Alerta por mutación de Mpox: científicos advierten posible riesgo que sea la próxima pandemia

Científicos advierten que la reciente mutación del virus Mpox podría aumentar su propagación y resistencia a los tratamientos. Los expertos insisten en la urgencia de evitar que esta amenaza se convierta en una crisis sanitaria.
En un mundo aún marcado por las secuelas de la pandemia de COVID-19, una nueva amenaza epidemiológica comienza a llamar la atención de los científicos y autoridades sanitarias: la mutación del virus Mpox, anteriormente conocido como viruela del mono. Un reciente estudio publicado en Nature Medicine advierte sobre cambios genéticos en el virus que podrían incrementar su capacidad de transmisión y resistencia a tratamientos, lo que genera preocupación sobre un posible nuevo brote a gran escala.
En este contexto, los especialistas han comenzado a analizar con mayor detenimiento el impacto potencial que podría tener esta mutación en la salud pública global. El creciente número de casos reportados y la incertidumbre sobre la efectividad de los tratamientos actuales han generado preocupación en distintos sectores, impulsando el debate sobre si nos encontramos ante una nueva crisis sanitaria de gran escala.
Alerta por mutación de Mpox: científicos advierten posible riesgo que sea la próxima pandemia
El estudio revela que el virus Mpox ha experimentado mutaciones significativas en su genoma que podrían incrementar su transmisibilidad entre humanos y dificultar su control. Los investigadores identificaron alteraciones en regiones clave del ADN viral que parecen conferirle una mayor capacidad de adaptación a los huéspedes humanos. Además, estas mutaciones podrían estar relacionadas con una mayor resistencia a ciertos antivirales, lo que hace aún más difícil su tratamiento efectivo.
Si bien históricamente este virus se propagaba principalmente a través del contacto con animales infectados en regiones de África central y occidental, los brotes recientes han mostrado un cambio preocupante en su patrón de transmisión.

Según el profesor Carlos Maluquer de Motes, experto en Virología Molecular de la Universidad de Surrey, “los brotes más recientes muestran que el contacto íntimo es ahora una vía importante de propagación del virus. Este cambio en la forma de transmisión está dando lugar a cadenas de transmisión más largas y brotes más duraderos”
Otro de los hallazgos clave del estudio es la identificación de mutaciones en genes relacionados con la evasión del sistema inmunológico, lo que podría permitir al virus eludir las defensas naturales del organismo. Esto plantea preocupaciones sobre la efectividad de las vacunas actuales y la posibilidad de que el virus continúe evolucionando de manera que haga más difícil su contención. La combinación de estos factores ha llevado a los expertos a advertir sobre la urgencia de monitorear de cerca la evolución de Mpox y desarrollar nuevas estrategias para su control. Este factor dificulta el control de la enfermedad y plantea serios desafíos para los sistemas de salud, que podrían verse sobrepasados en caso de un brote de gran magnitud.
Frente a esta amenaza, los organismos de salud pública han comenzado a tomar medidas para reforzar la vigilancia epidemiológica y mejorar el acceso a vacunas y tratamientos. La reciente aprobación por parte de la FDA de una versión liofilizada de la vacuna Jynneos es un paso clave en esta estrategia. A diferencia de las versiones anteriores, esta nueva formulación facilita el almacenamiento y la distribución, lo que permitiría una respuesta más rápida en caso de brote.
Sin embargo, los expertos advierten que la vacunación por sí sola no es suficiente para frenar la propagación de Mpox. El Dr. Maluquer de Motes subraya la importancia de una estrategia más amplia: “El control de la viruela viral debe adquirir mayor relevancia en la agenda de salud mundial. Contamos con herramientas de diagnóstico limitadas y aún menos tratamientos antivirales. Necesitamos urgentemente una mejor vigilancia y capacidad local o regional para producir lo necesario; de lo contrario, corremos el riesgo de futuras epidemias”.
Países como Reino Unido, Canadá y Estados Unidos han reforzado sus programas de monitoreo y prevención, estableciendo protocolos más estrictos para la detección temprana de casos. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instado a los gobiernos a incrementar la producción y distribución de vacunas en regiones de alto riesgo.
A diferencia de la viruela, el Mpox no puede ser erradicado debido a que tiene un reservorio animal, lo que significa que el virus puede persistir en especies silvestres y luego saltar nuevamente a los humanos. Esta característica representa un desafío adicional para el control de la enfermedad, ya que incluso si se lograra eliminar la transmisión comunitaria en humanos, el virus podría reaparecer en cualquier momento desde su reservorio natural. Los investigadores del estudio advierten que sin una respuesta internacional coordinada, que incluya inversión en pruebas de diagnóstico accesibles y el desarrollo de nuevos tratamientos antivirales, la amenaza de Mpox seguirá latente y podría generar brotes recurrentes con consecuencias impredecibles para la salud pública.
¿Estamos ante una nueva pandemia?
Si bien la situación es preocupante, los expertos señalan que aún es prematuro afirmar que Mpox se convertirá en una pandemia. A diferencia del SARS-CoV-2, el virus Mpox tiene una tasa de transmisión más baja y requiere contacto directo para su propagación, lo que facilita la contención mediante medidas adecuadas. No obstante, la mutación que ha incrementado su transmisibilidad genera incertidumbre sobre su evolución futura.
El reto para la comunidad científica y las autoridades sanitarias es evitar que el virus alcance niveles de transmisión descontrolados. Para ello, es clave reforzar la investigación sobre nuevas terapias antivirales, aumentar la capacidad de producción de vacunas y fortalecer los sistemas de salud pública para responder eficazmente ante posibles brotes.
La mutación del virus Mpox ha encendido las alarmas en la comunidad científica y sanitaria mundial. Si bien aún no se ha alcanzado un nivel de emergencia pandémica, la evolución del virus y su mayor capacidad de propagación requieren una vigilancia constante y medidas preventivas efectivas. La aprobación de nuevas vacunas y la intensificación de los programas de monitoreo son pasos en la dirección correcta, pero es imprescindible un esfuerzo global coordinado para evitar que esta amenaza se convierta en una crisis sanitaria de gran magnitud.
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