Estudio de la CMF advierte sobre riesgos climáticos en la banca chilena

Forest Fires Caused by Climate Change
Según el estudio de la CMF, un 11% de los préstamos comerciales están expuestos a tipo de riesgos físicos (como incendios o sequías), con un 3% alcanzando un nivel alto de riesgo.

Un informe de la CMF revela que la banca enfrenta riesgos financieros derivados del cambio climático, con un 27% de su cartera expuesta a riesgos físicos y de transición. La falta de acción podría desestabilizar la economía y aumentar los impagos y la pobreza.


Como se ha visto en el último tiempo, el cambio climático no solo afecta a las personas y empresas, sino que también impacta en las actividades económicas y la estabilidad financiera global. En este contexto, un estudio reciente de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), elaborado por Luis Gonzales del Banco Central y Cristian Rojas de la CMF, expone los riesgos que los efectos del cambio climático representan para el sistema bancario chileno.

Y entre las principales conclusiones, según los expertos, la falta de acción en mitigación y adaptación podría traer consecuencias devastadoras tanto a nivel social como económico.

En específico, el estudio Exposición de la Banca en Chile a los Riesgos Financieros relacionados al Clima: Riesgos Físicos y de Transición subraya que si no se toman medidas inmediatas, más de 100 millones de personas podrían caer en la pobreza para 2030 y 143 millones se verían obligados a migrar por razones climáticas hacia 2050. Esta migración masiva sería un indicador de cómo los cambios en el clima pueden desestabilizar economías enteras.

Riesgos para la banca: impagos, caída de precios y menor actividad económica

Los efectos del cambio climático sobre el sistema bancario son evidentes. Según el estudio, los riesgos climáticos afectan directamente a la banca a través de diversos canales, como el aumento de los impagos de créditos, la caída de los precios de los colaterales y la disminución en la actividad económica, lo que a su vez genera un impacto negativo en el volumen del crédito. Actualmente, el 27% de la cartera bancaria en Chile está expuesta a riesgos climáticos, de los cuales un 7% se considera de alto riesgo.

Uno de los investigadores del estudio y analista financiero de la CMF, Cristian Rojas, señala que “conocer estos canales de transmisión de riesgos físicos o de transición permite orientar los esfuerzos de reporte de información”. Un factor fundamental para mejorar la resiliencia del sistema financiero, ya que un adecuado análisis y la integración de estos riesgos en la gestión bancaria es fundamental para mitigar sus efectos a largo plazo.

El documento destaca también los riesgos específicos en diferentes regiones de Chile, como Atacama, donde la exposición es particularmente alta debido a la presencia de industrias como la minería y la agricultura, ambas altamente vulnerables a fenómenos como la sequía, un ejemplo de los riesgos físicos.

“La exposición a estos riesgos varía notablemente dependiendo de la actividad económica de cada región. En Atacama, por ejemplo, más del 70% del crédito total está expuesto a estos riesgos físicos”, explica Rojas.

Los riesgos de transición y los impuestos al carbono

Los riesgos de transición, por su parte, derivados del proceso de transformación hacia una economía más sostenible, también representan un desafío para la banca. El estudio estima que un 20% de la cartera comercial está expuesta a este tipo de riesgos, específicamente aquellos asociados al aumento de los impuestos al carbono. Si el impuesto al carbono aumenta de US$ 5 a US$ 75 por tonelada, esto podría impactar gravemente a las empresas y, por ende, a las instituciones financieras que las financian.

Rojas indica que “un aumento de los impuestos al carbono afectaría de forma heterogénea a las firmas, ya que algunas son más intensivas en emisión que otras. No todas tienen la misma capacidad financiera para adaptarse, por lo que es esencial que los bancos comiencen a integrar estos riesgos en su gestión prudencial”.

Desafíos regulatorios y la importancia de la cooperación

Finalmente, el informe aborda también la necesidad de que las autoridades regulatorias tomen medidas para fortalecer la resiliencia del sistema bancario frente a estos riesgos.

La implementación de nuevas normativas, como la NCG 461, que exige mayor transparencia y reportabilidad, es un paso importante para mejorar la comparabilidad y estandarización de la información relacionada con los riesgos climáticos.

En conclusión, el desafío principal para los bancos, según Rojas, es integrar la información sobre los riesgos climáticos en su gestión de riesgo prudencial: “un ejercicio relevante podría ser simular las afectaciones en la cartera de créditos dado un aumento en la evolución de ciertos eventos climáticos y su magnitud. Estos análisis se inician con la unión de bases de datos como las que realizamos en nuestro estudio”, explicó.

Lee el estudio completo aquí.

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