Hermosilla abre la caja de Pandora ante la Fiscalía y apunta contra Zaliasnik y Donoso por rol en nombramiento de ministros de corte
El abogado respondió la preguntas de la fiscal Perivancich en la causa que indaga corrupción judicial. Junto con explicar cómo hizo gestiones para favorecer jueces, reveló pagos en efectivo recibidos junto a Donoso por parte del expresidente Piñera en el marco de la litigación de causas vinculadas al estallido y la pandemia.

Fue el 27 de agosto que Luis Hermosilla llegó junto a dos abogados que integran su defensa hasta las oficinas de la Fiscalía Regional de Valparaíso para declarar en la causa que lleva adelante la fiscal Claudia Perivancich en donde se indagan delitos de corrupción vinculados a los nombramientos judiciales.
Ante la persecutora, Hermosilla se sentó y procedió a responder las preguntas realizadas por el equipo investigador que también está compuesto por la PDI.
Lo primero que hizo Hermosilla fue aclarar cómo eran sus remuneraciones por ser asesor externo del Ministerio del Interior en tiempos del exministro Andrés Chadwick y del expresidente Sebastián Piñera.
“Yo emitía una boleta de honorarios o factura y el Ministerio del Interior me pagaba mediante transferencia a mi cuenta corriente o a la cuenta corriente de mi oficina, previo a la entrega de un informe mensual de mi actividad profesional que era un informe genérico no detallado”, explicó Hermosilla en un testimonio que fue reportado por T13 y al que luego este medio accedió en su completitud. Dicho sueldo se transfería a su cuenta y correspondía a un millón de pesos mensuales.

Sin embargo, sus pagos fueron más allá: “Por instrucciones del Presidente Piñera se generó una coordinación entre su persona y algunos abogados que ejercíamos la defensa penal de las más altas autoridades políticas del país. Esta fue una iniciativa del Presidente porque quería estar informado al detalle del desarrollo de estos procesos y conocer las estrategias que implementábamos los abogados que materialmente ejercíamos las defensas. Esto dice relación con las causas vinculadas a los procesos relativos al 18 de octubre y a procesos que se abrieron como consecuencia de la pandemia del Covid. Dada la personalidad del Presidente quiso conocer todo esto con mucho detalle”.
Esa labor, distinta de la que ejercía en Interior, se pagaba de otra manera. “En relación con este trabajo que era diferente en su naturaleza y contenido a la asesoría al ministro del Interior y que no implicaba solo ejercicio litigioso, el Presidente tomó la decisión de pagarnos una cantidad que no recuerdo exactamente cuánto era, que puede haber sido de 100 UF mensuales a Samuel Donoso y a mí. Cada uno recibía 100 UF mensuales. Estos pagos se hacían en efectivo y nos eran entregados indistintamente a Donoso o a mí, tras lo cual se los hacía llegar al otro. Normalmente Samuel recibía el dinero y me entregaba mi parte a mí, quien también me los entregaba en dinero en efectivo. Estos dineros nunca se pagaron con transferencia bancaria o depósito. Según recuerdo estos pagos se acumulaban y se pagaban de manera trimestral, y estos montos me los entregaba Benjamín Salas y cuando Benjamín se fue del gobierno, nos los entregaba luego Andrés Sotomayor”.
Sobre el origen de esos fondos, Hermosilla dijo no saber de dónde venía el dinero: “No sé de dónde provenían estos dineros. Desconozco completamente su origen”.
La declaración de Hermosilla contradice la versión que esos mismos abogados dieron en su momento, ya sea en 2019 o 2020. Por ejemplo La Tercera reportó seis años atrás que estas labores eran prestadas “ad honorem”.
Hermosilla luego aclaró que “el período que cubrieron los pagos fue desde finales del año 2020 hasta por lo menos mitad del año 2022, los que se extendieron después de que el Presidente Piñera hubiera dejado la Moneda en marzo de 2022 porque el encargo era de él”.
De hecho precisó que los pagos siguieron luego de haber terminado el gobierno y ahí se hacían en la oficina privada de Sotomayor y no en La Moneda.
Las redes judiciales
El imputado luego se abocó a relatar su rol entre los jueces. Lo primero que dijo fue que “más de alguna vez hablé por teléfono o en pasillo o en audiencia solicitada en la corte con algún ministro que conociera una causa que se fuera a ver y que fuera de mi interés. Y a uno los ministros lo recibían con mucha cordialidad. A veces ellos mismos nos pedían favores, como la solicitud de suspender ciertas causas”.
Si bien la Fiscalía le pregunta directamente por un asunto vinculado a Sartor -en tiempos en que Zaliasnik era abogado de esa firma- Hermosilla responde de forma más general y apunta contra sus colegas: “Gabriel Zaliasnik tenía más acceso que yo, a algunos ministros de la Corte de Apelaciones, incluso Suprema (...) Con Zaliasnik y Donoso conversábamos sobre quiénes eran los candidatos idóneos para asumir ciertos cargo judiciales”.
Luego Hermosilla procede a relatar cómo era el funcionamiento para controlar los nombramientos judiciales. En este punto fue claro en revelar sus intereses: “A mí sólo me interesaban las ternas de Santiago. El resto de las cortes del país no me importaban”.
Según Hermosilla “los requerimientos de opinión venían en gran parte desde el gobierno, más que de nosotros hacia el gobierno”. En esa línea añadió que “Samuel y yo estamos en una misma posición de ser receptores de ternas enviadas por Sotomayor. Ambos somos personas consultadas por estas ternas”.
Más adelante volvió a profundizar en el asunto y apuntó con énfasis al rol que tuvieron Zaliasnik y Donoso. “Estas conversaciones de nombramientos las sosteníamos entre Samuel Donoso, Gabriel Zaliasnik y yo, con Héctor Mery recurrentemente y, en algunos casos también con Benjamín Salas, Andrés Sotomayor y Pablo Urquízar. En particular las que nos interesaban más eran las Cortes de Santiago, San Miguel y Valparaíso. Por otra parte es importante señalar que sin perjuicio de las conversaciones que manteníamos sobre nombramientos con Samuel Donoso y Gabriel Zaliasnik, Zaliasnik era muy cercano con Héctor Mery. Puedo señalar que Gabriel Zaliasnik y Samuel Donoso son muy cercanos entre sí, incluso más y cercanos que ellos conmigo”, testificó ante el Ministerio Público.
En ese momento las fiscales le preguntan por qué un abogado litigante estaría interesado en eso, ante lo que Hermosilla respondió: “Había un interés político en escoger jueces republicanos, pero abogados litigantes podrían en general tener interés en poner a personas cercanas a las cuales poder acceder para determinadas causas”.
Hermosilla, para ejemplificar, responde sobre el nombramiento de la exsuprema María Teresa Letelier. “Nunca tuve una conversación personal con Letelier, y nunca fue a mi oficina a presentarse, como los hizo Antonio Ulloa o Roberto Contreras. Letelier era una destacada ministra de la Corte de Apelaciones de San Miguel y tenía el prestigio de ser una persona muy parca y severa y políticamente cercana a la derecha. Esa era mi impresión. Y entonces me parecía un buen nombre para alguien que iba a integrar la Corte Suprema, y en todo caso era un nombramiento que tenía corta duración por el límite de edad, por lo que el nombramiento era más inocuo. En algún momento hablé con Héctor Mery a quien le planteé que era bueno su nombre porque tenía méritos suficientes y lo mismo hice con Andrés Chadwick que probablemente habló con Hernán Larraín a partir de esta opinión entregada por mí, aunque Chadwick ya no estaba en el gobierno a esa fecha”, se lee en la declaración.
Más tarde la fue a ver a su departamento donde vivía con su marido: “La reunión se gestó a través de Mario Carroza porque tuve interés en conocerla ya que estaba en la quina. Ella me recibió sola en su departamento y fue una conversación relativamente breve en la que ella me expresó su real interés en asumir como ministra aunque fue un poco parca al respecto, fue un encuentro casi protocolar. En esa oportunidad le explico que mi interés es apoyarla porque tenía una buena opinión suya sobre su idoneidad y capacidad. Fue bastante formal”.
Hermosilla también reconoció gestiones para nombrar a Verónica Sabaj como ministra en la Corte de Santiago. “Estos son los whatsapp donde constan las gestiones que hice para el nombramiento de Sabaj como ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago a través de Chadwick para que hablara con Larraín con quien tenía mucha cercanía y ascendencia”.
Casi al final del testimonio Hermosilla relata un episodio que también da luces del rol de Donoso en nombramientos judiciales. Todo esto en función de unos chats que exhibe la Fiscalía.
“Sobre estos whatsapp puedo señalar que esta conversación se refiere a Danilo Quezada que era candidato a ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel o de Santiago y en otros Whatsapp yo ya había comentado que no era un buen candidato porque era de izquierda. En ese contexto de nombramientos se produce esta conversación, que abre Samuel Donoso al referirse a Danilo Quezada porque Sergio Yáber se lo había vendido como hombre suyo. Lo que demuestra que Donoso y Yáber son amigos cercanos, porque le bastaba su recomendación para proponer su nombramiento. Sobre mi comentario que hago ‘Ojo con Yáber’ obedece a que yo había observado ciertas cosas que no me parecían bien, me hacían ruido. En la casa de Vivanco en la entrada estaba su Porsche cruzado en la entrada de la casa, me habían comentado que era de Gonzalo Migueles pero que se lo había vendido Yáber y eso me pareció extraño, luego supe que Migueles trabajaba con Yáber, entonces me parecía delicado lo que estaba viendo. En ese contexto yo señalo que hay que tener ojo con Yáber. Y sobre el negocio de Yáber que comenta Zaliasnik creo que se refiere al negocio de los nombramientos que tenía Yáber, y sobre el siguiente comentario que hace Zaliasnik en el sentido que ‘nosotros deberíamos tener el nuestro solos’, se refiere a mi entender a la conveniencia de intervenir en los nombramientos de jueces y ministros que luego puedan intervenir en causas de su interés”, se lee al final del testimonio de 20 páginas.
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