Amenaza de Trump contra el cobre: economistas ven un impacto a la baja en el precio si EE.UU. concreta alza arancelaria
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La primera reacción que tuvo el precio del cobre fue al alza. De acuerdo a Cochilco, este miéroles el metal cerró en US$4,31 por libra, lo que se traduce en un alza de 0,43% en relación al cierre del martes. Desde el gobierno afirmaron que se está "monitereando" la situación, aunque precisan que la autoridad estadounidense tiene hasta 270 días para hacer su análisis.
En una medida que podría afectar las exportaciones de cobre chileno a Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes una investigación sobre posibles nuevos aranceles a las importaciones del metal rojo, con el fin de reconstruir el suministro estadounidense de un producto crítico para los vehículos eléctricos, el hardware militar, semiconductores y una amplia gama de bienes de consumo.
Los países que se verían más afectados por cualquier nuevo arancel estadounidense al cobre serían Chile, Canadá y México. Chile, el principal proveedor de cobre refinado del mundo, exportó el año pasado más de US$5.600 millones a Estados Unidos, el que ingresó con 0% de arancel al mercado norteamericano, gracias al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países.
Si bien todavía no hay detalles de esta eventual barrera arancelaria, los economistas y expertos en cobre comienzan a cuantificar los primeros impactos que esto le generaría al país por el factor precio y demanda, pero también analizan cómo se podría concretar, considerando que Chile tiene el TLC con Estados Unidos.
El impacto en su cotización
Por lo pronto, la reacción inicial que tuvo el precio del cobre fue ligeramente al alza. De acuerdo a Cochilco, este miércoles el metal cerró en US$4,31 por libra, una subida de 0,43% en relación al cierre de la jornada previa.
Sin embargo, en el mediano plazo los analistas coinciden en que el impacto sería al descenso.
Para el director ejecutivo de Núcleo Minero, Álvaro Merino, “si eventualmente se restringe el ingreso de cobre de Chile a Estados Unidos, naturalmente que va a afectar nuestras exportaciones y por esa vía la economía nacional, debido a que Estados Unidos es el segundo destino de los envíos de cobre del país, donde se exporta el 11% de la totalidad del cobre que Chile envía al exterior”, indica. China es el primer país importador de cobre desde Chile con el 52% de lo enviado.
Según señala Merino, el 2023, los envíos de cobre a Estados Unidos alcanzaron a US$4.700 millones, en tanto que en 2024 llegaron a un monto cercano a los US$5.600 millones, mientras que la totalidad del cobre exportado por Chile el año pasado fue de US$51 mil millones.
En ese sentido, Merino plantea que “el principal impacto para el país sería que esta medida genere una caída en la cotización del metal. En ese caso, por cada centavo de dólar promedio anual que disminuya el precio del cobre, el país deja de percibir US$120 millones por concepto de exportaciones y el fisco US$60 millones por menores ingresos provenientes de impuestos y excedentes de Codelco”.
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El también exgerente de Estudios de Sonami precisa que “se debe tener presente que Estados Unidos considera al cobre como un mineral crítico, es decir, esencial para la seguridad nacional y económica, de modo tal que requiere asegurar su abastecimiento. Una eventual tarifa arancelaria encarecería este producto y dificultaría su suministro expedito”. Agrega que “es preciso recordar que Estados Unidos es deficitario en cobre, por cuanto, de acuerdo a registros del año 2023, produjo 1.100.000 toneladas y consumió 1.800.000 toneladas. Por tanto, cuesta comprender la motivación de esta eventual medida, en circunstancias que necesita un abastecimiento expedito”.
Esa postura es reforzada por Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank en Copenhague, quien indicó a agencias que “Estados Unidos no tiene ninguna posibilidad de reforzar su propia capacidad de producción y refinado a corto plazo, así que esto parece otro gol en propia meta. Sobre todo, teniendo en cuenta que la mayor parte del cobre se importa de un país relativamente amigo como Chile”.
Tomás Flores, economista de LyD, afirma que “si bien EE.UU. no es el principal comprador de cobre del mundo, sí tiene una participación que le da poder de mercado y eso implica que traspasaría gran parte del arancel al vendedor, con lo cual el precio final recibido por Chile se reduciría”.
Otro que entrega su visión es Felipe Jaque, economista jefe de Security, añade que “en términos de efectos sobre la dinámica global de mercado, la imposición de aranceles podría estimular un sobrestock a corto plazo, pero finalmente pone trabas a la demanda del país que las impone, llevando esa producción de todas formas al mercado global, lo que finalmente podría deprimir el precio a mediano plazo, a menos que la oferta global se ajuste a la baja, lo que usualmente no ocurre”.
En ese escenario Jaque dice que, “incluso, el alza del precio que vimos en las últimas horas podría deberse más bien a la disrupción de oferta en Chile por el corte de energía”.
Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, pone un matiz en el análisis: “Transitoriamente puede observarse un efecto negativo en el precio del cobre, derivado de la incertidumbre que plantearía una medida de este tipo, sobre todo en el reacomodo de las cadenas de suministro, y por un posible excedente de cobre en los mercados globales, aunque afortunadamente la demanda de cobre se mantiene fuerte y podría absorber buena parte del impacto”.
Al respecto, Guajardo argumenta que “eventuales aranceles aumentarán el costo del cobre para los consumidores estadounidenses, lo que podría desalentar la demanda en ese país, además de ocasionar una presión inflacionaria, sobre todo si estas medidas proteccionistas se generalizan a otros productos”.
Ahora bien, sostiene que “en el mediano plazo, y dependiendo del tipo de medidas que finalmente se pudieran adoptar, se produciría una relocalización de al menos una parte de las ventas de cobre que actualmente van a Estados Unidos, que son alrededor de 850 mil toneladas anuales”.
Desde el sector privado, la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) llamó a que este anuncio sea “analizado con cautela, ya que Chile cuenta con un rol importante en el mercado global y estadounidense. Seguimos atentamente esta situación, ya que nos llama la atención esta medida, considerando que el cobre chileno es esencial para el desarrollo de negocios y empresas en Estados Unidos. Nuestras exportaciones de cobre a Estados Unidos son un complemento a su economía, no una competencia, por lo que no se entendería una imposición de aranceles”. En el gremio también esperar conocer la postura y la visión del gobierno frente a esta decisión.
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Gobierno: “Se está monitoreando”
El lunes 17 de febrero, el gobierno instaló una mesa de trabajo interministerial para monitorear el avance de las tratativas de Estados Unidos para aplicar una tasa arancelaria al cobre. Ese día fue la primera vez que se reunieron las carteras que integran ese comité: Relaciones Exteriores, Economía, Agricultura y Minería.
Esta idea surgió luego de que el 27 de enero el Presidente Trump ya amenazara con subir los aranceles del aluminio, el acero y el cobre, como parte de la estrategia que levantó en su campaña, de revalorizar los productos norteamericanos.
Dado que este martes 25 Trump firmó un oficio para que la secretaría de Comercio de ese país realice una investigación sobre posibles nuevos aranceles a las importaciones del metal rojo, puso en alerta nuevamente a Chile, por lo que desde Cancillería sostuvieron que “se está monitoreando” el avance de esos anuncios.
Con todo, desde Ministerio de Relaciones Exteriores colocaron paños fríos frente a esta situación, señalando que en caso que ocurra la imposición de aranceles, no será algo inmediato. “El Presidente Trump ha solicitado al secretario de Comercio de su gobierno que realice un estudio sobre la posibilidad de aplicar un arancel a las importaciones de cobre. Para esto, le ha dado 270 días de plazo para realizarlo, es decir 9 meses”, manifestaron.
En ese escenario, desde Cancillería afirmaron que “el gobierno de Chile cuenta con dos instancias de trabajo que ya se han abocado de manera específica a examinar posibles consecuencias para Chile. En estas instancias se hace un análisis permanente, que es complementado con el trabajo de los equipos técnicos. De ser necesario, de estos grupos saldrán recomendaciones, sobre lo que no se puede especular hasta que exista algún anuncio concreto”.
A esta instancia se suma un grupo de trabajo público-privado que según ha dicho el propio gobierno, “permitirá recoger la visión de gremios, académicos y expertos sobre las medidas comerciales que han surgido en los últimos meses en el escenario global”.
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