Un cambio de hora innecesario

SEÑOR DIRECTOR:
Se avecina un nuevo cambio de horario en gran parte del país. Algo que ha sido objeto de discusión durante años por sus efectos en el cuerpo humano y en el buen dormir.
El argumento de que el horario de invierno maximiza el aprovechamiento de la luz natural en la mañana es clave. La luz matinal tiene un impacto positivo en nuestra fisiología, ayudando a regular los ritmos circadianos, nuestra capacidad de concentración y productividad. Al contrario, el horario de verano, que extiende la luz en la tarde, no beneficia a la mayoría de la población. Hacia la tarde, nuestra energía y capacidad cognitiva disminuyen, lo que reduce el impacto positivo de la luz vespertina.
Este cambio de horario desajusta los ritmos biológicos y puede generar problemas de sueño durante días, e incluso semanas, como insomnio, irritabilidad, falta de energía y dificultades para concentrarse, esto es especialmente grave en grupos vulnerables como los niños, los adultos mayores y las personas que ya sufren de trastornos del sueño, afectando su salud y desempeño laboral.
Si bien el objetivo de la medida busca maximizar la luz del día, la evidencia científica actual respalda que la opción más saludable para las personas es mantener el horario de invierno durante todo el año. Es hora de reconsiderar esta práctica y poner en primer plano el bienestar físico y mental de la población.
Andrea Contreras
Neuróloga Jefe del Instituto Chileno de Neurología
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