La vigencia del llamado de Mistral

Gabriela Mistral
La vigencia del llamado de Mistral.

Que las mujeres podamos contribuir a la creación de conocimiento no es solo una cuestión de justicia, es también una oportunidad para multiplicar nuestro potencial como sociedad, beneficiándonos a todos.



“Instruir a la mujer es dignificarla, elevarla (...) y con ello, disipar la sombra que oscurece a la mitad de la humanidad, engrandeciendo la dignidad del hogar (...). Que la ciencia sea amada por ellas, más que las joyas (...). Que los libros científicos reposen en sus manos, con la misma reverencia que el Manual de Piedad (...). Honremos a aquellos líderes que, en sus programas de gobierno, priorizan la instrucción de la mujer; a quienes luchan por su desarrollo pleno, ¡éxito y victoria!”.

Estas palabras, escritas por Gabriela Mistral en 1906, a sus 17 años, resuenan con una fuerza que impresiona. Casi cuatro décadas después recibiría el Premio Nobel de Literatura, siendo el primer autor latinoamericano en alcanzar tal honor y la única escritora de la región en obtener este galardón hasta ahora. Este año, para conmemorar el 80 aniversario de ese reconocimiento se ha coorganizado una agenda conmemorativa público-privada que celebrará su genio y legado, tanto en Chile como en el extranjero.

En el marco de esta iniciativa nace una oportunidad -y una obligación al mismo tiempo- de revisitar su figura, su obra y su legado cultural y político con renovada admiración y amplitud. El Nobel reconoció la potencia y el ímpetu de su poesía y su prosa, pero ella fue mucho más.

Diplomática, pedagoga y activista, su voz se alzó desde lo rural, lo latino y lo universal para luchar incansablemente por los derechos de las niñas y mujeres; por el derecho a votar, a participar y a educarnos, en particular en ciencias. Mistral vislumbró el acceso al saber científico como una estrategia clave para lograr cambios culturales profundos en pos de la igualdad, independencia y dignidad femenina.

Compartimos plenamente esta visión. La ciencia ha sido históricamente percibida como un dominio masculino y es tal vez por eso que hay algo particularmente simbólico e inspirador en la reducción de la brecha de género en el campo científico; y en la posibilidad de romper estereotipos y abrir a las mujeres un ámbito de poder que ha sido muy complejo de habitar para ellas. Es la punta de lanza de un cambio profundo.

Que las mujeres podamos contribuir a la creación de conocimiento no es solo una cuestión de justicia, es también una oportunidad para multiplicar nuestro potencial como sociedad, beneficiándonos a todos. El enfoque de género aporta amplitud y diversidad para cuestionar, investigar y resolver. Dada la envergadura de desafíos locales y globales que enfrentamos, resulta perentorio contar con todo el talento disponible. El mismo al que Mistral llamaba a abordar con urgencia. Esta conmemoración del Nobel debiera también rescatar la vigencia de esa visión e inspirarnos a todos a ir por más, como dijo Mistral, con la perseverancia de las olas del mar, que hacen de cada retroceso un punto de partida para un nuevo avance.

Por Mónica Martin, directora ejecutiva ComunidadMujer

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