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EE.UU.: Cómo las primarias de Michigan ponen contra las cuerdas el futuro del Partido Demócrata

La contienda entre la moderada Haley Stevens y el progresista Abdul El-Sayed se ha vuelto un referéndum sobre el rumbo del partido, con Israel en el centro de la cuestión. Además, la disputa demócrata por quién representará al partido en la senatorial refleja el avance del socialismo dentro del mismo.

Las primarias demócratas para el Senado por Michigan, las más reñidas y costosas de la temporada electoral estadounidense, culminan este martes en un estado clave de las elecciones de medio mandato de noviembre. Un progresista emergente busca derrotar a una moderada respaldada por el establishment en una votación que opera como referéndum sobre el futuro del partido, según consignó The New York Times.

La representante Haley Stevens y el Dr. Abdul El-Sayed, epidemiólogo, protagonizan un duelo definido por las tensiones en torno a Israel. El resultado incidirá en el control del Senado en noviembre y podría repercutir en las presidenciales. Varios sondeos ubican al médico como favorito.

La representante demócrata, Haley Stevens. Foto: archivo

A pesar de ser del mismo partido, en medio del enfrentamiento por el escaño en el Senado, los candidatos se critican con dureza. En una entrevista con Amani Al-Khatahtbeh, El-Sayed llamó a Stevens “la candidata menos capaz de Estados Unidos”. La aspirante respondió en las redes sociales. “Todos en Estados Unidos entienden que usted quiere culpar a los judíos estadounidenses de todos sus problemas”, escribió. La disputa atrajo dinero externo, casi todo en apoyo de Stevens, con más de 60 millones de dólares en anuncios de super PAC.

Stevens, moderada de los suburbios de Detroit elegida en 2018, se presenta como la mejor situada para vencer al exrepresentante republicano Mike Rogers. El-Sayed, que sería el primer senador musulmán si gana, perdió las primarias para gobernador en 2018, aboga por la abolición del ICE y critica al Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC), que gastó más de 30 millones de dólares a favor de su rival.

Divisiones sobre Israel

En un momento en que los demócratas de todo el país debaten arduamente sobre la política exterior -específicamente hacia Medio Oriente-, los dos candidatos no podrían estar más alejados en cuanto a cómo debería ser la relación de Estados Unidos con Israel.

Stevens afirma que no cree que Israel y su primer ministro, Benjamin Netanyahu, hayan cometido genocidio en Gaza. Votó a favor de seguir financiando al ejército israelí con condiciones y no ha dado señales de resentir los millones de dólares que la AIPAC ha gastado en su nombre.

“Si se presentara contra Benjamin Netanyahu, ni siquiera así la consideraría”, dijo el editor de The Arab American News, Osama Siblani, citado por The New York Times. “Haley Stevens es una persona miserable. Es una perdedora. No debería estar en el Senado”, continuó Siblani.

Por su parte, en una entrevista de julio, El-Sayed afirmó que cree que Israel no debería existir como un Estado judío. En marzo de este año, una sinagoga de los alrededores de Detroit fue atacada en un ataque calificado como antisemita. Al respecto, publicó un video condenando la violencia, pero aseguró que fue un acto motivado por las acciones de Israel contra los musulmanes en Medio Oriente. Las declaraciones le ganaron las críticas de los líderes judíos del Estado.

El doctor y candidato a la primera senatorial del estado de Míchigan, Abdul El-Sayed. Foto: archivo

“Podemos y debemos condenar el ataque al Templo Israel. A la vez, podemos y debemos condenar la violencia a 9.600 kilómetros de distancia”, dijo entonces El-Sayed. “Y podemos y debemos condenar la política fallida que permite a los líderes hacer guerras fingiendo que no tienen consecuencias”, agregó.

Consultado por el diario neoyorquino, el integrante del consejo directivo de la Universidad de Michigan y adherente de la candidata Stevens, Jordan Acker, afirmó que -en caso de que El-Sayed gane la elección senatorial-, la comunidad judía de Michigan estaría “en peligro”.

“Su discurso ha dado pie a que se actúe en contra de la comunidad judía de este estado”, declaró el Acker. “Tiene mucho trabajo por delante para asegurar a la comunidad judía de Michigan de que estará físicamente segura si él llega al gobierno”.

Desde el inicio de la guerra contra Hamas en Gaza en 2023, los demócratas se han vuelto cada vez más críticos con Israel. En este contexto, las primarias del Estado norteño estadounidense podrán ofrecer una nueva perspectiva respecto al tema dentro del partido.

Un escaño clave

Ambas partes coinciden en que conservar el escaño que dejará el senador demócrata Gary Peters, es esencial para aspirar a la mayoría en el Senado, donde los demócratas deben mantener sus bancas y arrebatar al menos cuatro a más que los republicanos.

Según el diario estadounidense, la campaña de El-Sayed dispone de más recursos, pero quedó abrumada por la publicidad a favor de Stevens. Reunió a figuras del socialismo democrático estadounidense, como el senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez, mientras Stevens necesita una alta participación de los votantes afroamericanos.

“El entusiasmo no se compra”, pronosticó El-Sayed en un mitin. Stevens, en cambio, restó peso a la lectura nacional del resultado. “Todos dicen: ‘¡Dios mío, es el futuro del partido!’”, comentó ante sus seguidores.

El caso de El-Sayed se da en un fenómeno más amplio dentro de Estados Unidos: el ascenso del socialismo democrático estadounidense. El candidato es uno de los pocos aspirantes de izquierda que este martes desafían a los demócratas tradicionales en Michigan, donde los socialistas democráticos compiten en dos contiendas para la Cámara.

En Nueva York, ese sector vive su mejor momento de la historia. Los Socialistas Democráticos de América (DSA) derrotaron a cinco legisladores en ejercicio y ganaron dos primarias para la Cámara en la ciudad. Desde la victoria de Zohran Mamdani en las primarias para la alcaldía de la Gran Manzana el año pasado, la sección local del DSA sumó más de 7.000 miembros y ronda los 15.000 afiliados.

La gobernadora de Nueva York, Katherine Hochul. Foto: archivo

Su próximo objetivo es presionar a la gobernadora Kathy Hochul, demócrata centrista, para que suba el impuesto a la renta de los más ricos cuando la Legislatura estatal se reúna en enero. “Presionamos a Hochul para que gravara a los ricos en la legislatura anterior, cuando solo teníamos nueve socialistas en la Legislatura Estatal”, dijo Gustavo Gordillo, colíder de la DSA en Nueva York.

“En este ciclo, nuestras fuerzas casi se duplicarán, y hay un nuevo grupo de legisladores progresistas que exigirán lo que los neoyorquinos quieren: que Hochul grave a los ricos”. El grupo impulsa además iniciativas contra Israel.

Pero el ascenso del ala socialista del partido genera resistencia dentro del mismo. El presidente del Partido Demócrata estatal, Jay Jacobs, reconoció el compromiso del grupo con las políticas en favor de la accesibilidad del costo de la vida, pero cuestionó la estrategia del DSA. “Con demasiada frecuencia, ven a los demócratas moderados como un enemigo mayor que los republicanos”, declaró. “No conectan con la gente de centro. La mayoría de los estadounidenses son moderados”.

Una encuesta de mayo de Data for Progress a 719 probables votantes de Nueva York situó a la DSA como impopular para el 42% de los consultados, y popular, para el 30%.

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