comisionada para los DD.HH. de la ONU.
Yo creo que no habría motivo para que ninguno de los miembros permanentes imponga su veto a Bachelet.
¿Ni siquiera Donald Trump, que podría alinearse con la decisión de Kast de no apoyarla?
No sé, ahí todo puede ocurrir, porque si tiene otro candidato puede vetarla, pero no porque no le guste Bachelet, sino para facilitar (el triunfo) al otro candidato, eso es posible, pero espero que no ocurra.
¿Y en este momento usted ve otro candidato con más posibilidades que Bachelet?
Hay varias personas de las que se ha hablado, pero prefiero no hacer comentarios. Hay gente de calidad, pero Bachelet es la mejor.

Hay quienes sostienen que en este proceso para buscar al sucesor de António Guterres al mando de la ONU, la rotación geográfica conducirá a la elección de un latinoamericano para el puesto, siendo la variable “mujer” estadísticamente probable. ¿Cree que ese escenario se mantiene?
Yo puedo hablar por Brasil, no puedo hablar por todos. Sobre la posibilidad de que sea un latinoamericano tengo pocas dudas, porque aunque eso no esté escrito en la carta de Naciones Unidas, se ha respetado esa idea de rotación y América Latina hace mucho tiempo que no tiene a nadie. El peruano (Javier Pérez de Cuellar) ha sido el último, hace ya mucho tiempo. Sobre el aspecto que sea una mujer o no, para nosotros es muy importante que sea una mujer y para muchos países también, pero hay países que no tienen esta visión. Vamos a esperar, pero tampoco creo que sean reacios, contrarios a que sea una mujer, no veo eso. Entonces creo que la presidenta Bachelet sigue con gran chance, esperamos verla brevemente como secretaria general de Naciones Unidas.
¿Existe la posibilidad de que la decisión del gobierno de Kast de no apoyar la candidatura de Bachelet pueda enturbiar las relaciones de Chile con Brasil y México?
No, nuestras relaciones bilaterales siguen de manera normal, son cosas distintas.
¿Y cómo interpreta el hecho de que el presidente Lula no haya asistido al cambio de mando en Chile?
No creo que haya nada de anormal en eso. Lula tiene muchas preocupaciones internas. El impacto de hechos internacionales en Brasil también. Hay muchas otras cosas que tiene (que ver). Además, no ha estado en otras inauguraciones, no es la primera vez que no va.
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