Miles de manifestantes antigubernamentales bloquearon hoy decenas de avenidas en Bangkok con el objetivo de forzar la dimisión del Gobierno interino de Yingluck Shinawatra y suspender las elecciones de febrero.
Desde anoche, decenas de miles de personas comenzaron a levantar barricadas, tiendas de campaña y escenarios en intersecciones claves en el centro capital dentro de la campaña Cierra Bangkok.
"¡Fuera Yingluck!", gritaban los manifestantes a la primera ministra provistos de banderas, muñequeras, diademas y hasta gafas con los colores de la enseña tailandesa.
Más de 30.000 simpatizantes del movimiento opositor se congregaron en torno a Asok, Ratchaprasong o el monumento a la Victoria, paralizando importantes avenidas en la capital, una metrópoli de diez millones de habitantes.
Los silbatos se han convertido en el símbolo ruidoso de la multitud, que hoy exhibió un talante festivo entre puestos de comida, masajes y la música que alternan con discursos políticos.
Excepto en las intersecciones donde han acampado los manifestantes, el tráfico transcurrió sin retenciones en el resto de las calles de la capital que hoy han amanecido menos concurridas de lo habitual.
Según ha podido comprobar Efe, en algunos de los lugares bloqueados, los manifestantes permitieron la circulación de forma limitada y la mayoría de los centros comerciales abrieron, aunque sí cerraron un gran número de centros de enseñanza.
El líder de las protestas, Suthep Taughsuban, exige la dimisión del Ejecutivo de Yingluck Shinawatra y su sustitución por un consejo no electo que reforme el sistema político, que considera corrupto, antes de que se convoquen elecciones.
Suthep descartó cualquier negociación con el Gobierno y expresó su confianza en la victoria de la "revolución popular" para erradicar lo que llama el "régimen de Thaksin", en referencia al ex primer ministro Thaksin Shinawatra, hermano de Yingluck.
Los manifestantes tratan de bloquear la capital para forzar la caída de Yingluck, aunque de momento la mayoría de los comercios y oficinas funcionan con normalidad.
"No tengo miedo, esto es normal, hemos tenido este tipo de protestas muchas veces", explicó a Efe la empleada de una farmacia en Ratchaprasong, un enclave turístico lleno de hoteles y tiendas de lujo en pleno centro.
"Lo único es que los centros comerciales cierran antes, pero la gente se puede mover bien en el tren elevado o el metro", agregó la dependienta.
Desde el golpe de Estado de 2006 contra Thaksin, que vive en el exilio de Dubai, donde evita una condena por corrupción, Tailandia sufre una profunda crisis política por el enfrentamiento entre detractores y simpatizantes del ex mandatario.