Perspectivas para la economía chilena



Las dudas que ha tenido el mercado sobre el estado de la recuperación de la economía chilena marcaron la antesala del último Informe de Política Monetaria del Banco Central (IPOM). Contrario a la tónica del año 2018, en que el mercado y el propio instituto emisor en general corrigieron al alza las proyecciones, se esperaba que este IPOM marcara una corrección a la baja en las estimaciones para 2019.

Y el Banco Central estuvo dentro de lo que anticipaban los analistas. Así, para este año el crecimiento proyectado se ubica entre 3% y 4% -el informe previo anticipaba una expansión entre 3,35% y 4,25%-, con una demanda interna creciendo a niveles similares que lo anticipado en diciembre (3,7%), con un rendimiento de la inversión algo mejor (6,2% vs. 6% del informe de diciembre) y un consumo estable en 3,3%.

Pese a la corrección a la baja, persiste en el IPOM un tono algo optimista respecto a la situación interna. Esto puede estar explicado por el buen rendimiento que registró la economía en el cuarto trimestre de 2018, cuando el PIB se expandió a una tasa interanual de 3,6% (con un crecimiento anualizado de 5,3% en relación al tercer trimestre, usando la serie desestacionalizada). Uno de los motores de este mayor crecimiento fue la inversión, que creció en el cuarto trimestre en 5,6%, su mejor desempeño en más de tres años y que cerró el 2018 con una expansión de 4,7%, la primera luego de cuatro años de caídas consecutivas.

La pregunta que sigue rondando en el mundo privado es cuán sostenible son estas tasas de crecimiento. La información preliminar del primer trimestre de 2019 no ayuda para alimentar un optimismo desbordado. Luego del exiguo crecimiento del Imacec de enero, que llegó al 2,1% (recientemente corregido a la baja), el mercado anticipa una expansión para el mes de febrero en torno a 2%, explicada por una fuerte caída de la minería, debido a situaciones puntuales (inundaciones en el norte) y estructurales (menor ley del mineral). Para marzo, las primeras apuestas no son mucho más alentadoras y con la información disponible el mercado espera un crecimiento que superará levemente el 2%. Es decir, el primer trimestre registraría un crecimiento en torno al 2%, que de materializarse sería el peor desempeño económico en lo que va de la actual administración.

Por su parte, existe incertidumbre sobre la evolución futura de la inversión. Las cifras de importaciones de bienes de capital -que fueron el principal motor de la inversión en 2018- han venido moderando su crecimiento en el margen, lo que se suma al bajo desempeño del componente construcción y otras obras, que anotó un crecimiento de 2,1% en el cuatro trimestre de 2018, el peor rendimiento del año. Pese a que la confianza empresarial lleva tres meses en la zona positiva, la creciente incertidumbre sobre el avance de las reformas claves en materia económica (tributaria y laboral) y un panorama externo más adverso, pueden deteriorarla en lo sucesivo.

Lo anterior anticipa que -con la información disponible- el crecimiento para este año se ubicaría en la parte baja del rango proyectado por el Banco Central.

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