Las señales de distensión de Bolivia en su relación con Chile

En su último discurso por el Día del Mar, el Presidente de Bolivia, Luis Arce, planteó “una nueva etapa” en la relación con Chile, al tiempo que anunció el cierre de la oficina de reivindicación marítima. Expertos de ambos países consultados por La Tercera reconocen una mejora en el vínculo bilateral, reflejada en los recientes acuerdos suscritos y en las visitas de autoridades tanto a La Paz como a Santiago. Pero son cautos a la hora de pronunciarse sobre un eventual restablecimiento de embajadas.
La última conmemoración del Día del Mar en Bolivia, el pasado 23 de marzo, tuvo como siempre alusiones a la reivindicación marítima de La Paz. Pero esta vez el tono fue distinto. El Presidente Luis Arce no solo anunció la disolución de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar), una entidad pública creada en 2011 para proponer estrategias para la causa marítima y el uso de aguas internacionales, sino que también planteó “una nueva etapa” en el vínculo bilateral con Chile, tras 47 años sin relaciones diplomáticas.
Bolivia llevó en 2013 ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) su reclamación marítima, para que Chile negociara de buena fe el acceso soberano al océano Pacífico, pero en 2018 el principal órgano judicial de la ONU determinó que el Estado chileno no tenía la obligación legal de negociar con los bolivianos. En 2022, en tanto, la CIJ se pronunció sobre la demanda interpuesta por nuestro país en 2016 por las aguas del Silala -luego de que el Presidente Evo Morales acusara a Chile de “robar” y “desviar” este cauce-, al valorar que ambas naciones estuvieron de acuerdo durante el proceso que se trata de un río internacional, por lo que consideró que “no está llamada a tomar ninguna decisión”.
A la luz de estos precedentes, Arce informó sobre la “disolución” de la Diremar, tras considerar que “los objetivos para los que fue creada ya llegaron a su final”. “Con estas decisiones ingresaremos en una nueva etapa en la relación con Chile (...), en la que nuestro derecho por obtener una salida al mar seguirá siendo el tema más importante”, enfatizó el mandatario, durante su mensaje de homenaje en la Plaza Eduardo Abaroa, en La Paz, lugar que lleva el nombre del principal prócer boliviano en la Guerra del Pacífico.
Y no solo eso. En la oportunidad, Arce planteó seis desafíos para que Bolivia y Chile puedan dejar “atrás las heridas del pasado” y encarar un “nuevo tiempo de acercamiento bilateral beneficioso”. Según detalló el medio local Brújula Digital, los retos se relacionan con impulsar un diálogo con Chile sobre la condición de Bolivia como país sin litoral, el aprovechamiento “al máximo” del oleoducto Sica Sica-Arica, la habilitación del puerto de Iquique para el comercio boliviano, mejoras en las condiciones del libre tránsito hacia el Pacífico, preservación de los recursos hídricos compartidos y contribuir a la integración geopolítica latinoamericana con un diálogo sincero y con voluntad política.
“Hermanas y hermanos, para alcanzar los desafíos a los que hago referencia, el Estado Plurinacional de Bolivia propone abrir los caminos de encuentro con Chile en el marco de la unión de nuestros pueblos”, dijo el jefe de Estado en su alocución, donde destacó que desde 2021 ambos países consiguieron acuerdos para agilizar el comercio exterior y garantizar el “libre tránsito” de personas y mercancías, la cooperación en turismo, derechos laborales de residentes bolivianos en Chile, además de acuerdos de lucha contra el crimen organizado, entre otros.
Acuerdos que se han logrado tras los contactos de autoridades de ambos países. En agosto pasado, por ejemplo, el viceministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Elmer Catarina; el viceministro de Comercio Exterior e Integración, Huáscar Ajata, y el viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Adams Hurtado, visitaron Chile.
Luego, en noviembre, Elmer Catarina, junto con el director nacional de Fronteras y Límites de Chile, Carlos Dettleff, encabezó la XVI Reunión del Comité de Frontera e Integración entre Chile y Bolivia, que se llevó a cabo en la ciudad de La Paz por primera vez desde 2011.
Al mes siguiente, el ministro de Gobierno de Bolivia, Eduardo del Castillo, visitó nuestro país y firmó el Acuerdo Interinstitucional de Cooperación Migratoria, el Acuerdo de Cooperación contra el Contrabando y el Acuerdo sobre Tránsito Vecinal Fronterizo. En febrero, el turno fue para la ministra del Interior y Seguridad Pública, Carolina Tohá, quien rubricó junto a Del Castillo, en La Paz, el protocolo que establece el procedimiento de reconducción para migrantes irregulares.
Pocos meses antes, en junio de 2024, en un coloquio organizado por la Fundación Konrad Adenauer en La Paz, con la colaboración de la Universidad Católica Boliviana y el Centro de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, exautoridades, académicos y periodistas de ambos países coincidían en señalar que durante mucho tiempo Bolivia y Chile “han estado de espaldas”.
Una situación que, según expertos de ambos países consultados por La Tercera, parece haber mejorado el último tiempo. “El Presidente Arce viene desarrollando un gobierno con perfil propio e intenta diferenciarse de todo lo que se hizo durante el gobierno de Evo Morales, esto incluye la política exterior. Morales encabezó la demanda de Bolivia ante La Haya y ahora debe cargar con el costo político de la derrota en dicho tribunal internacional”, comenta Carlos Cordero, decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana. “Arce es más flexible y dialogante respecto de Chile que Evo en el pasado”, sostiene.
Una visión que comparten exautoridades diplomáticas de ambos países. “En la relación bilateral se advierte, en primer lugar, una distensión, un mejor escenario para asumir diálogos en diversos temas que son de interés de ambos países. Hay un clima distendido que contrasta con el tono de las declaraciones que se dieron tanto en La Paz como en Santiago entre los años 2011 y 2019″, apunta Walker San Miguel, quien fue cónsul de Bolivia en Chile durante la presidencia de Evo Morales.
Para San Miguel, quien también fue ministro de Defensa boliviano, la asistencia de Arce a la ceremonia de asunción de Gabriel Boric, en marzo de 2022, “fue la primera señal para el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre ambos Estados”. “Sin embargo, en los últimos dos años se han producido reuniones de alto nivel e iniciativas en el área de seguridad fronteriza y se han logrado acuerdos para combatir ilícitos como el robo de vehículos, el contrabando y la migración ilegal. Ello sumado a reuniones a nivel de vicecancillerías contribuye, evidentemente, al mejoramiento de las relaciones bilaterales, aunque aún queda mucho por hacer”, añade.
“Hay una mejoría en las relaciones en el último tiempo”, ratifica Milenko Skoknic, exembajador chileno que ejerció como cónsul general en La Paz. A su juicio, “el gobierno de Arce ha cumplido con las sentencias y ha privilegiado un enfoque de cooperación pragmático con Chile en aquellas materias que son de común interés y que se reflejan en los acuerdos suscritos, las visitas realizadas por ambas partes y los temas prácticos en los cuales hemos trabajado en conjunto y en armonía”.
Jorge Sahd, director del Centro de Estudios Internacionales Universidad Católica de Chile, destaca que “Arce ha propuesto abrir una ‘nueva etapa’ en las relaciones bilaterales con Chile, enfocándose en la cooperación y el diálogo, mientras que Chile ha sostenido su voluntad de avanzar en áreas de interés común más allá del reclamo marítimo de Bolivia”.
Matiza un poco el diagnóstico sobre la relación bilateral el diplomático de carrera boliviano Javier Viscarra Valdivia. “La relación bilateral sigue marcada por la desconfianza, un rasgo recurrente en la historia”, afirma. Y agrega: “Los recientes acuerdos sobre migración y aduanas son señales de acercamiento atribuidas a la coyuntura, pero insuficientes para construir una vecindad sólida. El diálogo sobre recursos hídricos compartidos es crucial, pero el cierre de Diremar en Bolivia obligará a una pausa”.
Relaciones y año electoral
Pese a la aparente distensión en el vínculo bilateral, Carlos Cordero es cauto al momento de pensar en dar un paso más allá. “El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países siempre será un tema controversial, es decir, tendrá simpatizantes y también detractores”, reconoce. Pese a ello, afirma que, “en la actualidad, la opinión pública y académica se está inclinando y ganando adeptos hacia el restablecimiento de canales diplomáticos. Sobre todo, las nuevas generaciones de diplomáticos y estudiosos de la política internacional están exhibiendo disponibilidad para buscar nuevos escenarios y romper con los moldes o políticas del pasado que nos han conducido a esta situación de distanciamiento y a vivir de espaldas o en estado de apronte, a pesar de ser vecinos”.
“No se ha emitido un criterio cabal sobre este tema a nivel público ni en Bolivia ni en Chile. Pero es evidente que muchos creemos –me incluyo en esa visión- que deben restablecerse las relaciones diplomáticas a nivel de embajadores, precisamente porque aspectos de interés de ambos Estados deben ser abordados en un marco de pleno restablecimiento de las relaciones”, comenta Walker San Miguel.
“Ahora bien, puesto que la ruptura y el retiro de embajadores se dio el año 1978, luego de la negociación emergente del ‘Abrazo de Charaña’ que abordó el tema de otorgar a Bolivia una salida soberana al mar con intercambio territorial, proceso que no llegó a un acuerdo final, considero que para el restablecimiento de embajadas será importante que los gobiernos, a través de sus cancillerías, señalen una agenda de temas que permitan el pleno restablecimiento de relaciones en un marco de reciprocidad, diálogo sin exclusiones e identificación de temas de interés común que requieren urgente atención”, añade.
Y el escenario frente al tema parece distinto esta vez en Bolivia.Así lo plantea Cordero, quien dice que “el gobierno de Arce ha dado algunas señales de acercamiento o distensión entre ambos países y cancillerías, sobre todo en cuestiones consulares y fronterizas, pero lo más interesante no es esto último, sino que no se escucharon reacciones críticas de actores de alto peso político. En otros momentos, quien sugería el restablecimiento de relaciones diplomáticas era rápidamente acusado de traición a las sacrosantas políticas oficiales. Hoy, en cambio, existe un silencio que podría estar anunciando la necesidad de construir nuevos escenarios de diálogo y acuerdos entre ambos países”.
“Actualmente, no hay señales de voluntad en ninguna de las partes, aunque la idea parece latente”, apunta Viscarra Valdivia. En todo caso, admite que “en algún momento, Bolivia tendrá que analizar este camino, pero Chile también debe dar señales, como eliminar la absurda exigencia de visa para diplomáticos bolivianos, un resabio innecesario que entorpece el acercamiento”.
Sahd, en cambio, señala que “una cosa es la mayor voluntad de diálogo y cooperación, expresada en temas migratorios y de seguridad fronteriza, pero otra es llevar estos acercamientos al restablecimiento de relaciones diplomáticas”. “Bolivia enfrenta este año una elección presidencial muy compleja y Chile hará lo mismo a fines de año, por lo que no se ve espacio aún para el restablecimiento de relaciones diplomáticas”, enfatiza. Pero aclara que “el año electoral no debe paralizar el diálogo, más allá de la puesta en escena pública de ambos gobiernos”.
Al respecto, Skoknic insiste en que “cabe esperar en primer lugar las definiciones que soberanamente adopte el pueblo boliviano y cuál será la mirada de la nueva administración hacia Chile”, al tiempo que insiste “en la cautela sobre este punto, pues no es la prioridad”.
“Es de esperar que los nuevos gobiernos que se instalen en La Paz y en Santiago en noviembre de este año y marzo del próximo asuman que sólo una mayor integración económica y comercial, acompañados de diálogos francos al más alto nivel, permitirán alcanzar soluciones beneficiosas para ambos Estados”, sostiene San Miguel.
“Lo prudente es esperar los próximos cambios de gobierno para avanzar en un acercamiento efectivo”, coincide Viscarra Valdivia, quien advierte, sobre la reivindicación marítima, que “Bolivia no abandonará este asunto en su política exterior y solo una mirada común al futuro hallará una solución”.
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