Fernando Regulés: De la portería a la fe
El ex arquero argentino que defendió a Santiago Wanderers, ahora es pastor evangélico.
Finales de 1998. Santiago Wanderers, con un plantel bastante respetable que mezclaba a jugadores consolidados como el mundialista Moisés Villarroel y Gabriel Mendoza y a promesas del nivel de David Pizarro y Reinaldo Navia, cae a Primera B tras perder en la última fecha ante Provincial Osorno, conjunto con el que peleaba por quedarse en Primera. Ese encuentro fue la última vez en la que Fernando Regulés jugaría profesionalmente en Chile. El argentino había llegado el año anterior a la Quinta Región y se transformó en un personaje llamativo dentro de un medio todavía conservador y tradicionalista.
“No era desordenado, en ese momento jugaba con los pantalones largos, algo que no se usaba y hoy es muy común verlo. Era por gusto. También me teñía el pelo. Tengo los mejores recuerdos, mi hijo más chico nació en Chile. Tengo muy lindos recuerdos de Wanderers, y además futbolísticamente me fue bien, a mi criterio. Descendimos y me tocó salir del club, de todos los que recorrí es de los que más quiero”, afirma quien en ese tiempo era conocido como el Rumpy, que en esa época era furor con su programa Chacotero Sentimental.
Además de marcarlo futbolísticamente en esos dos años, la Quinta Región le otorgaría otro hito importante al argentino. “Conocí a Jesús el año 1998 mientras estaba en Wanderers y de ahí empecé a viajar”. La religión lo empezó a marcar fuertemente, y siguió siendo parte de su vida. Posteriormente a Wanderers, tuvo pasos por las ligas de Ecuador, Honduras y otros clubes menores de Argentina. Poco más se supo de él en Chile.
Fútbol y “forma de vida”
Con 41 años, Regulés empieza su día preparando porteros. Ahora está en Club Social y Deportivo Camioneros, una institución formada en 2009 y que es parte del Torneo Argentino B, la cuarta división trasandina. Y después, además de dedicarle tiempo a su familia, va a ejercer como Pastor religioso a una iglesia en Villa Devoto, en la Capital Federal de Buenos Aires, donde, según cuenta, van bastantes futbolistas. Ahí estuvieron Agustín Farías, actualmente en Palestino, y Germán Lanaro, zaguero de Universidad Católica.
“Ejerzo el mismo liderazgo que ejercía deportivamente. Uno ya va tomando una forma de vida, la gente me vio como pastor y a partir de ahí empezamos a trabajar. Ser líder de una Iglesia y a la vez trabajar en el fútbol es muy compatible. A veces uno cree que los futbolistas no tiene ningún tipo de necesidad. Tienes fama, dinero, haces lo que te gusta...pero siempre está la necesidad de conocer a Dios. Nosotros trabajamos en la contención del jugador, porque en su vida un día eres el mejor, otro día te va mal y se te complica todo”, explica el trasandino, quien además también ha oficiado bastantes ceremonias matrimoniales. “Voy seis veces al año a Chile a ver amigos y a pastorear”.
El ex portero está consciente de que en Chile hay muchos jugadores de primer nivel, como Matías Fernández o Marcos González, además de muchas figuras de Colo Colo y la selección chilena, que han elegido un camino similar a él. “Lo tomaría como una forma de vida diferente, no una religión. Kaká y David Luiz también lo hacen y son muy respetados en Brasil, hay una necesidad. La gente tiene una necesidad y el futbolsita no está excento de eso. La palabra creer significa apoyarse en, y a veces el futbolista no tiene en qué apoyarse”.
En Wanderers recuerdan a Regulés como un motivador natural. Para él, pastorear tiene mucha relación con eso. “Hoy se usan mucho los coachings, y el mío es un trabajo similar. El motivador trabaja con el sentimiento, nosotros con el espítu. Lo manejamos con historias bíblicas y también uso ejemplos como el de Usain Bolt. Él tenía la velocidad, y nosotros aplicamos la contención para que cada uno pueda sacar lo mejor que tiene adentro”.
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