La columna de Michèle Labbé: “No se alinearon los planetas”

MARIO MARCEL, MINISTRO DE HACIENDA
La columna de Michèle Labbé: “No se alinearon los planetas”

"Buscarle la quinta pata al gato para tratar de explicar lo obvio no parece más que una vergonzosa explicación de lo inexplicable, que la economía chilena, el otrora jaguar de Latinoamérica, no logra despuntar cabeza".



El 28 de febrero de este año, de acuerdo a lo indicado por los científicos, se produjo una alineación de siete planetas en el cielo, donde Mercurio, Venus, Saturno, Júpiter, Marte, Urano y Neptuno protagonizaron el llamado “desfile planetario”, donde se pudo observar Mercurio, Venus, Júpiter y Marte a simple vista en el cielo, mientras que, para ver Urano, Neptuno y Saturno, fue necesario utilizar binoculares o un telescopio. Un fenómeno astronómico único que no se volverá a repetir hasta el año 2492.

Sin embargo, de acuerdo a lo indicado por el ministro Marcel, al explicar las cifras del Indice Mensual de Actividad Económica (Imacec), pareciera que tal alineación no se logró, pues no le faltó excusa alguna para explicar porque la economía retrocedió 0,1% en febrero de 2025, respecto del mismo mes de 2024. Que fue año bisiesto, que hubo un día laboral menos que el mismo mes del 2024, que hubo un apagón, que la minería se contrajo, al parecer – para el ministro - todo pareciera explicar el negativo desempeño de nuestra economía en febrero pasado, todo menos la razón fundamental, que es nada menos que la economía no está creciendo.

El ministro tiene razón, un día laboral menos tiene como efecto promedio 0,5 puntos porcentuales de menor crecimiento (de acuerdo a un estudio del Banco Central publicado el año 2024), el apagón pudiera haber generado un efecto algo superior al de un día laboral menos, y la minería no explica la contracción mensual del Imacec no minero.

Por tanto, si nuestra economía estuviera creciendo a tasas de 4,0% o 4,5% anual, una disminución de 0,5 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento por efecto del día laboral menos, hubiera dejado el crecimiento del mes de febrero en el rango de 3,5% a 4,0% (medido en 12 meses), mientras que si le agregamos, en el extremo, 1 punto porcentual más de caída por efecto del apagón, nuestra economía igual se hubiera expandido a una tasa de 2,5% a 3,0%.

Por tanto, el crecimiento negativo de la economía en el mes de febrero – a diferencia de las explicaciones del ministro – no se debe al año bisiesto, al día laboral menos, a la minería, al apagón o a que no se alinearon los planetas, se debe al paupérrimo o casi nulo ritmo de crecimiento que lleva nuestra economía desde el año 2022, fruto de la alta tasa de impuestos corporativos, a los cientos de permisos necesarios para invertir y las inflexibles y crecientes regulaciones y costos laborales, que entre otras razones, que tienen hundida a nuestra economía, y con ello, los ingresos de las familias.

Buscarle la quinta pata al gato para tratar de explicar lo obvio no parece más que una vergonzosa explicación de lo inexplicable, que la economía chilena, el otrora jaguar de Latinoamérica, no logra despuntar cabeza. Lamentablemente, las escusas del ministro son a los oídos de los chilenos igual de burdas que nuestros resultados en el fútbol. No perdimos porque se nos cruzó el palo, fue porque perdimos una oportunidad de gol o porque nos pusieron una tarjeta, simplemente perdimos porque jugamos mal.

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