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Ocde dice que la economía mundial resiste mejor de lo esperado guerra en Irán, pero alerta por efectos a corto plazo

El organismo entregó su análisis de la economía global, donde elevó la previsión de crecimiento para este año y bajó la de 2027.

Esta fotografía, tomada el 20 de abril de 2026, muestra una bandera nacional de Irán ondeando en un edificio dañado por los ataques estadounidenses-israelíes en Teherán, Irán. Foto: Xinhua. Shadati

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) publicó su último reporte de perspectivas económicas mundiales, donde dijo que el escenario es mejor de lo esperado.

“La economía mundial ha encajado mejor de lo previsto la perturbación del suministro energético causada por el conflicto en Oriente Medio, pero la persistencia de las presiones inflacionarias y la incertidumbre están lastrando las perspectivas a corto plazo”, dijo la Ocde en el contexto de su último informe de Perspectivas Económicas Intermedias.

En este contexto, el organismo elevó su proyección de crecimiento global de 2,6% para 2026 del reporte pasado, a 2,9%, y la recortó para el próximo año de un 3,1% a 3%.

“La evolución del conflicto en Oriente Medio sigue siendo muy incierta y continuará planteando riesgos considerables para las proyecciones de referencia”, sostuvo la Ocde tras entregar sus nuevas proyecciones.

En detalle, el organismo comentó que los resultados mejores a lo esperado ante los efectos de la guerra se explican por el “mayor uso de rutas alternativas de suministro, el uso de existencias de petróleo —incluida la liberación coordinada de reservas estratégicas en las economías de la Ocde—, el aumento de la producción fuera de los países del Golfo y una menor demanda de petróleo, especialmente en China”.

“La elevada inversión en inteligencia artificial (IA) sigue sosteniendo el comercio y el crecimiento económico”, resaltó la Ocde.

El conflicto en Medio Oriente generó repercusiones en la economía debido a que Irán decidió, como respuesta a los ataques de EE.UU., cortar el flujo de embarcaciones en el estrecho de Ormuz, donde circula más del 20% de crudo del mundo.

Sin embargo, pese al mejor desempeño de lo esperado, la Ocde alertó por las presiones que persisten.

“La inflación prevista para el G20 en 2026 y 2027 se ha revisado al alza respecto a las estimaciones anteriores debido al acusado repunte de los precios mundiales de la energía. En las economías del G20, se prevé que la inflación se sitúe en el 4,1 % en 2026 y se modere hasta el 3,6 % en 2027″, señaló el organismo.

Luego de publicar el informe, Mathias Cormann, secretario general de la Ocde, comentó que “el crecimiento mundial ha resistido mejor de lo previsto, pero los factores que han contribuido a amortiguar el shock energético se están debilitando”.

Las advertencias

La Ocde también comentó que está viendo que los costos de los gobiernos para endeudarse están siendo más altos, por lo que ve presiones para las finanzas públicas de cada nación.

Otra de las advertencias fue que el avance de la inteligencia artificial se está desarrollando cada vez más con financiamiento externo a las empresas, lo que exige mejores resultados por parte de estas inversiones. “Podría agravar una corrección del mercado si los rendimientos esperados no llegan a materializarse”, dijo.

Finalmente, la Ocde se refirió a los efectos del cambio climático en la economía: “Factores meteorológicos podrían intensificar las presiones ya existentes sobre los precios de las materias primas y hacer subir aún más los precios de los alimentos”.

Qué hacer

Ante las perspectivas económicas y alertas que planteó, el mismo organismo indicó que los bancos centrales “deberían mantenerse vigilantes y velar porque las expectativas de inflación sigan bien ancladas”.

La Ocde también llamó a “redoblar los esfuerzos para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas”.

Mientras que ante el alza de los combustibles recomendó que las medidas para mitigar el impacto deberían ser “ser selectivas y temporales, con el fin de preservar los incentivos al ahorro de energía”.

“Los gobiernos deben dirigir el apoyo allí donde más se necesita y situar el gasto público en una senda sostenible. También deben sentar las bases del crecimiento a largo plazo, mejorando las competencias, diversificando el suministro energético y acelerando la adopción de la IA”, enfatizó Cormann.

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