Al menos 24 personas murieron hoy en dos diferentes ataques con bombas en el noroeste de Pakistán, informó la policía local.
Los ataques se produjeron poco después de que se divulgara la muerte de uno de los jefes de Al Qaeda Ilyas Kashmiri en un ataque con misiles desde un avión estadounidense no tripulado en la región tribal de la etnia Pashtun, en la frontera afgana. Los militantes habían prometido tomar venganza por su muerte.
Una bomba explotó en una panadería en área de cuarteles temporales de Nowshera, provocando la muerte de 18 personas, dijo la policía.
Horas antes, otra bomba explotó en un paradero de autobuses en las afueras de Peshawar, capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste del país, provocando la muerte de otras seis personas.
Desde la muerte de Osama bin Laden a manos de fuerzas especiales estadounidenses el 2 de mayo pasado, los militantes talibanes de Pakistán, con estrechos vínculos con al Qaeda, han realizado una serie de ataques para vengar la muerte de su líder.