A nueve meses de su declaración de cese definitivo, la ETA envió un nuevo comunicado, en el que acusan al gobierno español de mantener una "agenda contra la paz".
Según El País, el grupo asegura que "los servicios de inteligencia, las fuerzas armadas y diferentes jueces", así como las asociaciones "sedientas de venganza y determinados medios de comunicación", han emitido "mentiras constantes para hacer dudar del compromiso" al que se adscribieron nueve meses atrás, de dejar de lado del terrorismo.
Asimismo, aseguran que el pueblo ha quedado a la espera de una solución, que siguen sin recibir.
Aún así, reafirman su cese y su "compromiso de continuar por el mismo camino, para llevarlo hasta el final en sus objetivos de lograr la paz y la libertad". De esta forma, pese a no adelantar un potencial desarme, la ETA se refiere a sí mismo como los únicos que han dado pasos en pos de "solucionar el conflicto y abrir vías de diálogo".
Por otro lado, califican como enemigos a los gobiernos de España y Francia, en cuanto "además de rechazar el diálogo propuesto, han mantenido la estrategia de paralizar y obstaculizar el proceso".
En el comunicado, la ETA se refirió además al caso de los presos, afirmando que "se quiere hacer encallar el proceso en las cárceles, en contra del sentir y la reivindicación de la sociedad vasca".