El drama agridulce que la firma Rodarte desplegó sobre la pasarela neoyorquina ayer martes recordó a muchos por qué las hermanas Kate y Laura Mulleavy se han convertido en una de las revelaciones de los últimos años en tan poco tiempo.

El tema de su colección Otoño-Invierno 2010-2010 en la Semana de la Moda de Nueva York fue el estado nebuloso de la conciencia que se interpone entre el sueño y la vigilia. Encantadores vestidos drapeados de encaje, fueron llenando la pasarela bajo un sentimiento de lencería vintage y estampados sobre telas ultra-femeninas.

Los tejidos de punto grueso, en ocasiones con flecos de hilos, marcaron una colección romántica y cálida a la vez.

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En un comunicado, las hermanas Mulleavy dijeron que se habían inspirado en un pequeño pueblo en la frontera mexicano-estadounidense que tiene ricas imágenes, desde un destartalado camión por el lado de la carretera a trabajadores de las fábricas locales. A las diseñadores les golpeó esa vibra brumosa y melancólica del área, que evocaba a la somnolencia de los empleados de la noche.

Kate Mulleavy describió la colección a partir de ese concepto de ciudades fronterizas, donde la gente vive en el limbo, casi sonámbula.

Con Natalie Portman y Kirsten Dunst en el front row del desfile, el dúo de modistas presentó una serie de vestidos patchwork hechos a mano, preciosos, folk, aunque casi imposibles de describir, sólo a través del estilo único de Rodarte.

Leggins transparentes de joyas y medias de lana, estrechos pantalones recortados, además de estampados florales y tribales, encajes, crochet y flecos, fueron mostrando este universo mágico.

Prendas en colores suaves, blancos y cremas, presentaron un espíritu puramente romántico, según señala revista Elle UK, una pasarela soñadora y bella que marcó uno de los mejores momentos de la firma Rodarte.