Hace 10 meses, el ministro de Hacienda, Alberto Arenas -por entonces jefe programático de Michelle Bachelet-, criticaba la elaboración del Presupuesto 2014 porque, a su juicio, en un escenario que ya se advertía de desaceleración, era procíclico y con una baja inversión pública.

Hoy, con una economía cada día más fría (ver nota pág. 36), el secretario de Estado retoma sus dichos de cara a la elaboración del Presupuesto 2015, y pone el acento en que dicha ley será contracíclica, es decir, con un fuerte componente de gasto fiscal para la reactivación.

Si para este año la autoridad hasta ahora ha previsto una expansión del gasto fiscal de 6,6% -que podría ser incluso mayor-, para el próximo elevaría aún más la apuesta.

Si ello se concreta, el gasto fiscal del Presupuesto de 2015 sería el mayor desde 2009, año en que se aplicó la política contracíclica para paliar los efectos de la recesión y el gasto fiscal subió hasta 16,5%. 

Cabe consignar que la mayor alza del gasto fiscal en los últimos 23 años se dio bajo la primera administración de Michelle Bachelet (10,5%), cuando la cartera de Hacienda estaba dirigida por el también ex precandidato presidencial Andrés Velasco.

El gobierno de Sebastián Piñera asumió con el compromiso presupuestario de que el gasto fiscal no crecería más que el producto interno bruto (PIB). En dicho período, el gasto fiscal se expandió 4,6%, lo que ha sido cuestionado por el ministro Arenas.

Para Arenas, el mayor gasto fiscal de este y el próximo año es "absolutamente consistente con la política de balance estructural". Por ello, a su juicio, quienes la aplicaron en el pasado y pusieron tal restricción (que el gasto creciera menos que el PIB) deben dar explicaciones de por qué lo hacían, advirtió a principios de mes.

EFECTO REFORMA

Si bien aún resta por conocer el PIB tendencial y el precio del cobre de largo plazo para tener una proyección más certera sobre los supuestos presupuestarios, entre los economistas hay discrepancias respecto de a cuánto debiera llegar el gasto fiscal en 2015.

Mientras algunos expertos lo sitúan en torno al 4%, otros creen que se podría expandir hasta en dos dígitos, dependiendo del uso que se dé a los recursos de la reforma tributaria. También discrepan sobre el rol que debe jugar la política fiscal en esta desaceleración.

Para Alejandro Fernández, economista de Gemines, el gasto público no debiera crecer más allá de 4,8% en 2015, y precisa que "entre 4,5% y 5% debiera ser consistente con la regla estructural".

Cecilia Cifuentes, economista de LyD, advierte que el aumento real no debería ser mayor al 7%. "No me parece prudente que el gasto creciera al mismo ritmo de los ingresos estructurales, porque estaría dejando de lado los objetivos del programa. Ahora, si crece más que eso, estaríamos dejando un poco de lado los objetivos de la reforma tributaria", acota.

Patricio Rojas, de Rojas & Asoc., cree que el gasto público en 2015 estará influido por los US$ 2.500 millones adicionales que tendrá el gobierno con la reforma tributaria. Detalla que si se destinan íntegramente a gastos y no a reducir el déficit corriente, "claramente vamos a tener que el gasto público va a crecer probablemente en la cercanía de 10%, e incluso es posible que supere ese valor".

Según Rojas, la idea de que el gasto no crezca mucho más que el PIB tiene asidero cuando la economía está alineada, pero ahora se está frente a una desaceleración y, por tanto, "el próximo año claramente debiésemos tener un gasto que jugará un programa contracíclico", detalla, y aconseja poner los recursos en educación, salud y vivienda pública, que genera empleos en la construcción.

Cifuentes y Fernández tienen una visión distinta. "Soy escéptica del rol contracíclico de la política fiscal, mientras no se actúe sobre las expectativas del sector privado", señala la economista. Para Fernández, no están dadas las condiciones para aplicar una política contracíclica, pues Chile no está en recesión y la desaceleración obedece a factores internos.