¿Qué nota le pone usted al sistema de salud? Esa fue una de las preguntas de la última Encuesta Nacional de Salud de la Universidad Andrés Bello. ¿La respuesta de los chilenos? Un 4,3, promediado entre un 52% que lo reprueba y solo un 21% que le pone nota 6 o 7.
La novena edición del sondeo midió la percepción de calidad que tienen las personas del sistema asistencial, a partir de su experiencia. Es decir, las últimas atenciones que han recibido, como usuarios de Fonasa e isapres. Y el resultado arroja una clara tendencia. Mientras en 2010 el índice llegó a 51 -en una escala de 1 a 100-, este año cayó a 44, lo que se traduce en que los chilenos piensan que la calidad ha bajado.
Eso, pese a que las cifras arrojan un dato contundente: el gasto total en salud -de Fonasa e isapres- se duplicó en el período, pasando de $ 4.921 miles de millones en 2010 a $ 10.500 miles de millones en 2017.
"En sí mismo el resultado es malo, pero lo es más cuando el país ha hecho un esfuerzo muy grande para llegar a niveles de gasto cercanos al promedio de países de la Ocde. El discurso de que nuestro sistema solo necesita más recursos no ha demostrado ser correcto, ya que es lógico que se requieran más, por los perfiles demográficos y epidemiológicos, pero es evidente que estamos haciendo mal las cosas, tanto en los modelos de atención como de gestión de Fonasa y las isapres", comenta Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, quien agrega que "las personas sienten que lo que reciben como respuesta de sus sistemas de salud no vale lo que pagan en dinero, en tiempo, en trato y plazos de espera. Gastamos más y la gente tiene una experiencia peor".
Y si bien la evaluación decae en ambos seguros, la experiencia del sistema que describen los afiliados es muy dispar. Así, en la escala de 1 a 100, los usuarios de Fonasa evalúan con un 39 la calidad, cifra que sube a 63 en las isapres. "En Chile es tanta la discriminación y segmentación, que en un sector tienes a los pobres, enfermos y familias numerosas, y en el otro están los ricos y más sanos.
Y coexisten dos sistemas, uno del tercer mundo, con otro del primer mundo", añade Sánchez.
Sobre estas diferencias, Gonzalo Simón, gerente de desarrollo de la Asociación de Isapres, sostiene que "la diferencia de calidad por la atención recibida que experimentan las personas en las isapres es muy superior respecto de Fonasa y se explica porque el nivel de atención y oportunidad del servicio privado es muy elevado, contando con la tecnología y acceso adecuados".
A partir de los datos de la encuesta, Sánchez destaca que las causas del deterioro en la evaluación son de diversa índole. En el sector público responderían a que la red no da abasto para satisfacer la demanda de servicios, "por un modelo de atención equivocado y una baja en los índices de productividad, que hoy nos informa de una lista de espera de casi dos millones de personas".
Mientras, en las isapres las críticas de los chilenos apuntan a dos aspectos principales: "El incremento de los precios de los planes y de los servicios de salud, y al hecho de que los precios se fijan en base al riesgo de las personas, lo que lleva a que las mujeres y la tercera edad pagan entre tres a cinco veces lo que paga un hombre joven", afirma.
Para Enrique Paris, decano de la Facultad de Ciencias de la U. Mayor, la situación ha llegado a un punto de inflexión, donde los cambios ya no pueden dilatarse: "Las personas esperan mucho más de lo que se les ha dado y piden, hace años, los mismos cambios: una reforma profunda al sistema, que se haga cargo de los problemas de demora y acceso a la salud en Fonasa, y en las isapres, que se ponga fin a la discriminación y se regulen los temas de costos. En Chile las personas tienen miedo a enfermarse, incertidumbre a poder costear los medicamentos, y eso debe solucionarse", dice.
Varios de los puntos que , de acuerdo a la encuesta, concentran la molestia de los chilenos están siendo incorporados en dos reformas que prepara el gobierno. Una, que ingresaría como proyecto de ley al Congreso a fines de este año, busca terminar con la discriminación e insertar solidaridad en el sistema isapre. La otra pretende intervenir radicalmente Fonasa, convirtiendo a la entidad en un seguro real para sus afiliados, capaz de exigir a los hospitales metas y plazos en la atención de los usuarios.
La encuesta también detalla los aspectos que los chilenos más valoran, destacando la atención que brindan los médicos y el personal de salud. Sin embargo, desaprueban aspectos que tienen que ver con procedimientos administrativos: dificultades para tomar horas por teléfono o el tiempo que debió esperar para recibir una atención. En términos de acceso, obtener una cita con un especialista, poder operarse y ser atendido en la urgencia son los casos donde, según los encuestados, se producen las mayores demoras o esperas.