Por Cristina VioDesafíos para una sociedad que envejece

Según las últimas estimaciones y proyecciones del INE, la población de Chile dejará de crecer y comenzará una disminución gradual hacia mediados de 2070. En solo dos años más, las defunciones superarían a los nacimientos. La caída sostenida de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida han transformado nuestra estructura demográfica.
Desde 2028 habrá más personas de 65 años o más que menores de 15 años, y hacia 2035 comenzará también a reducirse la población en edad potencialmente activa. La esperanza de vida pasaría de 74,6 años en 1992 a 88,4 años en 2070 (viviendo más las mujeres).
Este cambio demográfico transformará la forma en que vivimos, producimos y nos organizamos. Presionará los sistemas de salud, pensiones y cuidados. Si no se redistribuyen las responsabilidades, las desigualdades entre hombres y mujeres se profundizarán, acrecentando la crisis de los cuidados en desmedro de las trayectorias femeninas, desaprovechando su potencial y alejándolas de la fuerza laboral.
Entonces, la pregunta no es si debemos adaptarnos a estos cambios, sino cómo y con qué urgencia.
En este contexto, la reciente publicación de la Ley 21.805, que reconoce el derecho al cuidado y crea el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, constituye un avance estructural fundamental. Por primera vez se reconoce el derecho al cuidado en todas sus dimensiones y se establece un marco institucional orientado a promover la autonomía, prevenir la dependencia y proveer apoyos en un marco de corresponsabilidad social y de género.
Asimismo, fue aprobado por el Congreso Nacional el proyecto de Ley Integral de las Personas Mayores, que busca fortalecer la protección y el ejercicio efectivo de sus derechos, promoviendo un envejecimiento digno, activo y saludable.
Todo esto es relevante porque, en estas iniciativas, la oportunidad es clave: sin políticas oportunas, aumentará el riesgo de dependencia severa, elevando los costos humanos y fiscales de los cuidados en un contexto demográfico desafiante.
Se debe avanzar decididamente en la implementación de estas nuevas leyes, abordando el escenario demográfico con proactividad y herramientas efectivas para transformar este desafío en una oportunidad de construir una sociedad más inclusiva, justa y productiva.
Pero sigue pendiente una reforma clave: la sala cuna universal. En el cuidado de niños y niñas de 0 a 4 años, las mujeres destinan 1.378 millones de horas al año, frente a 470 millones de los hombres. Sin esta iniciativa, la corresponsabilidad seguirá siendo incompleta y la participación laboral femenina continuará limitada.
Los cambios poblacionales ya están en marcha. La sostenibilidad del país dependerá de consolidar un sistema de cuidados robusto e impulsar, con urgencia, las reformas en tramitación junto con implementar adecuadamente las ya aprobadas. Marzo debe ser decisivo para cerrar los pendientes y avanzar con determinación.
Por Cristina Vio, directora ejecutiva de ComunidadMujer
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE

















