El Departamento de Estado de Estados Unidos dijo el jueves que los helicópteros que la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton acusó a Rusia de vender a Siria eran de hecho aparatos renovados ya propiedad del régimen de Bashar Assad.

Clinton acusó el martes a Damasco de escalar "dramáticamente" la crisis en Siria con el enví­o de los helicópteros. Al responder a una pregunta de la Brookings Institution, Clinton omitió decir que los helicópteros no eran nuevos, cuando dijo que Washington estaba preocupado "acerca de la reciente información que tenemos de que hay helicópteros de combate en camino de Rusia a Siria".

El comentario habí­a complicado los objetivos del gobierno de Barack Obama hacia Siria y las relaciones Estados Unidos-Rusia, antes de una reunión clave entre los lí­deres de los dos paí­ses.

El jueves, la portavoz del Departamento de Estado Victoria Nuland insistió en que el detalle significa poco, aunque se negó a explicar por qué el departamento no divulgó la información previamente.

"Ya sean nuevos o renovados, el temor es que van a ser usados con exactamente el mismo propósito que los helicópteros actualmente en Siria:  para matar civiles", le dijo Noland a reporteros. "son helicópteros que han estado fuera de acción por unos seis meses o más. Han sido renovados. La pregunta es simplemente qué piensas que van a hacer con ellos, cuando uno ve en lo que se está usando la última flotilla".

"Cuando uno mira cada uno de los helicópteros de fabricación soviética y rusa que están en uso en estos momentos en Siria está atacando una nueva localidad civil", añadió. "Así­ que el asunto es que cuando tú añades tres helicópteros recién renovados a la pelea, son tres más que pueden ser usados para matar a civiles".

La acusación de Clinton motivó una pronta negativa de Rusia y contraacusaciones de hipocresí­a a Estados Unidos por vender equipo militar a Bahrein cuando el paí­s árabe estaba inmerso en un conflicto civil. Además, las duras declaraciones de la secretaria de Estado tomaron por sorpresa a algunos en el gobierno de Obama, y la Casa Blanca adoptó un lenguaje más moderado en los dí­as siguientes para expresar las preocupaciones estadounidenses sobre el papel ruso.

"El hecho de que tenemos desacuerdos con Rusia en algunos asuntos, Siria entre ellos, no significa que no podemos avanzar con Rusia en áreas en las que coincidimos", dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca Jay Carney el jueves, que hizo notar que no habí­a "nada nuevo" en el reporte de inteligencia en el que Clinton basó su acusación.