Columna de Marcelo Drago y Pablo Contreras V.: Privacidad y empoderamiento: Una nueva ley de Protección de Datos Personales

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Después de siete años y en su tercer intento, la modificación sustancial de la actual ley de protección de datos ha sido finalmente aprobada por la comisión mixta. El proyecto fue completamente reelaborado en la Cámara de Diputados, con el objeto de cumplir con estándares internacionales.

Es crucial entender la magnitud de este cambio y su impacto. La ley redefinirá las reglas del juego en cuanto al manejo de la información personal de los chilenos, en todo ámbito. Se establece un marco sólido e integral para la protección de la privacidad y la autodeterminación informativa de los ciudadanos.

Para el país, se crea una institucionalidad garante del derecho a la protección de datos. Una agencia con dientes para cautelar y vigilar los derechos de los ciudadanos en el ámbito digital y analógico. Además, esta ley sigue el camino trazado por la Unión Europea en esta materia, adaptando elementos clave del Reglamento Europeo a nuestra realidad. Esto no solo fortalece la protección de datos en el país, sino que también abre nuevas oportunidades de intercambio comercial con la UE y otros países que han obtenido la misma declaración de “país adecuado”.

Para los ciudadanos, esta ley representa un empoderamiento significativo, al asegurarles un mayor control sobre su información frente a empresas, organizaciones y entidades gubernamentales. Se acabarán prácticas invasivas como los “rutificadores” y llamadas no consentidas porque las multas por incumplimiento serán sustanciales. Todos podremos ejercer derechos sobre nuestros datos de manera efectiva y desformalizada, como acceder a la información que las organizaciones tienen de nosotros, rectificar datos inexactos, suprimirlos, oponerse a ciertos tratamientos y portarlos, entre otros.

Para las empresas, la ley supone un cambio importante en el manejo de información personal. Deberán adaptarse a nuevos requisitos y principios. En muchos casos deberán obtener el consentimiento de las personas para usar los datos, siempre garantizando su seguridad y confidencialidad. Las que cumplan con estas obligaciones no solo evitarán sanciones, sino que también podrán beneficiarse de una buena reputación y mayores oportunidades de negocios a nivel internacional.

La aprobación de la reforma marca un hito en la protección de la privacidad y los derechos digitales de los ciudadanos. Junto con sus desafíos, ofrece oportunidades para fortalecer la confianza pública y facilitar el comercio internacional. Esta ley sentará las bases para un uso más ético y responsable de la información personal en la era digital.

La forma en que interactuamos con los datos personales está a punto de ser transformada radicalmente. Es un antes y un después, un cambio histórico tomó demasiado tiempo pero indudablemente nos beneficiará a todos.

Por Marcelo Drago Aguirre, Director Diplomado Nueva Protección de Datos Personales en Chile: Ejercicio y Compliance Corporativo y Pablo Contreras Vásquez, Director Cátedra LegalTech UCentral

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