Se abre una de tantas puertas que hay en el Monumental y aparece Héctor Tapia con su uniforme de trabajo. Se ve sereno. Es jueves y su equipo venció pocas horas antes a Unión Española, confirmando la mejoría de Colo Colo tras un pésimo inicio del Clausura. El joven entrenador de 37 años no es amigo de las entrevistas individuales, pero accede a recibir a La Tercera después de muchos pedidos. Cumple con los saludos formales y una corta sesión fotográfica. Todavía no entra en confianza y se nota.

Con el correr de los minutos, y luego de invitar a estar cómodos y tranquilos, el mentor de la trigésima estrella del Cacique toma aire y dice que está listo para iniciar la conversación : "Ya, comienza".

OK... ¿Es usted un llorón?

No, nunca lo he sido. Lo que pasa es que de pronto tengo que poner puntos de discusión sobre la mesa, para que sean comentados por quienes corresponda. El caso específico de los horarios y el tema del calor fue algo que me pareció oportuno plantear. Lo hice con la idea de buscar lo mejor para mi equipo, pero no con la idea de buscar una ventaja deportiva.

Usted dice que no es llorón, pero los rivales o hinchas de los equipos rivales sí lo plantean así. ¿Cómo explica eso?

No sé, no puedo responder eso. Lo que sí le repito, mi idea siempre es plantear algo cuando me parece mal. Como técnico de Colo Colo es mi tarea estar atento a todos los detalles relacionados con mi equipo. Y puntualmente lo de los horarios no fue necesario que lo dijera, porque me lo preguntaron en una conferencia de prensa.

Suazo reconoce que le ha costado adaptarse. ¿A qué se debe eso?

A todos los jugadores cuando llegan de un plantel nuevo, les toma un tiempo adaptarse. Todavía no lleva ni dos meses acá y está trabajando fuerte para llegar a su mejor forma. Estoy muy contento con lo que está haciendo Humberto, lo veo con unas ganas tremendas y estoy seguro de que pronto veremos su mejor versión en la cancha. Ahora está en un proceso en que debe adaptarse al equipo, a nuestro esquema, a nuestra forma de jugar.

¿Suazo se debe adaptar a su equipo o el equipo tiene que adaptarse a Suazo?

Un poco de los dos. Es nuestra función como cuerpo técnico que se acomode por el bien del conjunto.

Usted para hacer jugar a Suazo lo ubica como enganche, cuando todos lo reconocemos como un delantero. ¿Eso no es acomodar el equipo para que juegue Suazo?

Es verdad, lo estoy ocupando como el volante de creación. Pero no es una función nueva para él y se equivocan los que sólo lo ven como un 9, porque en Monterrey ya estaba cumpliendo esta función.

Para que fuese enganche ante Unión Española, dejó a Vecchio en la banca. ¿Pueden jugar juntos Suazo, Paredes y Vecchio sin que usted varíe su esquema?

Se puede y no necesariamente por eso voy a cambiar mi esquema. Mi trabajo es que eso se vea bien en la cancha. Vecchio, Suazo y Paredes pueden ser titulares juntos y lo ideal es poder tener a los tres en la cancha.

¿Usted es de esquemas rígidos o le gusta variar? En los últimos dos campeonatos lo mantuvo siempre…

[Se toma tiempo para pensar] Ehhhh, hay que trabajar los esquemas según las necesidades de la escuadra. Es un tema que pasa también por los jugadores que tenemos. Si yo veo que el equipo anda bien, no lo varío, como pasó en el torneo que ganamos en 2014, donde tuvimos un rendimiento casi perfecto. Y en el torneo pasado peleamos hasta la última fecha, también con ese esquema. Por eso no he visto la necesidad de cambiarlo, aunque si es preciso lo haré.

Este domingo (ayer) se cumple el castigo de seis fechas de Julio Barroso. ¿Se cierra definitivamente el polémico capítulo de sus declaraciones?

Sí, es un asunto que ya fue tratado lo suficiente. Yo lo veo que está bien, se prepara día a día para estar de vuelta en la competencia y ser un aporte. Repito, yo lo veo bien, el tema ya se acabó.

¿Y vuelve para ser titular de inmediato? Su ausencia en la cancha fue muy negativa para Colo Colo.

Su importancia en el equipo es evidente. Él tiene muy claro lo que vale para nosotros y su rol en nuestro conjunto. Ahora, garantizar la titularidad es muy difícil; haría mal como entrenador si lo hiciera. Julio tiene alta importancia en el equipo, influyó mucho en la obtención de la estrella 30 y en la pelea por el título en el torneo anterior. Para nosotros es fundamental su regreso.

Usted es un técnico joven… ¿Le ha costado manejar a un plantel como el de Colo Colo?

Es verdad que soy joven, pero he ido cumpliendo todas las etapas de técnico en este club. Soy un agradecido de los grupos que me he encontrado acá. Desde que Gustavo Benítez me invitó a ser su ayudante técnico, cuando me tocó trabajar como interino y cuando como técnico confirmado me tocó dirigir al plantel campeón. Además, en el cuerpo técnico tenemos una forma de trabajo donde intentamos trabajar siempre codo a codo con la parte física, la parte médica, etc. Es un cuerpo técnico muy afiatado en ese sentido. Estoy cómodo y contento con mi staff y mis jugadores.

Pero sí debe reconocer que externamente sus jugadores se han visto envueltos en varias polémicas. Barroso, Bravo, los tuiteos… 

(Vuelve a tomarse unos segundos) Es cierto, han pasado cosas específicas que no son cómodas. Situaciones especiales que han generado mucho ruido…

¿Y usted no les pone coto a este tipo de cosas?

Un técnico debe estar preparado para enfrentar diferentes problemas que ocurren al interior de su plantel. Personalmente creo que un entrenador nunca termina de aprender. Mi idea es evitar que estas cosas vuelvan a pasar y, lo más importante, es que no afecten al grupo.

Imagino que estaba al tanto de lo que iba a declarar Barroso, pero ¿qué pasó en el caso del Twitter? ¿Al enterarse, pensó "¡cresta, por qué arman este lío ahora"!?

A ver… no es algo que esperaba. Sólo digamos que hay situaciones que se pueden evitar.

El plantel es una cosa, pero otra muy distinta es que alguien del mismo cuerpo técnico (el PF Juan Ramírez) participe del asunto. ¿Cómo tomó esa situación?

Prefiero guardar mi opinión. Es un tema interno, que se trató dentro del camarín. No quiero ir más allá.

¿Cuáles son sus aspiraciones como entrenador? ¿Seguir en Colo Colo, saltar al extranjero, la Selección?

Sinceramente, cuando llegué al fútbol como entrenador, no lo hice proyectándome más allá. Cuando entré al INAF mi idea no era apurar ningún proceso, pero las cosas se me han dado mucho más rápido de lo normal. Llegué a trabajar a las series menores de Colo Colo, a quemar esa etapa primero, y  Gustavo Benítez me pidió como su ayudante técnico. Después, cuando Gustavo se va, yo también me quise ir de Colo Colo, por solidaridad con él, pero en el club me pidieron que siguiera y desde ahí todo se ha dado muy rápido.

¿Su meta inmediata es seguir en Colo Colo?

Lo estoy pasando bien en Colo Colo. Me gusta mucho lo que hago, el grupo de trabajo que se ha formado. Lo paso bien con el equipo, con mi cuerpo técnico. Hemos creado un plantel totalmente jerarquizado, vienen muchachos de muy buen nivel desde abajo. Estoy contento acá.

Su contrato termina a mitad de año, ¿Su idea es renovar?

Me gustaría quedarme en Colo Colo, yo crecí en este club y me gusta estar acá, pero son temas que tienen que evaluar ambas partes. Como te dije, se han hecho muchas cosas bien y eso me tiene tranquilo. Pero esto también depende de los resultados, de lo que piensen los dirigentes, de cómo nos vaya en la Copa Libertadores, etc. Ya habrá tiempo para conversar estos temas con las autoridades del club. Pero repito: lo paso bien en Colo Colo y me gusta mucho estar acá.

¿Le tiene miedo a la palabra fracaso?

No.

¿Y qué sería un fracaso para usted en este semestre, en la Copa Libertadores, por ejemplo?

Para mí es un fracaso no llegar a las instancias finales de la Copa Libertadores con el equipo de jugadores que tengo.

¿Instancias finales? ¿No sería más lógico aspirar a pasar el grupo primero?

La Copa Libertadores es un torneo muy especial. Te puedes quedar fuera porque el rival se te metió atrás y en un contragolpe te anota un gol o porque estás en un mal día y no puedes anotar goles, pese a que creas muchas ocasiones. Sin embargo, yo creo que tengo un plantel de mucha jerarquía y mi apuesta es llegar a instancias finales.

Al comienzo se hablaba de la dupla Tapia-Riffo. Con el tiempo, ahora se habla principalmente del equipo de Tapia. ¿Cómo es su relación con Miguel Riffo? ¿Usted se deja manejar?

A Miguel lo conozco hace muchos años y tanto con él como con todo mi cuerpo técnico, hemos podido llevarnos muy bien. Sí soy un técnico que escucha muchos consejos o sugerencias. Las decisiones se toman en conjunto y juntos vemos qué es lo mejor para nuestro equipo. Pero la decisión final siempre es mía. Tengo gente que me apoya a la hora de tomar una decisión, tenemos un cuerpo técnico muy afiatado, pero las decisiones finales claro que las tengo que tomar yo y nadie más.

La decisión de no dejar entrar a Bravo a un entrenamiento fue suya, como ya dijo. ¿Sigue manteniendo que fue correcta?

Era lo que tenía que hacer. No podía exponer a Claudio y al plantel a una situación tensa. No hubiese sido positivo para nadie. Fue lo mejor.

Usted aseguró en radio ADN que tiene una buena relación con la dirigencia. ¿Mejoró con el tiempo o siempre ha sido buena?

Tengo una relación de mucho respeto con el presidente del club, don Arturo Salah. Nos conocemos desde que yo era un cadete en Colo Colo. Siempre ha sido buena y respetuosa. Yo acepto sus consejos. Conversamos mucho.

¿Y con el resto de las autoridades del club? ¿Juan Gutiérrez específicamente?

Conozco a todo el directorio, he conversado con casi todos. Existe una relación cordial.

¿Cuál ha sido su mayor acierto desde que es técnico de Colo Colo?

Armar un plantel para ser campeón, con los jugadores precisos para ser el mejor equipo de Chile, con siete u ocho jugadores que estaban en todos los equipos ideales del torneo. Aumentamos nuestro número de seleccionados de uno a mínimo cinco. Mi convicción para pedir específicamente a ciertos jugadores y armar ese plantel fue mi mejor decisión acá.

¿Y su mayor error?

Actuar de la misma forma en el torneo siguiente. Podíamos contratar más de tres jugadores y no lo hicimos. Y al final terminamos con un plantel corto, que afectó nuestro rendimiento, aunque peleamos por el título hasta el final. Debí pensar en que íbamos a tener jugadores en la Selección, que se nos podían lesionar otros. Aposté por lo mismo que hice en el torneo del título, nombres específicos. Fue una equivocación no haber aprovechado que se podían contratar una cantidad ilimitada de jugadores. Llegaron tres jugadores y podrían haber sido cuatro o cinco, aunque siempre estaba el tema de no traer por traer. Al final, pasa que el acierto o el error también va de la mano con los resultados.