Hace 45 días, Bolivia vivió una de las jornada más cruciales de los últimos 14 años, con unas elecciones generales en las que Evo Morales pretendía extender su mandato hasta 2025, completando así cuatro períodos consecutivos. Pero la apuesta le salió mal: no sólo hubo denuncias de fraude electoral de organismos como la OEA, sino que el estallido social que provocó el cuestionamientos a los comicios derivó en su renuncia a la Presidencia.

Las dudas surgieron el mismo día de las elecciones, el pasado 20 de octubre, después que la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP)  -un conteo rápido oficial- que actualizaría los datos del escrutinio parcial de forma online cada tres minutos, quedó paralizada por casi 24 horas en el 83% del conteo rápido, lo que arrojaba una segunda vuelta entre Evo Morales y el expresidente Carlos Mesa.

Sin embargo, tras la reanudación del TREP, Evo Morales venció con el 47% de los votos, porcentaje con el que evitaba una segunda vuelta, ya que superaba por más de 10 puntos porcentuales a Mesa. A los cuestionamientos se sumó un informe preliminar presentado por la Organización de Estados Americanos (OEA) en el que apuntó "graves irregularidades" en el proceso electoral, lo que desencadenó una convocatoria a nuevas elecciones por parte del gobierno, aunque esto no calmó los ánimos. Días después, Morales renunció y se autoexilió en México. Pero eso provocó otro estallido, esta vez de los partidarios de Evo, que se enfrentaron a la policía y a sus oponentes, en manifestaciones que en un mes han provocado 24 fallecidos, desabastecimiento y especulación de precios tras cortes en las principales carreteras del país.

Bolivia

A pesar de que los bolivianos han comenzado a volver a la normalidad, ahora un grupo de más 100 expertos en economía y estadísticas de diversos países emitieron un informe en el que descartan un fraude electoral, ya que según sostienen, la Misión de Observación Electoral de la OEA en Bolivia "no incluyó evidencia que respaldara la declaración" en la que la organización expresó una "profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de urnas" y frente a esto "se interpretó ampliamente como una acusación de fraude, y después de las elecciones tales acusaciones se tornaron habituales en los principales medios de comunicación".

Ante esto, los especialistas que provienen de distintas universidades -entre éstas University of Chicago, Cornell University, University of Cambridge, University of Notre Dame, University of Toronto, y del Economic Policy Institute- estudiaron los resultados electorales y concluyeron que "es fácil mostrar con datos electorales que el cambio en la ventaja de Morales no fue ni "drástico" ni "difícil de explicar", ya que "fue parte de un aumento constante y continuo en la ventaja de Morales iniciado horas previas a la interrupción del TREP".

Antes de la paralización del conteo parcial, Evo Morales tenía una ventaja de 7,9% respecto de Carlos Mesa, con el 84% escrutado. Cuando el número de actas analizadas aumentó a un 95%, Morales se distanció del segundo lugar por 10,6%, el margen necesario para evitar la segunda vuelta. Según el informe, este resultado estaría vinculado a un "sesgo por ubicación geográfica, que significa que los resultados pueden variar dependiendo de cuándo se cuenten los votos de las diferentes áreas (del país)".

En el análisis, los especialistas ejemplifican que nadie catalogó como fraude electoral las elecciones para gobernador de Louisiana, EE.UU., el 16 de noviembre, "cuando el demócrata John Bel Edwards ganó con una diferencia de 2,6% después de aparecer atrás toda la noche". Esto, porque el 90% de los votos en el condado Orleans fueron para Edwards, pero llegaron al final del conteo.

Así, los expertos sostienen que el aumento de votos favorables al expresidente se debe a que "las áreas que informaron sus votos posteriormente fueron más pro-Morales que las áreas que informaron sus votos más temprano". Además, apuntan a que el resultado final era "predecible", dada las "diferencias entre las preferencias políticas de las áreas que informaron sus votos antes y las que informaron después".

Críticas a la OEA

Tras el análisis estadístico, el grupo de expertos emitió un llamado a la OEA para retirar las "declaraciones engañosas sobre las elecciones, las que han contribuido al conflicto político y han servido como una de las "justificaciones" más utilizadas para consumar el golpe militar".

Además, el panel hizo un llamado al Congreso de Estados Unidos para que investigue el "comportamiento" de la OEA, entidad que a la fecha no ha publicado el informe final sobre las elecciones en Bolivia. En tanto, sostienen que los medios de comunicación y periodistas tienen la "responsabilidad de buscar expertos independientes que estén familiarizados con los datos electorales y puedan ofrecer un análisis independiente".