Columna de Magdalena Merbilháa: Los colectividas van por todo, nada es tuyo

Esta semana vimos como el “saltarse la fila” es validado desde el gobierno. La megatoma de San Antonio, que no es otra cosa que una usurpación planificada desde el crimen organizado de terrenos de particulares, un robo, es validada desde el gobierno. Después de alentar ellos mismos a tomarse los terrenos en el pasado, hoy siendo gobierno y con un fallo judicial que ordenaba el desalojo -ya que evidentemente es un robo-, buscaron la fórmula para no desalojar. Se debe cumplir su voluntad, no la ley.
Fomentaron la creación de cooperativas entre los vecinos y lograron una prórroga del desalojo que debía ser esta semana. Como siempre, crear una comisión que estudie el caso y en 6 meses resolver. Ganar tiempo. Es decir, la acción gubernamental “borró con el codo” la decisión de la justicia que llamaba desalojar ahora. No serán expulsados y de hecho, conseguirán una solución habitacional “express”, antes que los damnificados del incendio de Viña y Quilpué.
Esta acción, deja en evidencia que en Chile hacer las cosas bien no da frutos, saltarse la fila es la tónica. Esta operación corona las acciones de los militantes del Frente Amplio que incentivaron la usurpación hace años y que gritaron “a viento y marea” que “no hay nadie ilegal”. Con esto, otras tomas buscarán la misma solución. Se ha creado un monstruo. Se ha violado la Justicia real en nombre de la “justicia social”.
El ministro de Vivienda, Carlos Montes, dice que los terrenos serán pagados por las cooperativas creadas por los pobladores. Pero eso es evidentemente falso, ya que supuestamente se tomaron los terrenos porque no tenían plata. Lo cierto es que esto será pagado por todos los chilenos, aumentando el déficit fiscal ya existente.
Hay ciertos grupos colectivistas que no creen en la propiedad privada. Son viejos dinosaurios decimonónicos, materialistas, deseosos de instaurar el “paraíso terrenal” en esta tierra creando “el Nuevo Hombre”. De hecho, hace unas semanas el propio Daniel Jadue decía que lo que faltaba en este caso en San Antonio era un liderazgo latinoamericano que gritara “¡Expropiese!”. Esa idea añeja e injusta de que el derecho a la vivienda está por sobre el derecho de propiedad de otros.
Los dueños de los terrenos han visto, con impotencia, como no hay justicia para lo que es de propio suyo. Los colectivistas creen que no hay “lo propio” sino que “lo común”. Ciertamente, eso corre para los bienes de terceros y nunca para los de ellos. Los dirigentes de las izquierdas vociferantes nunca acogen en sus casas y son generosos sólo con lo ajeno, es decir no son generosos, son una cáscara vacía.
Los colectivistas, que no creen en la “propiedad privada”, tampoco creen en “el patrimonio propio” de las reparticiones estatales. Ven todo como una “gran saco”. Con la gran mentira que dice que “El Estado somos todos” han intentado imponer la idea de que, si le das al Estado, sigue siendo tuyo, lo que es totalmente falso. El Estado NO somos todos. El Estado es “un montón de burócratas” que viven de nuestros recursos y que, de hecho, dependen de nuestra producción. Son “parásitos” que no producen, sino “vegetan”. Se enriquecen de lo ajeno, y la mayor parte de ellos, (no todos, siempre hay excepciones) no tienen real sentido de servicio público. Es el bien personal el que está por sobre el bien común.
No hay sentido de sacrificio en casi ninguna dimensión, ya que, incluso siendo ilegal, están dispuestos a ir a la huelga para lograr mejores prebendas para ellos. No tienen sentido de responsabilidad país, ya que, si no hay plata y no la hay, en un real sentido de servicio público, debieran estar dispuestos a ganar menos. No tienen conciencia que son empleados de todos los chilenos y que es el trabajo de quienes producen, lo que los alimenta. Se llenan de “derechos adquiridos” y siempre quieren más. Es esa lógica la que llevó al Estado a gastarse las reservas país sin tener una crisis de por medio. Sacando malas cuentas de lo que iban a recaudar, no les alcanzó la plata, con lo que viendo al Estado como “un saco colectivo”, miraron a los “recursos propios” de la Corfo y “se los embolsaron” para pagar gastos corrientes. Las explicaciones apuntaron a que los usaban para no endeudarse más. Para ellos era el mismo saco. Pero no lo es. La Corfo tiene recursos propios que el Fisco no puede utilizar para nada más que para lo que fueron establecidos.
Lo que hicieron nace de la idea primaria de la negación de la propiedad privada. Si no hay propiedad privada, hay colectivo. Es todo un gran saco. Es por eso, que dentro del Estado no pueden entender que haya reparticiones públicas con recursos propios. Tampoco que haya independencia de reparticiones públicas. La pulsión de control y de gasto es total y absoluta.
Hoy con la “solución” de la toma de San Antonio nuevamente actúan como si los recursos cayeran del cielo y se olvidan de “los dueños”. En nombre de los derechos habitacionales de quienes robaron terrenos y se saltaron la fila, hoy nos harán endeudarnos a todos nosotros. El Gasto fiscal está disparado y las prioridades desordenadas. Los colectivistas quieren la fiesta completa, van por todo y siempre quieren que lo pagues tú.
Por Magdalena Merbilháa, periodista e historiadora.
Comenta
Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbete aquí.